miércoles, 7 de noviembre de 2018

martes, 30 de octubre de 2018

lunes, 15 de octubre de 2018

MetroSur abierto, obras de verano cerradas




Las tres primeras Parque Oeste, las tres siguientes Parque Lisboa






jueves, 11 de octubre de 2018

Cambiemos el día de la fiesta nacional a 6-12


Llevo varios años escribiendo esto, 
vuelvo a hacerlo.
La Fiesta Nacional. ¿Por qué no la cambiamos?

Dice la locutora de TVE que durante el desfile por primera vez en varios años no ha habido gritos ni insultos. ¿Se darán cuenta que esto señala un problema? Porque ello quiere decir que para los asistentes ‘verdaderos españoles’ España es azul, solo es de ellos, la bandera solo es suya, los ejércitos solo son suyos… el resto estamos de prestado.

Supongo que en la derecha hay personas inteligentes y racionales que entenderán que esto es un problema.

Tenemos muchos problemas sin resolver, al margen de la crisis. Uno de ellos podría ser el del día de la Fiesta Nacional de España. Para empezar no parece que fomente demasiada unión celebrarla con un acto principal que recuerda a muchos el desfile de la victoria, aquel con el que los franquistas conmemoraban la derrota de la mitad de los españoles. Difícilmente un desfile militar de estas características podría unir, es más, parece que facilita ‘salivar’ y viejas pasiones fascistoides y exclusivistas…

Nunca compartí la excesiva importancia que un gobierno cede a los militares, lo cual por otra parte solo oscurece al resto de españoles, médicas, maestras, arquitectos, mineros, pescadores, agricultores, barrenderos, poceros, electricistas, biólogas, etc. etc. al menos, tan necesarios e importantes como el que más.

La transición dejó cosas sin resolver, muchas podrían haber ido encontrando salidas poco a poco, pero se fueron pudriendo, a veces por olvido o por pocas fuerzas que se dedicaban a otras tareas. Ningún español asesinado debería estar en cunetas, cuevas y pozos –salvo que sus descendientes lo deseen como símbolo, lo cual es comprensible-, los emblemas fachas de calles, plazas, edificios, deberían haberse quitado hace mucho tiempo,… porque seamos serios, mantenerlos supone un insulto a la mitad de los españoles -‘¿recuerdan? que se jodan’ - que solo pretende degradar a los que perdieron y encabronar a medio país lo cual aleja a millones de personas del nuevo estado democrático.

Los días festivos deberían haberse alejado el máximo posible del aroma franquista, tanto en la elección de fechas como en la parafernalia que los acompañe. Los símbolos son importantes para la gente, de tal forma que si unos individuos se apropian de banderas, días, ejército, conceptos como patria, españolizar… otros muchos individuos los rechazaremos, porque no representarán nada agradable.

Este es el problema de la bandera, complejo sin duda, no era sencillo encontrar una bandera nueva con la correlación de fuerzas existente, pero, mantenerla casi igual para muchos representa el anterior régimen sanguinario que destrozó la España democrática de la República, por eso sigue viéndose por todas partes la bandera tricolor republicana, lo cual tampoco parece una salida que fuera aceptada mayoritariamente. Lo que está claro es que los símbolos para que hubieran unido más deberían haber sido nuevos, sin historias sangrientas entre mitades de población de las que este país tiene sobradas experiencias. –Esta es una de las ventajas de los nacionalismos periféricos, nacen vírgenes de maldad o con inventadas historias de sufrimiento compartido ante enemigos externos-

Por seguir con el día de la Fiesta Nacional, no sería tan raro celebrarlo con un carácter abiertamente civil, modificando también la fecha que tiene algún componente rancio, volcándolo al día de la Constitución, elemento nuevo, sin sangre, sin malos demonios detrás, de unión de mayorías… y suprimir tentaciones de aplausos militaristas y apropiaciones indebidas. Precisamente ahora que gobierna la derecha, es cuando mejor se pueden hacer estas cosas, incluidas las órdenes, o sugerencias para que la utilización de símbolos patrios fuera extremadamente cuidada en todo momento a fin de evitar sentimientos hostiles. Que se generan no les quepa duda, que no suman, sino restan.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Zona infantil, peligrosa. Proyecto fallido



Aquí tienen una zona de juegos infantiles con peligro. Provoca muchas caídas.

El bordillo que rodea la carreterita verde es un elemento de frecuentes tropezones entre los usuarios infantiles de este parque.

Las chinitas que inundan la parcela de juegos, pasan a todas horas de la parcela sobre el asfalto verde, provocando caídas constantes en los infantes que  corren por esa especie de carretera verde. 



