miércoles, 1 de octubre de 2014

¿Cómo se gana la independencia cuando se gana votando?

¿Cómo se gana la independenciacuando se gana votando? Alberto Panadés. 17-09-14

La independencia se gana normalmente por consenso de casi todos los independizados, no en una carrera competida.

No sé si se han preguntado alguna vez cómo se gana de veras un referéndum de independencia. Esta es la respuesta: salvo en dos ocasiones particularísimas, por una mayoría abrumadora que, en casi todos los casos, más vale llamar consenso.

A los nacionalistas les gusta pintar el mundo, o cuando menos fotografiar las calles, como si las naciones hablaran con una voz casi unánime. De hecho, algo parecido sucede casi siempre cuando se trata de decidir una secesión. Sea de forma cien por cien natural, sea con alguna ayuda que no nos vamos a poner a discutir, cuando un pueblo dice –entiéndase- que quiere la independencia, lo dice casi siempre de forma que encaja muy bien en esta imagen “nacional”: a la de tres. No así en Escocia, no así en Cataluña, donde nos encontramos con lo que puede ser un movimiento realmente nuevo en la historia. Lo nacional en política muchas veces es pasarle betún de Judea a los conflictos, sean o no de identidad, pero lo que observamos es dos territorios culturalmente muy heterogéneos que, empleando la parafernalia de la autodeterminación nacional, se encaminan a la secesión por simple (y bien reciente) mayoría. Guste más o guste menos es, como quien dice, lo nunca visto.

El gráfico muestra la distribución de los apoyos y resultados de 36 Referéndums, incluyendo los 28 que, salvo error en los datos (*) se han celebrado de forma oficial o reconocida (“legal”, que diríamos aquí) desde comienzos del siglo XX, más 8 consultas de secesión de repúblicas exsoviéticas a las que no hubo oposición. Desde la separación de Noruega en 1905 hasta la secesión de Sudán del Sur en 2011 la independencia se aprobó con una media del 92% de los votos a favor, y se rechazó con una media de 32%.

En estos días he leído muchas veces cosas como “cuando a la gente se le da a elegir suele elegir la independencia”. Es cierto, en el 80% de los casos se ha impuesto el “sí” -en todas las ocasiones menos siete, y en una más hubo una mayoría insuficiente. Lo que no encuentro es quien diga que la independencia es una decisión tomada de un modo más cercano a la unanimidad que a la mayoría en más del 90% de los casos. Si aceptamos el caso de Letonia, con el 75% de votos a favor (y un 88% de participación) como algo razonablemente bien consensuado, entonces el 93% de los casos estuvieron razonablemente bien consensuados. Un dato muy extremo. En casi el 80% de las secesiones se han producido mayorías favorables del 90% o más de los votantes.

Se dirá que al menos hay dos precedentes, dos países divididos que se volvieron independientes con mayorías relativamente ajustadas. El primero fue Malta, con un 54,5% de los votos favorables, que le valieron la independencia del Reino Unido en 1964. Hay que decir que la alternativa era dejar de ser una colonia para integrarse plenamente en la metrópoli, algo que no atraía especialmente a esta última y que no era muy realista. La posibilidad de unirse plenamente a Gran Bretaña hizo que la votación para la descolonización de Malta fuera un caso único. Después de ello, el Reino Unido no ha querido saber nada de una posible integración de sus colonias (como, por ejemplo, Gibraltar).

El segundo caso fue Montenegro, lo más parecido, bien que remotamente, a lo que se avecina, pero dudo que sea espejo en el que se quieran mirar. Para comenzar, allí la diplomacia europea consiguió imponer un umbral mínimo de decisión del 55%. El Referéndum pasó raspado por este criterio, pues obtuvo un 55,5% de votos afirmativos en 2006. Pero es que el derecho a la secesión de Montenegro estaba previsto en la Constitución de su breve federación con Serbia en la Yugoslavia terminal, que incluso imponía una moratoria mínima de tres años antes de que se pudiera ejercer, tan claras estaban las intenciones. Los líderes nacionalistas no se supieron contener y llegaron a decir que se separarían incluso con el 40% de los votos, según se puede leer en la Wikipedia; supongo que por eso los europeos estábamos tan contentos con el 55%. En el último censo de este nuevo país apenas la mitad de los ciudadanos se consideran “montenegrinos”, el resto se consideran serbios, bosniacos, albaneses y miembros de otras minorías. De otra parte, algo más de la mitad de las personas que en el mundo se identifican como montenegrinos viven fuera de Montenegro, la gran mayoría en Turquía, pero también en Serbia y en otros países balcánicos. Habría que calzarse unas buenas orejeras de esparto para ver en esto un referéndum de autodeterminación nacional. (Nación civil, se dirá, pero qué demarcación administrativa no tiene un secretario de ayuntamiento, un maestro o un fraile dispuestos a hacer país).

Personalmente, como cuestión de hecho, no creo que Escocia vaya a separarse del Reino Unido, ni tampoco Cataluña de España, aunque, como espero sinceramente, se vote. Como cuestión de preferencias soy unionista y podría estar sesgado. Cualquiera de estas dos frases tiene un interés simplemente privado. En todo caso, si me equivoco, estará sucediendo algo para lo que creo que no tenemos todavía el mapa, y eso es lo que hoy quería decir.

(*) Los datos los he tomado de un artículo del Guardian Datablog, en los que he encontrado algunos errores pero que todavía no he podido limpiar. Una fuente alternativa, de la que puede que tome pie el Guardian, es este artículo sobre referéndums etno-nacionales de Mark Qvortrvp en la revista Nationalism and Ethnic Politics, con bastantes errores e imprecisiones. Espero tener una base de datos contrastada en el futuro cercano.

martes, 30 de septiembre de 2014

Espejo de falacias

Espejo de falacias. Albert Chillón. 24-09-14

Aunque se haya travestido de radicalismo democrático y regeneradora devoción para difundir su flamante evangelio, el establecimiento de poder catalán está mucho más entreverado con el español de lo que presume, como la misma sociedad que lo sustenta. Y a cuenta del cegador Procés, propulsado por el imaginario que sus medios de persuasión multiplican, ha sumado un buen número de falacias a las muchas con las que lanomenklatura con sede en Madrid fomenta la quiebra económica, política y cultural en curso. Revisemos hoy algunas, entre las muchas posibles.

1.— La primera es la falacia del “expolio fiscal”, locución profusamente usada hasta anteayer que ha hecho de las maltrechas clases medias catalanas una versión estrellada de Fuenteovejuna. Uncida al sintagma “Espanya ens roba”, convenció a decenas de miles de ciudadanos de que la sin duda mejorable balanza fiscal entre el Principado y el resto del país es comparable al infame expolio que las poblaciones indígenas africanas, asiáticas y americanas sufrieron a manos de las metrópolis europeas; de que la acomodada Cataluña es una de las últimas colonias del renqueante imperio español; y de que, claro es, sería mucho más rica y plena si se desembarazase del castizo vampiro hincado en su lomo.

Con todo, ha perdido buena parte de su fuelle desde que el sorpresivo derrumbe del pujolato sembró la sospecha de que una ingente trama de autóctona corrupción pueda haber medrado impune, durante más de treinta años, bajo el palio de la senyera.

