viernes, 25 de julio de 2014

Cataluña. Se avecina el desastre


Se avecina el desastre en España-Cataluña y Trasversales ha publicado mis textos sobre el patriotismo democrático, a izquierda y derecha, que formaban parte del libro de hace unos meses 'Catalunya. Camino a la secesión', que enlaza completo en el lateral. 

Dado su interés, ya que es el gran problema de España para después del verano, -afecta a todo lo que nos rodea, incluido la crisis del PSOE, el futuro del PP, la economía, a todas las instituciones, las salidas de la crisis económica y crisis política, a las relaciones europeas, al futuro de las pensiones...- vuelvo a publicar los enlaces de los capítulos sobre patriotismo democrático cuando los volqué al blog. Es una visión progresista del asunto, no secesionista, no nacionalista:


Catalunya. Secesión. Construcción del patriotismo democrático. Las derechas

jueves, 17 de julio de 2014

Sánchez ganador ¿Y ahora qué, en Alcorcón?

En Alcorcón y en todas partes, ¿qué pasará? empecemos con unos comentarios. En Alcorcón tuvo su presentación Pedro Sánchez, no creo que tenga repercusión ni grandes significados, solo que un sector del PSOE apostaba un poco más por Sánchez. Cascallana creo que se reunió son Pérez Tapias. De acuerdo con ‘Al Cabo de la Calle’ los votos alcorconeros no respondieron al empujón oficialista, u oficioso, parece que ganó Madina con 191 votos, Pérez Tapias segundo con 125 y Sánchez último con 104 votos. -El número de militantes socialistas de la agrupación, es considerable, más de 400 según estas cifras -.
Cuesta trabajo conocer los datos de votación de cada agrupación, pero seguro que no sé mirar en el lugar adecuado, claro está se me ocurrió buscar en la página del PSOE de Alcorcón, y allí no vi resultados, la noticia no debía ser importante.

Sánchez es derechoso? Paseo habitualmente por las redes sociales de algunos militantes socialistas de diferentes localidades, normalmente son gente entrada en años, como yo, hay mayoría de comentarios en contra de Sánchez, para ser exactos, lo despellejan vivo, entre otras cosas por derechoso. Insisto, desde blogs o Facebook de militantes socialistas. Mal asunto. Lleven o no razón, hay un sector de la militancia que no lo acepta. No sé quien es Sánchez, no conozco trayectoria, programas, libros, artículos, luchas internas y externas en las que pudiera verse su forma de afrontar problemas y líneas de actuación, me pasa como al resto de los mortales, me temo.

La situación se irá cocinando con el tiempo, lo que no tienen, pero esto es lo que han elegido los militantes socialistas pensando en desatascar la situación. Me perdonarán si digo que no confío demasiado en mejoras a corto plazo, en las próximas elecciones municipales y generales. Entre otras razones porque no parecen tener claro entre la militancia socialista cual es el problema, derivando hacia el recurso facilón de creer que necesitan más izquierdismo, empujados y confundidos por el torbellino Podemos, que efectivamente quitó una parte de votos al socialismo, unos 400.000 aventuran algunos, lo cual deja otros dos tercios tomados de otra parte, IU, abstención, centro izquierda y centro, voto de desencantados e indignados, no solo de gente joven, voto de mareas y precariado y de clases medias destruidas y por supuesto voto populista, porque no es descubrir la pólvora que Podemos tienen rasgos populistas.

Pero también tiene un ingrediente altamente desarrollado, el del fomento de la participación ciudadana. Cuando yo era jovencito, en la militancia antifranquista, se consideraba que un activista realizaba un buen trabajo si conseguía movilizar a más gente, aquel que conseguía aumentar la participación de los demás. Por contra no era un trabajo destacable hacer muchas cosas uno mismo sin participación. Estoy harto de escribirlo y decirlo, esta es una pata quebrada en el socialismo, no fomentan la participación, la dificultan, la impiden, incluso entre ellos, dentro del partido militancia/cargos y el vicio se extendió hacia fuera militancia/ciudadanía. Alguna gente quiere sentirse protagonista de sus actos, no quiere ser espectador de cómo otras personas actúan, quiere hablar con sus representantes y sentir que les escuchan, comprobar que les atienden y no ver que las palabras se quedan en el aire.