Probablemente la intención no fue tan mala como sus resultados. Quisieron vender un diseño nuevo de juegos infantiles y dedicaron mucha atención, y tiempo, y supongo dinero, para adecuar un espacio, que simplemente con la instalación de columpios y demás juegos, nivelando el suelo, pero dejándolo de tierra, hubiera quedado en muy buen estado de uso. En la situación actual es una fuente de riesgos absurdos que cabrean diariamente a madres y abuelos que siempre tienen que recoger a alguien caído.
Ese suelo de gravilla, miles de chinitas, debería ser sustituido por un suelo de tierra firma, similar al que existió siempre, tierra firme sobre la que pueden jugar, incluso raspar o hacer un gua para jugar a las canicas.











jueves, 27 de septiembre de 2018

Fotografío trabajadores. Y sí, tiene un fondo ético, político

Hago fotos de trabajadores, hombres y mujeres, a ser posible, trabajando. Y sí, por supuesto pensé en ello cuando me convencí de hacerlo y publicar algunas. Me molestaba mucho que la gente solo visualizara a las divas, actrices, modelos… a los banqueros, hombres de negocios, gobernantes… gente del hampa, gente de la farándula, vendedores de secretillos familiares… o don nadies apuntados a concursos.

Me parecía brutal, sí brutal, que la imagen de un país, transmitida por los medios de comunicación solo fuera a partir de individuos anormales que en él viven, seleccionados por gente  ¿??????, la imagen social dejaba al margen millones de personas que lo construyen diariamente, la gente normal, los trabajadores.

Así que aquellas fotos que hacía, empecé a tomarlo con mayor seriedad, trataba de tomar imágenes de personas normales en el ejercicio de sus tareas laborales cotidianas. Imaginaba a los niños pequeños, mis nietas, corriendo por las calles tropezando en bancos, o losetas sueltas de las aceras, jugando con árboles o columpios,… sin saber quien había puesto allí esos objetos.

Imaginaba niñas jugando en los colegios creyendo que los lapiceros, libros, sillitas, los hubieran puesto ángeles. ¿Y el edificio en el que estaban?, ¿y su casa? ¿Quien lo había hecho? Y la luz, ¿por dónde viene, quien la fabrica? ¿Y el agua? tocan un grifo y sale, y ¿donde va cuando desaparece y por donde viene?

Las preguntas son miles y debemos contestarlas, responder a todo el mundo que todo aquello que nos rodea en casa y en los centros comerciales, lo hacen trabajadores, en talleres o en las fábricas y que distribuyen en los comercios, compran y venden carne, pescado, fruta… que otros trabajadores previamente han elaborado.

Por muchas razones que pretenden encumbrar un grupo de listillos, el trabajo ha desaparecido de nuestra vista, se oculta, se menospreció por montones de individuos situados en la llamada parte alta de la sociedad, pero al menos quedaba protegida la dignidad en círculos de obreros y trabajadores, algunos de los que lo ejecutaban, presumían de ello.

No crean que es sencillo hacer esto, había fotógrafos maravillosos como Sebastián Salgado, que hicieron y hacen increíbles maravillas fotografiando gente miserable en los peores trabajos del mundo, minas, desguaces… Yo no pretendía hacer eso, -tampoco sabría-.  La idea del fotoperiodismo, podía ser válida, pero tampoco las guerras, migrantes, desastres naturales… quedaban cerca de la realidad diaria.

En mis intenciones encajaba más, la gente normal, la de mi barrio, aquella que sale a la calle y encuentra todo colocado, parece que alguien ha puesto allí los jardines, los comercios, los bancos, las isletas de basura, semáforos, pasos de peatones, bordillos, quioscos, árboles, plantas, barandillas, polideportivos, autobuses, bares, mercados, columnas de luz, garajes… Gente normal en la calle normal. En los tiempos que corren me pareció importante destacar, visibilizar a quienes lo hacen posible, los trabajadores.

PD. De vez en cuando aparecen dificultades, encuentras un tipo que no quiere fotografías, pinta el suelo de las isletas y te amenaza, te habla de derechos… bla, bla, bla,l prefiere que su trabajo sea invisible, cree que eso es mejor para defender sus derechos.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Trabajadores en mi barrio. Enlaces






Un buen montonazo de fotos de trabajadores, 
en Alcorcón y trabajando, 
pasadas en formato vídeo.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Trabajadores en la feria


Alcorcón en fiestas 2018. Trabajadores en el ferial