2.— Muy extendida en círculos soberanistas gracias al ascendiente de Carod-Rovira y de Rubert de Ventós, la segunda falacia pretende que el independentismo en boga es un fenómeno de nuevo cuño, invención histórica de vanguardia que nada tendría que ver con nacionalismos e identitarismos de raíz romántica, sino con un multiidentitario y ultrademocrático proyecto de regeneración cívica. Una innovadora revolución proyectada al futuro, en suma, y no una versión maquillada del nacionalismo herderiano y de sus nostalgias de etnia, pureza y pasado —tan bien resumidas en la obscena, apabullante mixtificación a cuenta de 1714. De ahí que quepa preguntar: ¿cómo es, siendo así, que sus defensores restringen tan envidiable proyecto a la sola población del Principado y privan de él a las otras que integran la Pell de Brau denostada? ¿Cómo justificar semejante exclusión si no es trazando un espacio de soberanía restringida, un demos basado en una definición apriorística —étnica, nacionalista e identitaria— de lo que “nosotros” somos y no pueden ser “ellos”?

3.— La tercera falacia presume que el Procés surge de la voluntad del “pueblo” catalán, cuya espontánea vindicación habría cogido hace tres años por sorpresa al establecimiento político ahora afín, que se habría limitado a encauzarla. Se trata, en realidad, de una falacia doble. Primero, porque presupone la existencia de un volk, una comunidad homogénea y unánime allí donde solo existe una sociedad móvil, heterogénea y abierta. Y después, porque le atribuye la condición de prístino manantial del que brotaría la soberanía, y una legitimidad superior a la legalidad del Estado de derecho que el voto de la sociedad catalana lleva 35 años sancionando. De ahí la exhortación a la desobediencia civil, en boca de Forcadell y Junqueras. Y de ahí también la fantasía según la cual los medios de persuasión del soberanismo se habrían limitado a reflejar lo que ocurre, cuando llevan décadas configurándolo.

4.— La cuarta y última falacia, sin duda la más incisiva y sutil, sostiene la muy difundida creencia de que existe un fet diferencial que distinguiría cualitativamente el ser catalán del español. Así las cosas, las querencias carpetovetónicas, caciquiles y corruptas arraigadas allende el Ebro serían, aquende este, superadas con creces por una comunidad milenariamente democrática y cívica, industriosa y honrada, adelantada y moderna. Esta es la premisa psicológica, jamás reconocida ni confesada, en la que abreva el ufano, castizo narcisismo que la constelación soberanista exhibe, encantada de admirarse ante el espejito mágico que empuña bruñido, precisamente, por la denigración del “otro” supuesto.

Por más que sea pronto aún para medir su influjo, puede decirse ya que la revelación de Pujol —instada por la justicia española, para más inri— ha hecho trizas la espejeante luna ante la que una variopinta ciudadanía se soñaba. Prohombre arquetípico, padre de la patria y maestro de virtudes y moral, antropológico emblema del presunto ser nacional y de la tautológica identidad nostrada, el president por antonomasia arrastra con su caída el pulcro, historiado velo que pintaba de tornasoles la ambigua e intrincada realidad, y hace esquirlas un espejo ante el que ya no cabrá ensalzarse. El mesías con el que tantos se identificaban es solo un hombre imperfecto y equívoco, semejante a sus pares vecinos. Casi nada ni nadie han quedado indemnes, no cabe duda. Siga adelante el Procés, pero no sobre tales falacias.

Albert Chillón es profesor de la UAB y escritor.


domingo, 28 de septiembre de 2014

¿ El referéndum como solución?

¿El referéndum como solución? Ignacio Urquizu. 22-09-14

En los últimos tiempos el referéndum está de moda en España por un doble motivo. Por un lado, la profunda crisis política que vivimos ha abierto el debate sobre nuestro modelo de democracia. Son muchas las voces que piden un sistema político más participativo donde los partidos tengan un papel menos relevante en beneficio de la voz de la calle. Es aquí donde los referéndums aparecen como solución mágica a muchos de nuestros males. Por otro lado, una abrumadora mayoría de catalanes demanda poder elegir de forma directa su relación con el resto de España. Las sucesivas Diadas de los últimos años y el referéndum escocés han dado alas a esta reclamación. Pero, ¿es el referéndum la solución para ambas situaciones? Veamos algunos argumentos que ponen en duda esta forma de participación política

La primera de las reflexiones la obtenemos de un libro que ha aparecido en los últimos días y que les recomiendo de forma encarecida: ¿Cómo votamos en los referéndums? (Catarata, Madrid) de Braulio Gómez y Joan Font (Eds.) En él se analiza el comportamiento electoral de los españoles en los distintos referéndums que se han celebrado en nuestro país. Una de sus conclusiones más robustas es que existe una fuerte relación entre las posturas de los partidos políticos y lo que finalmente votan los ciudadanos. O dicho de otra forma, las formaciones políticas parecen representar de forma muy acertada las preferencias de la gente. Si esto es así, la primera pregunta que nos surge es: ¿es necesario un referéndum si el resultado será muy similar a una votación en un Parlamento? ¿Hasta que punto es necesario tensionar una sociedad pudiéndose llegar al mismo resultado a través de las instituciones representativas?

En segundo lugar, los referéndums son un instrumento magnífico para evadir responsabilidades. Si por algo se definen las democracias representativas es porque los políticos son responsables de sus decisiones en la medida que éstas son sometidas a juicio público en las elecciones. Pero si un representante comienza a dejar en manos de los ciudadanos sus decisiones, siendo éstos quienes las adoptan a través de consultas directas, el político deja de ser responsable de estas decisiones. Es decir, la responsabilidad se trasladaría del representante al representado. De esta forma, la democracia dejaría de ser representativa y las elecciones no serían el “juicio final” de la legislatura. De hecho, en un referéndum, son tantas las personas responsables de la decisión, que al final nadie es responsable. Y sin responsabilidad, la democracia es muy imperfecta.

En tercer lugar, los referéndums son magníficos instrumentos de manipulación política. Esto significa que muchos gobiernos los convocan por razones que van más allá de la pregunta que se formula como, por ejemplo, ganar popularidad. Pero el comportamiento de las oposiciones no es menos oportunista y en muchas ocasiones los suelen utilizar como una ocasión más para desgastar al ejecutivo de turno. Esto es posible, entre otras razones, por la fuerte influencia partidista a la hora de decidir el sentido del voto, tal y como hemos visto anteriormente. Si esto es así, cuando los ciudadanos se enfrentan a un referéndum, sus motivaciones del voto no tienen mucho que ver con la pregunta que se formula, sino con otras cuestiones. Dicho de otra forma, las razones del voto en un referéndum tienen que ver con miles de razones, excepto con lo que se pregunta a la ciudadanía.

En cuarto lugar, cuando los resultados son muy ajustados, los perdedores tienen la tentación de esperar una “segunda vuelta”. En una democracia representativa, esto no es un problema muy serio. Sabemos que cada x tiempo las elecciones vuelven a celebrarse. Pero en el caso de los referéndums, ¿cada cuanto tiempo tienen que convocarse? ¿Una vez en cada generación? ¿Una vez en la vida? ¿Cada cinco años? El horizonte temporal de los referéndums para los perdedores que tocan con la punta de sus dedos la victoria no es algo simple y sencillo. Pueden tener la tentación de desestabilizar la situación política y convocar sistemáticamente movilizaciones ciudadanas hasta que logren la victoria.