Yo no creo que las elecciones se diriman en el lateral izquierdo, y que IU, PSOE y Podemos deban competir por una pequeña franja de votos, pero lo que escucho a los socialistas es que quieren encerrarse en ese rincón, a pesar de que Podemos no arrasó con un programa más izquierdista que el del PSOE, y ya veremos el que elabora para municipales, lo que sí hizo es recoger parte del voto de la desafección, el voto indignado y expulsado del PSOE e IU, aquel voto que reclama mayor democracia y participación, que no se conforma con sentirse movido y manejado, el de personas que no se sienten representadas por gente que no conocen ni siquiera a la pueden hablar porque no les escuchan, los mantras de Podemos son democracia, participación y elección, contra listas bloqueadas, primarias, control de los cargos electos, fiscalización de partidos, horizontalidad y no verticalidad, somos de los vuestros, contra la corrupción, los monopolios eléctricos y bancarios, contra privilegios políticos regeneración, cambio, defensa sanidad y educación pública...eso no es un programa cargado de izquierdismo, sino de democracia. -La trayectoria de sus líderes también tienen otros componentes políticos que no usaron en la campaña, y no sabemos, por ahora, quieran trasladarlos como parte del programa común de Podemos-

Aquellos programas socialistas de hace 10 años, y las resoluciones de congresos y conferencias recientes, ¿no eran suficientemente izquierdistas y por eso explotó la burbuja? ¡Venga ya! ¿La cerrazón negando la crisis económica tenía algo que ver con el izquierdismo? ¡Amos anda! ¿No querer ver la burbuja inmobiliaria y de crédito, tenía algo que ver con el izquierdismo? ¡Locos! ¿no ver la mitad del sistema financiero quebrado? tenía que ver con el izquierdismo… no tener un programa de recaudación fiscal preparado como recurso ante una explosión de la burbuja, tenía que ver con el izquierdismo –por si tienen dudas España es uno de los menores recaudadores de impuestos europeos, países gobernados por derechas, izquierdas y centros recaudan con sus programas mucho, mucho más- Nada tiene que ver con el izquierdismo que el CREAA construyera sus cinco edificios al mismo tiempo en vez de hacer uno y si funcionaba al año siguiente otro… poco tiene que ver con el izquierdismo construir una red de parkings subterráneos sin escalonar construcción y ventas…

Quizás sea una muestra más de la confusión socialista, ese estado de nerviosismo y confusa sensación de no saber por qué están pasando por tantas desgracias, -intento contribuir a su explicación con ‘El agotamiento del PSOE’,   con ‘Agitando Izquierdas. En Alcorcón. Ydonde haga falta’ y con la actual serie en ‘Arian seis’ Agitando Izquierdas. El cúmulo de desgracias no se debe a una sola causa, como en todo proceso social hay un conjunto de múltiples interrelaciones en marcha, crisis económica, social, de la socialdemocracia, agotamiento de época… pero hay elementos que destacan en todas ellas vinculados a la democracia interna y regeneración de funcionamiento, discusión, participación, control, elección…

Es cierto que la maraña en la que están enredados es muy liosa, pero no es menos cierto que ellos han estado liándose varios años, dando vueltas y revueltas sin buscar explicaciones, sin abrirse, sin escuchar, intentando justificar todo lo que ocurría en los otros, fueran las derechas, o los indignados, el neoliberalismo, o Europa, o la crisis financiera internacional de EEUU. En serio ¿creen que la responsabilidad de lo ocurrido en Alcorcón tiene más que ver con la crisis financiera internacional que con su actuación? Pero la crisis financiera internacional llegó a Europa por igual y en los pueblos de todos los países no ocurrió lo mismo ¿De verdad creen que un programa más izquierdista hubiera frenado estos desastres? Acaso no se dan cuenta de que el meollo de la cuestión era su cerrazón a ideas y participación que estaban fuera de su circuito, igual que les ocurre hoy. En marzo de 2011, ¡4 años después de estallar la burbuja! tuve una larga charla/entrevista con Natalia de Andrés, decía:

Sus proyectos estrella para el futuro de Alcorcón la ilusionan, Ensanche Norte, terminar con el CREAA, ciudad deportiva, soterrar el ferrocarril con todo lo que lleva anexo de enlaces, conexiones, transportes…Nos enganchamos en la discusión del Ensanche Norte, nuestra mayor diferencia en toda la entrevista. Ella trata de convencerme por mis ‘pegas’, que la financiación en este caso es más sencilla que en el Sur, que existe demanda de miles viviendas, que es el futuro… dejamos encasquillada esta discusión.

Es fácil encontrar militantes socialistas que te dicen entre compungidos y rabiosos que ya está bien de penar, ‘el PP hace barbaridades y nadie le pide tanto’. ¿Y…? pues díganselo a sus militantes y votantes para que los castiguen, a nosotros nos interesan ustedes, hasta que dejen de interesarnos por su cerrazón. ¿Usted ya sabe el por qué los votantes socialistas les abandonaron?, por qué entretenerse con el PP si todavía no conoce por qué perdieron electores, por qué la gente cercana se fue, por qué los militantes se van –cuando preguntas ni siquiera saben cuántos votos perdieron en las municipales, luego generales, mas tarde europeas- (El PSOE obtuvo unos 40.000 votos en las municipales de 2003 y 2007, caída monumental a 26.806 en 2011, los mismos 27.000 en las generales de ese año y 13.090 en las últimas europeas. Bajada que podría continuar en las municipales hasta llevarlos al 3º puesto). Datos y análisis en ‘Agitando Izquierdas. En Alcorcón.Y donde haga falta’

Según los militantes socialistas que más se escuchan estos días, dicen haber perdido su lugar por derechizarse, por no ser suficientemente de izquierdas ‘ya está bien de penar tanto lo que tenemos que hacer en sacar planes verdaderamente de izquierda para España’. Se quedan tan panchos, con la justificación de que ZP y otros eran de derechas. Pero, ¿y a mí qué? Pues que los socialistas no los hubieran elegido, haberlos echado antes de liarse, haber impedido que pudieran hacer lo que les viniera en gana durante tantos años. Esto tiene que ver con el funcionamiento interno, con mayor permeabilidad social, más abiertos a gente que no sea de la misma correa, mejor democracia deliberativa y participativa en la toma de decisiones… La gente se pregunta ¿tendré que pedir explicaciones a Zapatero por la situación de Alcorcón, o a los socialistas alcorconeros? Según ellos ya las dieron en su día. Yo me las perdí, les he pedido alguna dirección URL, o documento público que responda con su versión, a las preguntas ¿por qué les abandonaron sus bases sociales, por qué perdieron sus votantes, militantes y simpatizantes, por qué la debacle socialista?

martes, 15 de julio de 2014

La militancia socialista elige a Pedro Sánchez

Con una nutrida votación eligieron a un nuevo secretario general, Pedro Sánchez, del que no se conocen muchas experiencias, parece el signo de los tiempos en todas partes, por tanto poco se puede aventurar sobre el futuro. Antaño los líderes de los partidos se bregaban en luchas durante años, sus posturas y desgastes ante los problemas decantaban posiciones, amigos y adversarios, en el camino configuraban equipos y apoyos. No conozco mucho al PSOE por dentro, pero tengo la sensación de que los tres aspirantes no tenían equipos ni apoyos anteriores, no parece que tuvieran grupos estables antes de tomar hace pocos semanas la decisión que les llevara a presentarse. O si los tenían, no eran conocidos, lo cual es casi lo mismo porque si a un equipo no se le conoce su trabajo, mal asunto.

