viernes, 8 de abril de 2011

Acoso escolar en Alcorcón. Terrible

Transcribo párrafos de un artículo publicado en El País, en relación al colegio Amor de Dios, del Parque Lisboa, que se ha visto salpicado en un tema de acoso escolar, agresiones habituales y continuadas de una panda de varios alumnos a uno de ellos.

Condena ejemplar para un colegio por permitir un acoso continuado. VICTORIA TORRES BENAYAS - Madrid - 07/04/2011
La sentencia obliga al centro a pagar 40.000 euros, la cifra más alta, a la víctima


Le llamaban "inútil", "maricón", "hijo de puta", le pinchaban con lapiceros, le robaban, le perseguían por el patio en el recreo y, si paraba de correr, le pegaban en un rincón entre todos, prohibían a los demás niños relacionarse con él, le amenazaban de muerte... Este infierno lo vivió un niño en su colegio y a diario desde los siete a los 10 años.

Sus padres, pensaron al principio que eran incidentes aislados, pero cuando les preguntó qué es "dejar en coma a alguien", como le prometían que harían con él, se dieron cuenta de que lo que estaba pasando era grave. Acudieron una y otra vez al centro escolar, el colegio religioso concertado Amor de Dios de Alcorcón (Madrid), mantuvieron reuniones con profesores, tutores, la directora y la psicóloga, sin lograr que nadie protegiera a su hijo del calvario al que le sometían. Ayer, un juzgado dictó una sentencia ejemplar y condenó al centro a pagar 40.000 euros por esa pasividad.

El colegio nunca accedió a sancionar a los acosadores ni a cambiarlos de clase, como pedían los padres. Les despachaba diciendo que se lo inventaba, que eran incidentes comunes en una clase de Primaria o que no tenía constancia de ellos. … Ahora, el Juzgado 44 de Primera Instancia de Madrid les ha dado la razón. En su sentencia, considera probado que sufrió acoso escolar por parte de un grupo de compañeros de forma "continuada, colectiva y reiterada en el tiempo" ante la cual el centro incurrió en una "absoluta dejación de funciones dejando indefenso al niño".
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Iñaki Piñuel, el psicólogo especialista en violencia escolar que le diagnosticó, explica que sufre "estrés postraumático cronificado", un "daño psicológico extremo" que, si no se trata, puede durar de por vida. Ahora, se recupera de esta "herida invisible" que le provocó, entre muchos otros daños, miedo constante, falta de apetito e insomnio, y cada día está más cerca de "recuperar la sonrisa".

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