En quinto lugar, no queda muy claro si un referéndum es el punto de partida o el punto de llegada de un problema. Es decir, si la convocatoria no se hace con plenas garantías y tras un debate serio y rigoroso, es posible que el referéndum acabe generando más inestabilidad que la existente previamente. Por eso, su convocatoria no es baladí y es necesario llevarlo a cabo cuando todas las partes están de acuerdo en que es la mejor forma de resolver un conflicto.

En sexto lugar, como toda forma de democracia directa donde los representantes se relacionan directamente con los representados, los controles intermedios desaparecen. Esto se traduce en una enorme desprotección de las minorías.

Por todo ello, considero que los referéndums no son un instrumento sencillo. Merecen una reflexión profunda más allá de lugares comunes y deseos personales. De hecho, las prisas no son buenas a la hora de convocarlos. Pero esto no significa que las consultas ciudadanas no sean una magnífica forma de resolver problemas democráticos. No obstante, para que así sea, tiene que cumplir con una serie de requisitos: que haya acuerdo entre las partes, que las reglas del juego quedan definidas con antelación, que el debate público sea constructivo y riguroso y que la pregunta sea sencilla y clara. Otra cosa será la gestión del resultado.

viernes, 26 de septiembre de 2014

El verdadero resultado del referéndum escocés

El verdadero resultado del referéndum escocés. Víctor Francisco Bermúdez. 24-9-14

Han pasado sólo algunos días desde que se supo el resultado del referéndum escocés y las noticias que llegan desde Escocia y el resto del Reino Unido no son para nada positivas. Primero fueron los violentos enfrentamientos entre unionistas y separatistas en Glasgow del sábado. Después supimos este domingo que Alex Salmond, el recién dimitido líder independentista escocés, asegura ahora que Escocia podría declarar la secesión sin necesidad de otro referéndum. Bastaría dice, que hubiera una mayoría independentista en el parlamento escocés para que éste a las bravas, votase la separación. Esta declaración todavía impacta más si tenemos en cuenta que unos días antes del referéndum aseguró que si ganaba el 'No', no habría otro referéndum en una generación. Ahora ya, ni referéndum, ni generación, ni nada. Lo cual invita a pensar que la tensión social corre el riesgo de no bajar cual sufflé, sino de mantenerse o empeorar.

Como declaraba el periodista Kevin McKenna en The Guardian el pasado domingo en un artículo sobre su “inconsolable” hija, una independentista escocesa frustrada por la victoria del 'No': “En el curso de esta campaña una nueva generación de nacionalistas escoceses ha sido concebida y ha visto la luz”.

Pero de hecho, ya durante la campaña del referéndum se fueron calentando las conciencias y acrecentando la división social. Como informó The Guardian el día antes del referéndum, la tensión provocada por el referéndum ha dividido incluso hogares y familias. Otro episodio de tensión se vivió con la visita de Ed Miliband, líder del Labour Party, a un centro comercial en Edimburgo. Miliband tuvo que llegar a refugiarse en una tienda mientras pro y anti separación se las tenían a gritos fuera.

Pero han habido muchos más incidentes, en este link puede leerse como seguidores del 'No' fueron amenazados, les tiraron piedras y tuvieron miedo a partir de cierto momento de defender públicamente su posición. También les recomiendo este artículo, donde entre otras cosas se dice que muchos empresarios se sientieron intimidados y fueron boicoteados tras mostrar públicamente su preferencia a favor del 'No'. O este otro donde se puede apreciar como el referéndum no ha hecho más que exacerbar una tensión que algunos ingleses residentes en Escocia ya consideran racismo anti-inglés.

La afirmación que Artur Mas hizo sobre el referéndum de Escocia de que: “Votar une, no separa”, como si él defendiera la consulta para luchar contra el separatismo por cierto, es falsa. La división social en Escocia es hoy mayor que antes de que se plantease el referéndum. Las palabras de Artur Mas son un caso extremo de vacuidad y propaganda, pero resulta desalentador ver la superficialidad con la que tanta gente ha celebrado el referéndum escocés como un “ejemplo democrático”, "gane quién gane, quien gana es Escocia" o un “ejemplo de lo que debería ocurrir en Cataluña”. Una prueba más de que vivimos en una posmodernidad cultural donde los referentes humanistas y los análisis serios han quedado relegados por las etiquetas, el marqueting y el puro egoísmo.

El verdadero resultado del referéndum escocés, el que de verdad importa no es la victoria del 'No'. Tampoco lo es, que el referéndum haya supuesto en si ninguna solución democrática a nada. Porque de hecho ha supuesto lo contrario, ha creado un problema donde apenas lo había. El resultado desde el punto de vista humano, es que hoy la sociedad escocesa es una sociedad más radicalizada y fracturada. En ella, las identidades plurales y ricas de una parte de los ciudadanos, se han vuelto más simples y sectarias porque los escoceses han sido llevados a escoger entre sus identidades y afectos.
…/…

viernes, 19 de septiembre de 2014

De independencia y secesiones




En Escocia ha ganado el No 55/45, al final de la campaña se fueron acercando, pero los últimos días volvieron a separarse el si y el no. Las casas de apuestas aventuraban hace dos días la victoria del NO y daban 3/1 al si.



http://www.elmundo.es/grafico/internacional/2014/09/17/54198a00ca474190738b4587.html



En EEUU. podría haber 149 estados, de llevarse a cabo la diferenciación o separación de los diferentes. En Europa a continuación mapa de los independentismos.


Si miramos hacia atrás, Europa sería un mosaico como el que se ve. Y si retrocedemos otro poco habría que considerar la dominación árabe y sus cientos de años de asentamiento en España en infinidad de reinos, califatos, y etc.


Yo prefiero apostar como legitimidad superior los pactos sociales del presente, el reglamento constitución o leyes, dado entre ciudadanos libres e iguales hacia el futuro. Aquellos supuestos estados eran de la corona, reyes, etc. nunca fueron creados por ciudadanos, no existían.

''La identidad… en política (la cultura va aparte) es la ciudadanía sin otra raíz que la ley común ni otros condicionamientos que los racionalmente pactados entre iguales. El laicismo, ciertamente inseparable de la república democrática, no sólo libera a la cosa pública de cualquier servidumbre a creencias teocráticas, sino también de la obligación de respetar tradiciones, genealogías o señas étnicas particulares. A los ciudadanos los determina el reglamento a partir del cual nacen para el futuro, no los orígenes que les anclan —y quizá les enfrentan— en el pasado.''
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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cataluña. Camina a la secesión

¿No votar o votar no? Patxo Unzueta. 22-01-2013

El 16 de junio de 1978, al finalizar el debate en comisión sobre el Título VIII de la Constitución, referente a la organización territorial del Estado, el diputado Letamendía, de Euskadiko Ezkerra (luego lo sería de Herri Batasuna), pidió la palabra para defender una enmienda de adición sobre el derecho de autodeterminación. En virtud de ella, un territorio autónomo podría, transcurrido un plazo de dos años desde la aprobación de su Estatuto, optar en referéndum entre seguir formando parte del Estado o separarse de él y constituir un Estado independiente.