La carrera ha parecido una competición entre tres individuos, más que entre tres opciones o grupos de presión política, que tendrá que haberlos dentro del PSOE, como en todas partes, lo cual hace pensar que saldrán a posteriori. A los tres les he escuchado y leído en estos días, las frases que me sonaban más cercanas eran las de Sánchez Tapias, supongo que por edad y profesión, su discurso parecía más serio y elaborado y quizás por una cierta desconfianza generada por la anterior hornada de dirigentes jóvenes, Bibiana, Chacón, Trinidad, Zapatero, Sevilla…

Parece que los aparatos territoriales no han tenido excesivo peso, pero han empujado, me consta que el madrileño de Tomás Gómez ha insistido en el voto a Pedro Sánchez, y parece que también el andaluz, como por otra parte sugiere la primera foto de Susana y Pedro posterior a los resultados. La cuestión es que hay nuevo secretario general y es de esperar que se formen nuevos equipos que intentarán poner en marcha esta máquina oxidada, a partir de resultados juzgaremos, y las municipales será el primer examen, seguido de las generales. No se preocupen, caso de obtener malos resultados, la disculpa ya saben cuál será, no hubo tiempo.

Y efectivamente los cambios que el PSOE necesita deben ser tan grandes que será imposible lograrlos en un año, aunque será plazo suficiente para saber si quieren abordarlos o no sus protagonistas, que son los militantes, la piedra esencial que se agotó en la etapa Zapatero, aquellos que dejaron el partido y la vida de mucha gente en manos de unos cuantos jefes y jefecillos a los que no les gustaba el trabajo en equipo, aquellos responsables de secretarías que animaban poco a buscar ideas dos metros alejados de ellos, aquellos militantes que ni siquiera escuchaban a sus antiguos compañeros socialistas cuando les hablaban de la burbuja,  así el funcionamiento del partido se cerró al exterior del que no recibía influencias, las políticas socialistas, sus decisiones e imagen, quedaron en poquitas manos que casi lograron destruir el partido.

‘’Se trata de preguntarse por qué tanta gente se fue y cómo volver a conectar con ella. ’’ J. Ramoneda. Esta frase encierra mucho del problema, casi siempre que alguien quiere arreglar algo que se rompió debería preguntarse, por qué, se trata de formular preguntas a los propios compañeros y a uno mismo. Con lamentos poco se avanza, esta idea la he escuchado una y mil veces en los socialistas que conozco, y en los que veo por la tele o la radio, con ella quieren transmitir que ya está bien de llorar y deben ponerse a trabajar. Pelillos a la mar, hay que echar lo ocurrido al olvido. Se equivocan mucho si quieren tomar ese camino del olvido amparados en la nueva etapa.

Para millones de personas está siendo imposible olvidar, y no podrán hacerlo durante mucho tiempo, los estragos de la crisis se mantendrán durante muchos años y para mucha gente queda sin aclarar la responsabilidad del PSOE, su asunción de errores, esa gente dudo mucho que se los acercara, a pesar de los cambios de imagen que empezarán.

Insisto; rectificar es de sabios, pero de sabios que se equivocaron. Lo primero que deberían hacer es confesar que se equivocaron, y explicar en qué y por qué. Porque rectificar supone cambiar comportamientos de la organización y militantes que dificulten se vuelvan a producir situaciones semejantes a las pasadas, si la militancia no sabe lo que ocurrió ni por qué, difícilmente podrán corregir y seguirán con la  impresión que tienen muchos socialistas de que la culpa la tienen los otros, el capitalismo, la crisis internacional, ‘no nos dejaron terminar lo que queríamos’ ‘se nos echaron encima’ etc.etc. De poco sirven las grandes proclamas, si llegado el momento, ‘se cambian por otras’, de poco vale un gran programa de izquierdas si en momentos críticos se actúa al margen de la gente que se dice representar.