Lo más llamativo de aquella sesión fue que el representante de Convergència Democràtica, Miquel Roca, y los del PSC se ausentaron de la sala en el momento de votar, sin duda para no hacerlo contra la autodeterminación. El portavoz del PSUC, el partido de los comunistas catalanes, Jordi Solé Tura, incitado a hacer lo mismo, se negó a ello y tras la votación pidió la palabra para explicar por qué había votado y por qué contra la enmienda.

Lo había hecho porque “se trata”, dijo, de hacer una Constitución “que refleje las aspiraciones de la inmensa mayoría de la población española”, dejando de lado aquello que “o no es compartido por la mayoría o puede provocar divisiones o laceraciones tremendas”. Pero sobre todo, según explicaría años después en Nacionalidades y nacionalismos en España(Alianza Editorial. 1985), porque “lo que la izquierda no puede hacer es defender el Estado de las autonomías, propugnar su desarrollo y su plenitud en sentido federal y mantener al mismo tiempo un concepto, el derecho de autodeterminación, que cambia este modelo político y puede llegar a destruirlo”. Los nacionalistas pueden mantener la confusión, añadía, porque consideran que su única responsabilidad es el interés de su nacionalidad; pero la izquierda asume la de la construcción del Estado autonómico en su conjunto, por lo que “no puede permitirse la más mínima ambigüedad al respecto”.

Tras su intervención, en la que había aludido a la actitud poco comprometida de los otros representantes catalanes, Roca y el socialista Guerra Fontana dijeron que, de haber votado, no lo habrían hecho a favor, lo que dejó flotando la duda de si habrían votado no o se habrían abstenido.

Contra la idea, no solo nacionalista, de que la autonomía es una fase provisional hasta que haya condiciones para un referéndum soberanista, Solé Tura supo ver ya entonces que defender la lógica autonomista (o federal) es incompatible con propugnar la autodeterminación. No son dos vías consecutivas, de forma que la culminación de la una conduzca a la otra, sino dos caminos paralelos; y la opción por la de la autonomía se justifica por su mayor capacidad de integración de la pluralidad identitaria propia de toda sociedad compleja.

Un expediente tan traumático como un referéndum de autodeterminación, que divide a la sociedad entre ganadores y perdedores absolutos y es difícilmente reversible, no es la única y tampoco la mejor respuesta a las tensiones nacionalistas en un marco de libertades. Al revés: es un paso atrás respecto al modelo autonómico o federal (descentralización política sin ruptura de la unidad), que tanto la teoría política como la experiencia han demostrado que es capaz de satisfacer a un mayor número de ciudadanos que cualquier salida extrema; y de recoger eventuales variaciones en la temperatura nacionalista sin llevar a situaciones irreversibles.

Entre 2010 y fines de 2012, el porcentaje de los que se consideran solo catalanes ha pasado del 21% al 29%, pero es todavía muy inferior al 66,2% que consideran compatibles, en diferentes proporciones, sus identidades catalana y española. Esa mayoría, base social esencial de la autonomía, explica que, si bien en las encuestas realizadas en las semanas que siguieron a la Diada se aprecia una fuerte crecida del voto independentista (del 23% de 2010 al 44,3% de 2012), los partidarios de un Estado federal o autonómico sumaban un porcentaje casi idéntico (44,6%). ¿Puede plantearse un referéndum por la independencia en esas condiciones, enfrentando a una mitad de la población contra la otra mitad? ¿Puede cuando, además, esa iniciativa se presenta como respuesta a la negativa del Gobierno a mejorar la financiación de Cataluña a costa de las de otras comunidades?

La iniciativa dejará heridas de difícil cicatrización social. Porque esa motivación económica se proyecta no tanto contra los gobernantes como contra la población de esas otras comunidades, a las que se responsabiliza de las dificultades propias. De ahí la incoherencia de partidos con responsabilidades en otras autonomías que, estando en contra de la independencia, se dicen sin embargo partidarios de la consulta de autodeterminación sin otro trámite que pasar a denominarla derecho a decidir.

En función de su adhesión a ese principio, el PSC se comprometió de entrada a no interferir en el itinerario que conduce al referéndum planteado por Mas. Pero si es evidente que ese itinerario provoca una fuerte división interna y ruptura de lazos afectivos e intereses compartidos con el resto de los españoles, lo responsable sería tratar de evitar que la cuestión se plantee en esos términos tan cortantes. Más aún si se defiende el federalismo como marco capaz de recoger el pluralismo identitario sin desgarros para nadie.

Los socialistas catalanes han rectificado parcialmente presentando como alternativa una reforma constitucional en clave federalista; pero mantienen su defensa del referéndum, siempre que sea legal. Se comprende su temor a quedar aislados si no se colocan en la dirección de las olas, pero hay síntomas de que esa dirección ya está cambiando. Tras el debate público de estos meses, que ha dejado claro que la salida de España implica quedar fuera de la UE, y que ambas cosas tendrían efectos muy negativos para la economía catalana, así como que Europa no va a hacer nada por dar cobertura legal a la iniciativa, se afianza la convicción de que, al margen de las posiciones finales de los partidos, no existe una mayoría social clara por la separación.

Ante lo cual, desde el campo soberanista se está intentando recomponer la unanimidad que siguió a la Diada, pero no ya con relación a la independencia, sino al derecho a decidir. Como simplificó el líder de ERC, Oriol Junqueras, “no es que unos voten que sí y otros que no, sino que unos quieren que los catalanes voten y otros que no”. El objetivo no sería tanto ganar el referéndum como que este se celebrase, sentando un precedente a invocar cuando convenga. O, en el límite, si no llegase a celebrarse por los obstáculos legales, que se hubiera evidenciado una amplísima mayoría parlamentaria a favor del derecho a convocarlo, incluyendo partidos contrarios a la independencia, como el PSC, o divididos al respecto, como Iniciativa.

Si es lo que ocurre mañana, sería un gran éxito político del independentismo, con fuerte impacto en Europa. Y un lastre para los planteamientos federalistas del PSC. Condición para que una alternativa de ese signo sea capaz de suscitar un respaldo mayoritario en Cataluña y una aceptación suficiente en el resto de España es que se acote el marco de juego: el del autogobierno, con garantías, pero sin ruptura del marco común. Si Pere Navarro votase a favor del referéndum con la excusa del derecho a decidir, o se abstuviera, quedará sin margen para articular esa alternativa cuando se evidencie el fracaso de Mas; el que espera ERC para el sorpasso.

El presidente de la Generalitat ha debido darse cuenta de que el guionista del viaje a la independencia ya no es él sino su socio, Oriol Junqueras. No porque tenga más ideas, o mejores, sino porque no tiene dudas. “Cada vez que alguien pone pegas al proceso, nos hace perder el tiempo”, dijo hace poco, desbordante de certezas. Como las que deslizaba en la entrevista publicada en este periódico el 15 de enero: le parece innecesario negociar con el Estado español “porque no sirve para nada”, considera que cualquier norma que tratase de evitar el referéndum ilegal “sería antidemocrática”, y si el Estado o el Tribunal Constitucional frenan la consulta, “esta se celebrará igualmente: se colocan las urnas y se convoca a los ciudadanos”. Y el porcentaje para dar validez a la consulta será “la mitad más uno”.

¿Comparten ese guión Artur Mas, Duran Lleida, Joan Herrera y el resto de los que piensan votar mañana a favor de la declaración soberanista? ¿Cuántos votantes de sus partidos estarán en desacuerdo? Y ¿qué les diría hoy Jordi Solé Tura a sus antiguos camaradas comunistas y socialistas si no hubiera fallecido hace tres años?

domingo, 7 de septiembre de 2014

La reentrada



''Hay que comer. Elvira Lindo. 7 sept 2014.

Hay personas que sirven para el enfrentamiento. Yo no. Y es duro llegar a esta conclusión, no crean. Se siente una, en el ambiente actual, un poco disminuida, sin la forma adecuada para resistir el tirón. Observas cómo colegas tuyos se enfangan con franco desparpajo en discusiones políticas, conectas por otro lado la tele y asistes a la salvamización del debate político, con todos nuestros futuros representantes pasando sus noches ante las cámaras, siendo cada uno inquietantemente fiel al personaje que representa, y todo ese espectáculo, caramba, te provoca una especie de molestia que no sabes cómo calificar. ¿Esto era todo?, te preguntas. ¿Era y es esto la política? ¿Es ahí, en un plató, donde se está decidiendo el futuro de mi país? Debe ser que sí, porque ya es una costumbre admitida que al día siguiente de los teledebates las redes sociales se alimenten del show y se pongan a la tarea de difundir los enfrentamientos. Como suele ocurrir, celebrando la torpeza del adversario, que siempre es idiota, y la agresividad del camarada, que siempre es brillante. Los unos son, por sistema, despreciables para los otros. Y si esto es así, como parece ser, para qué gastar energía en disentir. La pregunta es: ¿mi voz puede aportar algo?, ¿Seré escuchada sin cinismo por aquellos que no piensan como yo? Y todavía algo más esencial, ¿tengo resistencia para dar mi opinión y saber que en cuanto la haga pública habré de bajar la cabeza para soportar collejas?

No sé responder a esas preguntas. Supongo que mi alma se resiste a abandonar la laxitud agosteña y se me hace cuesta arriba dejar de ser espectadora para meterme en faena. Y no es porque cuando no se escribe se desconecte absolutamente de la realidad, al contrario, se tiene más tiempo para catar lo que otros piensan, sino porque se degusta el placer de mantenerse en silencio.

Ante mis ojos se han sucedido este mes noticias que realmente me han irritado, o me han sacado de quicio: la confesión cristiana de Pujol y la sorpresa inaudita de los que le creían un gran hombre; las peregrinas teorías que explican esta chorizada por una especie de contagio de la sucia política española;… el que los partidos se pasen el día prometiendo una regeneración que no se aprecia en nada; el hecho de que los sindicatos no reaccionen ante lo que puede ser su autodestrucción y con ella el desamparo de los trabajadores; el que se aproximen unas elecciones municipales y el PP quiera tomarnos por idiotas y prepararse el terreno para ganar alcaldías que ve en peligro; el que el PSOE jamás haya pensado que Madrid es una plaza esencial para presentar a un candidato a la altura de semejante tarea; el que se haya instaurado el desprecio hacia cualquier tiempo pasado dentro del marco de los últimos treinta y cinco años, asegurando que sin duda todo lo pasado fue peor; …


¡Basta!''

viernes, 25 de julio de 2014

Cataluña. Se avecina el desastre


Se avecina el desastre en España-Cataluña y Trasversales ha publicado mis textos sobre el patriotismo democrático, a izquierda y derecha, que formaban parte del libro de hace unos meses 'Catalunya. Camino a la secesión', que enlaza completo en el lateral. 

Dado su interés, ya que es el gran problema de España para después del verano, -afecta a todo lo que nos rodea, incluido la crisis del PSOE, el futuro del PP, la economía, a todas las instituciones, las salidas de la crisis económica y crisis política, a las relaciones europeas, al futuro de las pensiones...- vuelvo a publicar los enlaces de los capítulos sobre patriotismo democrático cuando los volqué al blog. Es una visión progresista del asunto, no secesionista, no nacionalista:


Catalunya. Secesión. Construcción del patriotismo democrático. Las derechas

jueves, 17 de julio de 2014

Sánchez ganador ¿Y ahora qué, en Alcorcón?

En Alcorcón y en todas partes, ¿qué pasará? empecemos con unos comentarios. En Alcorcón tuvo su presentación Pedro Sánchez, no creo que tenga repercusión ni grandes significados, solo que un sector del PSOE apostaba un poco más por Sánchez. Cascallana creo que se reunió son Pérez Tapias. De acuerdo con ‘Al Cabo de la Calle’ los votos alcorconeros no respondieron al empujón oficialista, u oficioso, parece que ganó Madina con 191 votos, Pérez Tapias segundo con 125 y Sánchez último con 104 votos. -El número de militantes socialistas de la agrupación, es considerable, más de 400 según estas cifras -.
Cuesta trabajo conocer los datos de votación de cada agrupación, pero seguro que no sé mirar en el lugar adecuado, claro está se me ocurrió buscar en la página del PSOE de Alcorcón, y allí no vi resultados, la noticia no debía ser importante.

Sánchez es derechoso? Paseo habitualmente por las redes sociales de algunos militantes socialistas de diferentes localidades, normalmente son gente entrada en años, como yo, hay mayoría de comentarios en contra de Sánchez, para ser exactos, lo despellejan vivo, entre otras cosas por derechoso. Insisto, desde blogs o Facebook de militantes socialistas. Mal asunto. Lleven o no razón, hay un sector de la militancia que no lo acepta. No sé quien es Sánchez, no conozco trayectoria, programas, libros, artículos, luchas internas y externas en las que pudiera verse su forma de afrontar problemas y líneas de actuación, me pasa como al resto de los mortales, me temo.

La situación se irá cocinando con el tiempo, lo que no tienen, pero esto es lo que han elegido los militantes socialistas pensando en desatascar la situación. Me perdonarán si digo que no confío demasiado en mejoras a corto plazo, en las próximas elecciones municipales y generales. Entre otras razones porque no parecen tener claro entre la militancia socialista cual es el problema, derivando hacia el recurso facilón de creer que necesitan más izquierdismo, empujados y confundidos por el torbellino Podemos, que efectivamente quitó una parte de votos al socialismo, unos 400.000 aventuran algunos, lo cual deja otros dos tercios tomados de otra parte, IU, abstención, centro izquierda y centro, voto de desencantados e indignados, no solo de gente joven, voto de mareas y precariado y de clases medias destruidas y por supuesto voto populista, porque no es descubrir la pólvora que Podemos tienen rasgos populistas.

Pero también tiene un ingrediente altamente desarrollado, el del fomento de la participación ciudadana. Cuando yo era jovencito, en la militancia antifranquista, se consideraba que un activista realizaba un buen trabajo si conseguía movilizar a más gente, aquel que conseguía aumentar la participación de los demás. Por contra no era un trabajo destacable hacer muchas cosas uno mismo sin participación. Estoy harto de escribirlo y decirlo, esta es una pata quebrada en el socialismo, no fomentan la participación, la dificultan, la impiden, incluso entre ellos, dentro del partido militancia/cargos y el vicio se extendió hacia fuera militancia/ciudadanía. Alguna gente quiere sentirse protagonista de sus actos, no quiere ser espectador de cómo otras personas actúan, quiere hablar con sus representantes y sentir que les escuchan, comprobar que les atienden y no ver que las palabras se quedan en el aire.