O resuelven el problema de mayor participación, de fomentar deliberaciones y toma de decisiones, o no habrá futuro socialista halagüeño, o consiguen que el partido sea permeable a la sociedad y resuelven el problema de democracia interna, o el PSOE puede quedar relegado a partido residual. Y sin preguntas, nadie cambia. Resolviendo lo anterior, podrá hacerse después, o al mismo tiempo, un programa de futuro, entonces será el momento de formular planes que impulsen e ilusionen a la ciudadanía, cuyo punto central y urgente sea un gran pacto por el empleo y una puesta en uso público de tantísimo piso vacío y abandonado.

martes, 24 de junio de 2014

Presentación. Agitando izquierdas. En Alcorcón. Y donde haga falta




Elecciones 2014



La sociedad española está siendo destruida, se está destruyendo. Es un proceso que viene siendo visible desde hace años y que se ha acelerado con las crisis; la crisis económica, la crisis política, la institucional, la territorial… coincidentes en el tiempo con el cambio de siglo, e iterando entre sí con el cambio de época que supone la globalización, los mercados y los emergentes. Hay otra crisis producto de todas ellas, o quizás basamento de las mismas, la pérdida de moralidad y ética, probablemente sin ella no hubiéramos llegado a esta situación tan desastrosa. La corrupción se extendió como la espuma, y los inmorales sin escrúpulos se hicieron visibles por todas partes, pero lo peor no fue eso, sino su impunidad y el apoyo que les prestan millones de ciudadanos que no saben que ‘la ética abarata costes en dinero en energía y en sufrimiento’, Adela Cortina.

Solo la bajeza moral extendida entre amplias capas de población justifica el apoyo electoral de tanto corrupto, de todos los partidos, sean ERE’s andaluces o la gran mancha corrupta de Gurtell, y Bárcenas… La pérdida de moralidad llegó a parlamentarios y gobernantes que encubren y apoyan, premian con colocaciones bien pagadas, y llegado el caso indultan a culpables sentenciados, de los suyos. Ya les da igual el tipo de delitos, sea agresión sexual o robo. Solo una gran pérdida de moralidad de la ciudadanía permite explicar la insistencia en el apoyo a los mal nacidos, eso son los votos que les reeligen en los cargos, como ejemplifica el mantenimiento de tanta corrupción en Levante: accidente de metro de Valencia, el mayor de la historia de España, tapado apenas sin investigación, aeropuertos sin aviones, fiascos televisivos, basuras y recalificaciones, grandes obras de Calatrava, derroches a cuenta de la visita del Papa,... Casi da lo mismo que cada día salga una nueva noticia, la alcaldesa del PP en Alicante o los urinarios de superlujo de la fórmula 1, o la existencia de medio grupo parlamentario del PP valenciano imputado, pero sentado en sus escaños.

Mientras tanto la Iglesia española, ha perdido toda referencia y ejemplaridad referida a la moral entre sus feligreses conservadores, está perdida en su cruzada contra la ley del aborto y matrimonio, por suprimir Educación para la ciudadanía, y por aumentar sus ingresos directos del Estado, o los indirectos, a través de concesiones y prebendas de colegios, o inmatriculaciones por las que está adueñándose del patrimonio común de los españoles, como la Mezquita de Córdoba, o miles de fincas, edificios, ermitas… Pero ¿conocen ustedes proclamas contra los corruptos? ¿En contra de indultos a delincuentes sentenciados?

A consecuencia de la crisis económica, los gobernantes y el empresariado mezclan todo y agitan para poder justificar las mayores atrocidades en derechos y libertades, en condiciones de vida y dignidad, que nos retrotraen al pasado franquista, viendo corruptos en altos cargos políticos y empresariales. Mientras tanto estamos volviendo a la España de la caridad, en donde se mueven los nacional católicos, cuentan con la complicidad de los medios de comunicación para ocultar que la sociedad tenga como principios la justicia y solidaridad, la equidad y libertad.

No pretendo predisponer al sector conservador, tendrán que realizar su propia regeneración desde sus propias entrañas, más dolorosa cuanto más tarde comiencen. En las izquierdas sí quiero influir y contribuir a renovarla para lograr reducir el poder derechista, a ellas me dirijo criticando errores y comportamientos, con la intención de evitar mayor descomposición y pérdida de influencia que ha facilitado el poder omnímodo de la carcunda. Es necesario restablecer nuevos equilibrios de poder político, porque solo desde la política podrá intervenirse en la vida de millones de españoles.