Yo no creo que las elecciones se diriman en el lateral izquierdo, y que IU, PSOE y Podemos deban competir por una pequeña franja de votos, pero lo que escucho a los socialistas es que quieren encerrarse en ese rincón, a pesar de que Podemos no arrasó con un programa más izquierdista que el del PSOE, y ya veremos el que elabora para municipales, lo que sí hizo es recoger parte del voto de la desafección, el voto indignado y expulsado del PSOE e IU, aquel voto que reclama mayor democracia y participación, que no se conforma con sentirse movido y manejado, el de personas que no se sienten representadas por gente que no conocen ni siquiera a la pueden hablar porque no les escuchan, los mantras de Podemos son democracia, participación y elección, contra listas bloqueadas, primarias, control de los cargos electos, fiscalización de partidos, horizontalidad y no verticalidad, somos de los vuestros, contra la corrupción, los monopolios eléctricos y bancarios, contra privilegios políticos regeneración, cambio, defensa sanidad y educación pública...eso no es un programa cargado de izquierdismo, sino de democracia. -La trayectoria de sus líderes también tienen otros componentes políticos que no usaron en la campaña, y no sabemos, por ahora, quieran trasladarlos como parte del programa común de Podemos-

Aquellos programas socialistas de hace 10 años, y las resoluciones de congresos y conferencias recientes, ¿no eran suficientemente izquierdistas y por eso explotó la burbuja? ¡Venga ya! ¿La cerrazón negando la crisis económica tenía algo que ver con el izquierdismo? ¡Amos anda! ¿No querer ver la burbuja inmobiliaria y de crédito, tenía algo que ver con el izquierdismo? ¡Locos! ¿no ver la mitad del sistema financiero quebrado? tenía que ver con el izquierdismo… no tener un programa de recaudación fiscal preparado como recurso ante una explosión de la burbuja, tenía que ver con el izquierdismo –por si tienen dudas España es uno de los menores recaudadores de impuestos europeos, países gobernados por derechas, izquierdas y centros recaudan con sus programas mucho, mucho más- Nada tiene que ver con el izquierdismo que el CREAA construyera sus cinco edificios al mismo tiempo en vez de hacer uno y si funcionaba al año siguiente otro… poco tiene que ver con el izquierdismo construir una red de parkings subterráneos sin escalonar construcción y ventas…

Quizás sea una muestra más de la confusión socialista, ese estado de nerviosismo y confusa sensación de no saber por qué están pasando por tantas desgracias, -intento contribuir a su explicación con ‘El agotamiento del PSOE’,   con ‘Agitando Izquierdas. En Alcorcón. Ydonde haga falta’ y con la actual serie en ‘Arian seis’ Agitando Izquierdas. El cúmulo de desgracias no se debe a una sola causa, como en todo proceso social hay un conjunto de múltiples interrelaciones en marcha, crisis económica, social, de la socialdemocracia, agotamiento de época… pero hay elementos que destacan en todas ellas vinculados a la democracia interna y regeneración de funcionamiento, discusión, participación, control, elección…

Es cierto que la maraña en la que están enredados es muy liosa, pero no es menos cierto que ellos han estado liándose varios años, dando vueltas y revueltas sin buscar explicaciones, sin abrirse, sin escuchar, intentando justificar todo lo que ocurría en los otros, fueran las derechas, o los indignados, el neoliberalismo, o Europa, o la crisis financiera internacional de EEUU. En serio ¿creen que la responsabilidad de lo ocurrido en Alcorcón tiene más que ver con la crisis financiera internacional que con su actuación? Pero la crisis financiera internacional llegó a Europa por igual y en los pueblos de todos los países no ocurrió lo mismo ¿De verdad creen que un programa más izquierdista hubiera frenado estos desastres? Acaso no se dan cuenta de que el meollo de la cuestión era su cerrazón a ideas y participación que estaban fuera de su circuito, igual que les ocurre hoy. En marzo de 2011, ¡4 años después de estallar la burbuja! tuve una larga charla/entrevista con Natalia de Andrés, decía:

Sus proyectos estrella para el futuro de Alcorcón la ilusionan, Ensanche Norte, terminar con el CREAA, ciudad deportiva, soterrar el ferrocarril con todo lo que lleva anexo de enlaces, conexiones, transportes…Nos enganchamos en la discusión del Ensanche Norte, nuestra mayor diferencia en toda la entrevista. Ella trata de convencerme por mis ‘pegas’, que la financiación en este caso es más sencilla que en el Sur, que existe demanda de miles viviendas, que es el futuro… dejamos encasquillada esta discusión.

Es fácil encontrar militantes socialistas que te dicen entre compungidos y rabiosos que ya está bien de penar, ‘el PP hace barbaridades y nadie le pide tanto’. ¿Y…? pues díganselo a sus militantes y votantes para que los castiguen, a nosotros nos interesan ustedes, hasta que dejen de interesarnos por su cerrazón. ¿Usted ya sabe el por qué los votantes socialistas les abandonaron?, por qué entretenerse con el PP si todavía no conoce por qué perdieron electores, por qué la gente cercana se fue, por qué los militantes se van –cuando preguntas ni siquiera saben cuántos votos perdieron en las municipales, luego generales, mas tarde europeas- (El PSOE obtuvo unos 40.000 votos en las municipales de 2003 y 2007, caída monumental a 26.806 en 2011, los mismos 27.000 en las generales de ese año y 13.090 en las últimas europeas. Bajada que podría continuar en las municipales hasta llevarlos al 3º puesto). Datos y análisis en ‘Agitando Izquierdas. En Alcorcón.Y donde haga falta’

Según los militantes socialistas que más se escuchan estos días, dicen haber perdido su lugar por derechizarse, por no ser suficientemente de izquierdas ‘ya está bien de penar tanto lo que tenemos que hacer en sacar planes verdaderamente de izquierda para España’. Se quedan tan panchos, con la justificación de que ZP y otros eran de derechas. Pero, ¿y a mí qué? Pues que los socialistas no los hubieran elegido, haberlos echado antes de liarse, haber impedido que pudieran hacer lo que les viniera en gana durante tantos años. Esto tiene que ver con el funcionamiento interno, con mayor permeabilidad social, más abiertos a gente que no sea de la misma correa, mejor democracia deliberativa y participativa en la toma de decisiones… La gente se pregunta ¿tendré que pedir explicaciones a Zapatero por la situación de Alcorcón, o a los socialistas alcorconeros? Según ellos ya las dieron en su día. Yo me las perdí, les he pedido alguna dirección URL, o documento público que responda con su versión, a las preguntas ¿por qué les abandonaron sus bases sociales, por qué perdieron sus votantes, militantes y simpatizantes, por qué la debacle socialista?

martes, 15 de julio de 2014

La militancia socialista elige a Pedro Sánchez

Con una nutrida votación eligieron a un nuevo secretario general, Pedro Sánchez, del que no se conocen muchas experiencias, parece el signo de los tiempos en todas partes, por tanto poco se puede aventurar sobre el futuro. Antaño los líderes de los partidos se bregaban en luchas durante años, sus posturas y desgastes ante los problemas decantaban posiciones, amigos y adversarios, en el camino configuraban equipos y apoyos. No conozco mucho al PSOE por dentro, pero tengo la sensación de que los tres aspirantes no tenían equipos ni apoyos anteriores, no parece que tuvieran grupos estables antes de tomar hace pocos semanas la decisión que les llevara a presentarse. O si los tenían, no eran conocidos, lo cual es casi lo mismo porque si a un equipo no se le conoce su trabajo, mal asunto.