En la primera parte del ‘Balance de media legislatura’ analizaba el papel de la derecha, en particular del gobierno PP, quedaban pendientes algunos temas, pero las elecciones se acercan y parece mejor asumir el riesgo de opinar de la oposición, de las izquierdas.  ¿Por qué parece mejor opinar que callar? Porque hacerlo podría permitir reflexionar con más elementos y quizás hubiera posibilidad de influir un poquito para mejorar la preparación de las municipales del año siguiente, que vistas desde hoy, se presentan muy negras para los intereses progresistas. ¿Por qué escribo de asumir un riesgo? Porque esta reflexión desde el lateral izquierdo, para mucha gente será como si les pisaran callos, ya que casi todo análisis político hoy implica afear conductas y resaltar elementos negativos que tienen mucho que ver con la situación que nos ha traído hasta aquí, de enorme poder de la derechona.

La ruta de este trabajo que tiene en sus manos traza dos caminos paralelos en el terreno de la regeneración de los partidos políticos: a) la agitación de las izquierdas, desde la izquierda, mirando la campaña de europeas 2014, con poca esperanza puesta de un despertar en las municipales y generales de 2015, -sin olvidar el bombazo intermedio de la secesión catalana, aunque directamente aquí no se mencione-. Y b) la situación particular de Alcorcón, tomado como ejemplo concreto de realidad.

Las Europeas son una prueba que podría dar lugar a equívocos en los grandes partidos si consiguieran buenos resultados y pretendieran generalizarlos, suelen ser elecciones más favorables para los intereses opositores que unas locales y generales, el aluvión de cabreo e indignación que representan pequeños partidos y grupos, muchos de ellos locales, necesitan rodaje, preparación, configurar alianzas, precisar objetivos y conseguir medios para hacer campaña… todo lo cual podrían lograr de forma más sencilla en las siguientes elecciones locales. A pesar en las europeas del voto de castigo posible al bipartidismo, me inclino a pensar que en las elecciones locales tendrán mayor oportunidad las nuevas formaciones.

La capacidad de intervención europea en los grandes grupos continentales actuales podría facilitar el voto útil, -la concentración de voto bipartidista, también de izquierda genérica y verde- ello induce a pensar que un fracaso en las europeas para los pequeños y nuevos grupos no sería trasladable a unas elecciones locales en donde algunos de sus problemas actuales encontrarían mejor solución. Un fracaso de los grandes, por el contrario, sí sería indicativo de enorme cabreo y desafección ciudadana, trasladable a unas elecciones locales y generales. –Equo tiene una particular buena posición de homologación y enganche europeo con el grupo europeo de los verdes, lo que permite pensar que sus resultados en estas elecciones deberían ser bastante mejores que los logrados en elecciones locales, lo cual dejaría abiertas serias incertidumbres si lograra malos resultados, en este sentido se juega más que otras formaciones en esta campaña.-

Algunas cosas que escribo del PSOE, las veo en Alcorcón, y también en la Comunidad de Madrid, otras son producto de estudios y discusiones, que puedo contar por afinidad personal de amigos socialistas de diferentes  ciudades. Tengo otros amigos en distintos sectores de izquierdas y algunos en las derechas; supongo que cuanto mayor se hace una persona, las relaciones acumuladas van siendo más transversales; y no crean que haya una franquicia de buenas personas, como a veces digo, gente buena y chunga encontré en todas partes. –Si quieren una buena descripción sociológica de lo que nos pasó durante décadas a los españoles como ayuda a comprender lo ocurrido, lean a Antonio Muñoz Molina en ‘Todo lo que era sólido’, de Seix Barral.-

Dentro de mis amigos socialistas, todos mayores, algunos fueron cargos electos y han abandonado el partido en estos años, unos quemados de intentar cambiarlo desde dentro se fueron a casa, otros, metidos en procesos de construcción de nuevas formaciones como Equo, de la que salen al poco tiempo aburridos y se ponen a impulsar Podemos u otros proyectos. Algunos siguen militando dentro, incluso con cierta responsabilidad madrileña, dicen estar hartos de la poca discusión y vida política interna, al menos éstos son de los pocos que escuchan. Otros amigos militantes socialistas desde antes de la muerte de Franco, insisten en que fuera no hay lugar para nada, por tanto se cuecen en sus propias ideas internas y cierran sus oídos a cualquier análisis, comentario o crítica de la situación.

La cuestión que se plantea mucha gente, queda reflejada en una triple cuestión:

1) ¿Un gran conglomerado progresista fue útil en el pasado?
2) ¿El papel de conglomerado progresista que el PSOE tuvo antaño está vacante?
3) ¿Podría o tendría que ser sustituido por otro partido o coalición? O por el contrario los militantes socialistas tendrán las suficientes agallas como para reconducir la situación, lo cual implica a muchos de ellos echarse a un lado y abrir puertas a gente nueva.

Rectificar es de sabios. Pero de sabios que se han equivocado. Reconocer errores no es confesar culpas y seguir haciendo lo mismo, implica sobre todo modificar comportamientos, para lo cual es imprescindible escuchar, porque si hasta ahora no los han reconocido-modificado, quizás no sepan exactamente qué quiere la gente. También puede ocurrir que no quieran aceptarlo, o peor aún, se consideren fuera del foco de responsabilidad por lo ocurrido, -ya saben culpables los mercados y el liberalismo, nunca decisiones concretas- en todo caso, sin abrirse a otras opiniones ajenas a compadres de militancia de estos años será imposible modificar actitudes, y estarán contribuyendo a destruir el partido, cuando quieran darse cuenta de ello será demasiado tarde.

Manuel Herranz Montero junio 2014

viernes, 13 de junio de 2014

El bipartidismo no garantiza mayor democracia

El bipartidismo no es garantía de mayor democracia, pero la proliferación de partidos tampoco. El bipartidismo tiene un factor positivo al facilitar estabilidad para formar gobiernos, que la dispersión de fuerzas dificulta. La proliferación de grupos pequeños obliga a pactos para gobernar, una cultura poco habitual en España, la de practicar acuerdos que siempre implicarán cesiones, así los grupos pequeños podrán gobernar, al tiempo que sufrirán desgaste ante sus potenciales electores al no poder cumplir sus programas. La mayor o menor democracia tiene que ver con la mejor participación ciudadana en las deliberaciones políticas y en la toma de decisiones, en la mejor posibilidad de elegir y cesar representantes de partidos e instituciones, en un mayor papel parlamentario para elaboración de leyes, control del ejecutivo, y asimismo en mejores relaciones con instancias supranacionales, también en unas normas de convivencia y respeto, tanto a las leyes que recogerán intereses de mayorías como de respeto a las minorías

La negativa a considerar la validez y utilidad de una amplia fuerza, sustituyéndola o primando los pequeños grupos, o taifas más ideologizados, no conduce necesariamente a resultados positivos para amplias mayorías de población, por mucha lucha callejera y rabia que pongan algunos pocos en declaraciones o panfletos. Solo una gran fuerza opositora en el mundo civil que tenga engarce parlamentario podrá frenar a corto plazo la ofensiva derechista que se está desplegando, la que está trabajando ahora mismo día a día, y que está configurando la sociedad española para los próximos 30 años. No es acertado, ni posible, esperar años y años a construir una gran fuerza opositora idealizada, hoy solo será posible configurarla con la suma de los mimbres existentes, -por otra parte como siempre- muchas líneas de trabajo, concepciones distintas y grupos diversos y dispersos, lo cual irremediablemente diluirá su pureza ideológica y política sumando influencias de una amplia base social. Y eso nos puede conducir a una fuerza progresista, socialdemócrata, o similar.

Mirando globalmente el conjunto de España, sin ninguna duda, la etapa que nace de la Transición hasta hoy, ha sido la de mayor extensión de libertades y derechos de los españoles y la única época histórica en la que ha existido el estado de bienestar en España universalmente disfrutado por todos los españoles. También llamado estado socialdemócrata por ser impulsado por los partidos socialistas tras la II Guerra Mundial, una sociedad instalada solo en una veintena de países de los doscientos del mundo, que recogía viejas aspiraciones del movimiento obrero incorporando de los posteriores movimientos feminista y ecologista, sustentada en un gran pacto social que implicaba la existencia partidos políticos y sindicatos con grandes poderes alternativos a los clásicos poderes económicos, religiosos y militares, que conformaron un sistema político de convivencia basado en la democrática, soportado en pilares básicos universales como la sanidad, educación y pensiones y el mayor salario indirecto, o gasto social de la historia, que permitieron crear la sociedad de mayor igualdad y libertad, justicia y solidaridad que conocimos en España.
   