La carrera ha parecido una competición entre tres individuos, más que entre tres opciones o grupos de presión política, que tendrá que haberlos dentro del PSOE, como en todas partes, lo cual hace pensar que saldrán a posteriori. A los tres les he escuchado y leído en estos días, las frases que me sonaban más cercanas eran las de Sánchez Tapias, supongo que por edad y profesión, su discurso parecía más serio y elaborado y quizás por una cierta desconfianza generada por la anterior hornada de dirigentes jóvenes, Bibiana, Chacón, Trinidad, Zapatero, Sevilla…

Parece que los aparatos territoriales no han tenido excesivo peso, pero han empujado, me consta que el madrileño de Tomás Gómez ha insistido en el voto a Pedro Sánchez, y parece que también el andaluz, como por otra parte sugiere la primera foto de Susana y Pedro posterior a los resultados. La cuestión es que hay nuevo secretario general y es de esperar que se formen nuevos equipos que intentarán poner en marcha esta máquina oxidada, a partir de resultados juzgaremos, y las municipales será el primer examen, seguido de las generales. No se preocupen, caso de obtener malos resultados, la disculpa ya saben cuál será, no hubo tiempo.

Y efectivamente los cambios que el PSOE necesita deben ser tan grandes que será imposible lograrlos en un año, aunque será plazo suficiente para saber si quieren abordarlos o no sus protagonistas, que son los militantes, la piedra esencial que se agotó en la etapa Zapatero, aquellos que dejaron el partido y la vida de mucha gente en manos de unos cuantos jefes y jefecillos a los que no les gustaba el trabajo en equipo, aquellos responsables de secretarías que animaban poco a buscar ideas dos metros alejados de ellos, aquellos militantes que ni siquiera escuchaban a sus antiguos compañeros socialistas cuando les hablaban de la burbuja,  así el funcionamiento del partido se cerró al exterior del que no recibía influencias, las políticas socialistas, sus decisiones e imagen, quedaron en poquitas manos que casi lograron destruir el partido.

‘’Se trata de preguntarse por qué tanta gente se fue y cómo volver a conectar con ella. ’’ J. Ramoneda. Esta frase encierra mucho del problema, casi siempre que alguien quiere arreglar algo que se rompió debería preguntarse, por qué, se trata de formular preguntas a los propios compañeros y a uno mismo. Con lamentos poco se avanza, esta idea la he escuchado una y mil veces en los socialistas que conozco, y en los que veo por la tele o la radio, con ella quieren transmitir que ya está bien de llorar y deben ponerse a trabajar. Pelillos a la mar, hay que echar lo ocurrido al olvido. Se equivocan mucho si quieren tomar ese camino del olvido amparados en la nueva etapa.

Para millones de personas está siendo imposible olvidar, y no podrán hacerlo durante mucho tiempo, los estragos de la crisis se mantendrán durante muchos años y para mucha gente queda sin aclarar la responsabilidad del PSOE, su asunción de errores, esa gente dudo mucho que se los acercara, a pesar de los cambios de imagen que empezarán.

Insisto; rectificar es de sabios, pero de sabios que se equivocaron. Lo primero que deberían hacer es confesar que se equivocaron, y explicar en qué y por qué. Porque rectificar supone cambiar comportamientos de la organización y militantes que dificulten se vuelvan a producir situaciones semejantes a las pasadas, si la militancia no sabe lo que ocurrió ni por qué, difícilmente podrán corregir y seguirán con la  impresión que tienen muchos socialistas de que la culpa la tienen los otros, el capitalismo, la crisis internacional, ‘no nos dejaron terminar lo que queríamos’ ‘se nos echaron encima’ etc.etc. De poco sirven las grandes proclamas, si llegado el momento, ‘se cambian por otras’, de poco vale un gran programa de izquierdas si en momentos críticos se actúa al margen de la gente que se dice representar.

O resuelven el problema de mayor participación, de fomentar deliberaciones y toma de decisiones, o no habrá futuro socialista halagüeño, o consiguen que el partido sea permeable a la sociedad y resuelven el problema de democracia interna, o el PSOE puede quedar relegado a partido residual. Y sin preguntas, nadie cambia. Resolviendo lo anterior, podrá hacerse después, o al mismo tiempo, un programa de futuro, entonces será el momento de formular planes que impulsen e ilusionen a la ciudadanía, cuyo punto central y urgente sea un gran pacto por el empleo y una puesta en uso público de tantísimo piso vacío y abandonado.

martes, 24 de junio de 2014

Presentación. Agitando izquierdas. En Alcorcón. Y donde haga falta




Elecciones 2014



La sociedad española está siendo destruida, se está destruyendo. Es un proceso que viene siendo visible desde hace años y que se ha acelerado con las crisis; la crisis económica, la crisis política, la institucional, la territorial… coincidentes en el tiempo con el cambio de siglo, e iterando entre sí con el cambio de época que supone la globalización, los mercados y los emergentes. Hay otra crisis producto de todas ellas, o quizás basamento de las mismas, la pérdida de moralidad y ética, probablemente sin ella no hubiéramos llegado a esta situación tan desastrosa. La corrupción se extendió como la espuma, y los inmorales sin escrúpulos se hicieron visibles por todas partes, pero lo peor no fue eso, sino su impunidad y el apoyo que les prestan millones de ciudadanos que no saben que ‘la ética abarata costes en dinero en energía y en sufrimiento’, Adela Cortina.

Solo la bajeza moral extendida entre amplias capas de población justifica el apoyo electoral de tanto corrupto, de todos los partidos, sean ERE’s andaluces o la gran mancha corrupta de Gurtell, y Bárcenas… La pérdida de moralidad llegó a parlamentarios y gobernantes que encubren y apoyan, premian con colocaciones bien pagadas, y llegado el caso indultan a culpables sentenciados, de los suyos. Ya les da igual el tipo de delitos, sea agresión sexual o robo. Solo una gran pérdida de moralidad de la ciudadanía permite explicar la insistencia en el apoyo a los mal nacidos, eso son los votos que les reeligen en los cargos, como ejemplifica el mantenimiento de tanta corrupción en Levante: accidente de metro de Valencia, el mayor de la historia de España, tapado apenas sin investigación, aeropuertos sin aviones, fiascos televisivos, basuras y recalificaciones, grandes obras de Calatrava, derroches a cuenta de la visita del Papa,... Casi da lo mismo que cada día salga una nueva noticia, la alcaldesa del PP en Alicante o los urinarios de superlujo de la fórmula 1, o la existencia de medio grupo parlamentario del PP valenciano imputado, pero sentado en sus escaños.

Mientras tanto la Iglesia española, ha perdido toda referencia y ejemplaridad referida a la moral entre sus feligreses conservadores, está perdida en su cruzada contra la ley del aborto y matrimonio, por suprimir Educación para la ciudadanía, y por aumentar sus ingresos directos del Estado, o los indirectos, a través de concesiones y prebendas de colegios, o inmatriculaciones por las que está adueñándose del patrimonio común de los españoles, como la Mezquita de Córdoba, o miles de fincas, edificios, ermitas… Pero ¿conocen ustedes proclamas contra los corruptos? ¿En contra de indultos a delincuentes sentenciados?

A consecuencia de la crisis económica, los gobernantes y el empresariado mezclan todo y agitan para poder justificar las mayores atrocidades en derechos y libertades, en condiciones de vida y dignidad, que nos retrotraen al pasado franquista, viendo corruptos en altos cargos políticos y empresariales. Mientras tanto estamos volviendo a la España de la caridad, en donde se mueven los nacional católicos, cuentan con la complicidad de los medios de comunicación para ocultar que la sociedad tenga como principios la justicia y solidaridad, la equidad y libertad.

No pretendo predisponer al sector conservador, tendrán que realizar su propia regeneración desde sus propias entrañas, más dolorosa cuanto más tarde comiencen. En las izquierdas sí quiero influir y contribuir a renovarla para lograr reducir el poder derechista, a ellas me dirijo criticando errores y comportamientos, con la intención de evitar mayor descomposición y pérdida de influencia que ha facilitado el poder omnímodo de la carcunda. Es necesario restablecer nuevos equilibrios de poder político, porque solo desde la política podrá intervenirse en la vida de millones de españoles.

En la primera parte del ‘Balance de media legislatura’ analizaba el papel de la derecha, en particular del gobierno PP, quedaban pendientes algunos temas, pero las elecciones se acercan y parece mejor asumir el riesgo de opinar de la oposición, de las izquierdas.  ¿Por qué parece mejor opinar que callar? Porque hacerlo podría permitir reflexionar con más elementos y quizás hubiera posibilidad de influir un poquito para mejorar la preparación de las municipales del año siguiente, que vistas desde hoy, se presentan muy negras para los intereses progresistas. ¿Por qué escribo de asumir un riesgo? Porque esta reflexión desde el lateral izquierdo, para mucha gente será como si les pisaran callos, ya que casi todo análisis político hoy implica afear conductas y resaltar elementos negativos que tienen mucho que ver con la situación que nos ha traído hasta aquí, de enorme poder de la derechona.

La ruta de este trabajo que tiene en sus manos traza dos caminos paralelos en el terreno de la regeneración de los partidos políticos: a) la agitación de las izquierdas, desde la izquierda, mirando la campaña de europeas 2014, con poca esperanza puesta de un despertar en las municipales y generales de 2015, -sin olvidar el bombazo intermedio de la secesión catalana, aunque directamente aquí no se mencione-. Y b) la situación particular de Alcorcón, tomado como ejemplo concreto de realidad.

Las Europeas son una prueba que podría dar lugar a equívocos en los grandes partidos si consiguieran buenos resultados y pretendieran generalizarlos, suelen ser elecciones más favorables para los intereses opositores que unas locales y generales, el aluvión de cabreo e indignación que representan pequeños partidos y grupos, muchos de ellos locales, necesitan rodaje, preparación, configurar alianzas, precisar objetivos y conseguir medios para hacer campaña… todo lo cual podrían lograr de forma más sencilla en las siguientes elecciones locales. A pesar en las europeas del voto de castigo posible al bipartidismo, me inclino a pensar que en las elecciones locales tendrán mayor oportunidad las nuevas formaciones.

La capacidad de intervención europea en los grandes grupos continentales actuales podría facilitar el voto útil, -la concentración de voto bipartidista, también de izquierda genérica y verde- ello induce a pensar que un fracaso en las europeas para los pequeños y nuevos grupos no sería trasladable a unas elecciones locales en donde algunos de sus problemas actuales encontrarían mejor solución. Un fracaso de los grandes, por el contrario, sí sería indicativo de enorme cabreo y desafección ciudadana, trasladable a unas elecciones locales y generales. –Equo tiene una particular buena posición de homologación y enganche europeo con el grupo europeo de los verdes, lo que permite pensar que sus resultados en estas elecciones deberían ser bastante mejores que los logrados en elecciones locales, lo cual dejaría abiertas serias incertidumbres si lograra malos resultados, en este sentido se juega más que otras formaciones en esta campaña.-

Algunas cosas que escribo del PSOE, las veo en Alcorcón, y también en la Comunidad de Madrid, otras son producto de estudios y discusiones, que puedo contar por afinidad personal de amigos socialistas de diferentes  ciudades. Tengo otros amigos en distintos sectores de izquierdas y algunos en las derechas; supongo que cuanto mayor se hace una persona, las relaciones acumuladas van siendo más transversales; y no crean que haya una franquicia de buenas personas, como a veces digo, gente buena y chunga encontré en todas partes. –Si quieren una buena descripción sociológica de lo que nos pasó durante décadas a los españoles como ayuda a comprender lo ocurrido, lean a Antonio Muñoz Molina en ‘Todo lo que era sólido’, de Seix Barral.-

Dentro de mis amigos socialistas, todos mayores, algunos fueron cargos electos y han abandonado el partido en estos años, unos quemados de intentar cambiarlo desde dentro se fueron a casa, otros, metidos en procesos de construcción de nuevas formaciones como Equo, de la que salen al poco tiempo aburridos y se ponen a impulsar Podemos u otros proyectos. Algunos siguen militando dentro, incluso con cierta responsabilidad madrileña, dicen estar hartos de la poca discusión y vida política interna, al menos éstos son de los pocos que escuchan. Otros amigos militantes socialistas desde antes de la muerte de Franco, insisten en que fuera no hay lugar para nada, por tanto se cuecen en sus propias ideas internas y cierran sus oídos a cualquier análisis, comentario o crítica de la situación.

La cuestión que se plantea mucha gente, queda reflejada en una triple cuestión:

1) ¿Un gran conglomerado progresista fue útil en el pasado?
2) ¿El papel de conglomerado progresista que el PSOE tuvo antaño está vacante?
3) ¿Podría o tendría que ser sustituido por otro partido o coalición? O por el contrario los militantes socialistas tendrán las suficientes agallas como para reconducir la situación, lo cual implica a muchos de ellos echarse a un lado y abrir puertas a gente nueva.

Rectificar es de sabios. Pero de sabios que se han equivocado. Reconocer errores no es confesar culpas y seguir haciendo lo mismo, implica sobre todo modificar comportamientos, para lo cual es imprescindible escuchar, porque si hasta ahora no los han reconocido-modificado, quizás no sepan exactamente qué quiere la gente. También puede ocurrir que no quieran aceptarlo, o peor aún, se consideren fuera del foco de responsabilidad por lo ocurrido, -ya saben culpables los mercados y el liberalismo, nunca decisiones concretas- en todo caso, sin abrirse a otras opiniones ajenas a compadres de militancia de estos años será imposible modificar actitudes, y estarán contribuyendo a destruir el partido, cuando quieran darse cuenta de ello será demasiado tarde.

Manuel Herranz Montero junio 2014