La Transición no fue un camino de rosas, al contrario, fue un terreno de luchas en el que nadie regaló nada, como ustedes podrían imaginar si leyeran estas 82 páginas -de abajo- sobre las huelgas del comienzo del 76, uno de los muchos acontecimientos convulsos de aquellos tiempos. O como pueden comprobar en las imágenes de conflictos y luchas que publico habitualmente bajo la etiqueta de aquellos tiempos.

Ningún bando, grupo o partido político derrotó totalmente al otro, así que el resultado formulado en un contrato social que dio lugar a la sociedad que hemos vivido durante 35 años, tenía mezclas, briznas o tintes de variadas partes. Al igual que pasa en todas las sociedades modernas. Conviene recordar que la recientemente muerta Thacher y Reagan, impulsaron en los ochenta las políticas neoliberales por el mundo, mientras en España la resultante de luchas de los 70 y 80, llevó la victoria a la corriente socialdemócrata que impulsó, en esos años ochenta, la creación del estado de bienestar, justo en la época en que se empezaba a combatirlo. Estado de bienestar que se está desmontando hoy día; lo cual indica que, si el PP lo está desmontando, es porque ya existía previamente montado.

Desde hace años mantengo la tesis de que gracias a aquellos tipos de entonces, -varios miles de extrema-izquierdosos, marxistas leninistas, comunistas, trotskistas, pro-soviéticos, maoístas, anarquistas…- influyeron en los rojos y demócratas, y junto con su empuje en las luchas obreras, movimiento estudiantil, luchas en barrios, movimientos vecinales… torcieron la rama del árbol de la dictadura al otro extremo de donde se encontraba, lo cual permitió en la Transición crear una sociedad bastante más avanzada en libertades, igualitaria y justa, que aquella que pretendían imponer los  franquistas. La influencia del  izquierdismo extremista empujó a decenas de miles de personas más allá de lo que pretendían otros militantes y partidos, desde los menos rojos, hasta los azules.

No solo los demócratas -de los que había muy pocos- construyeron esta sociedad, que nadie diseñó tal cual conocemos, también estuvieron empujando unos cuantos miles de anónimos militantes, a pesar de que muchos de ellos nunca se identificaron con el resultado, porque evidentemente, la resultante fue una mezcla, de un conglomerado de vectores de fuerzas contradictorias y opuestas, lo cual por otra parte dio consistencia y durabilidad al producto final.

Influencia no quiere decir que dirigieran todos aquellos procesos sociales, sino que pudieron predisponer, convencieron en parte, empujaron un poco, a otros líderes y partidos, a grupos sociales e intelectuales, que a su vez interactuaban entre sí y con los extrema-izquierdosos, formando una amalgama de pocas decenas de miles de personas que interrelacionaban con grupos mucho más numerosos de gentes que se movilizaban para luchar por mejoras en las fábricas, barrios y universidades… grandes movilizaciones sociales de aquellos tiempos, -no por la revolución socialista, ni democrático popular…- muchas de las cuales tenían como objetivo vivir en otra sociedad, pero en la forma de lograr mejoras en las condiciones de vida y trabajo, y en libertades concretas, lo cual equivalía a decir para muchos millones de españoles, mayores salarios, ambulatorios y colegios por los barrios, menos barro y transportes públicos, instalaciones sanitarias de aguas en miles de pueblos y ciudades, abrir puertas en la Universidad a los hijos de obreros, pensiones, derecho a vacaciones pagadas, libertades para las mujeres, posibilidad de votar, etc. etc.

La sociedad que hemos vivido estos 35 años, no existe por el mero  transcurso del tiempo, -el paso del tiempo puede conducir hacia una dirección u otra, al futuro y al pasado-, ni la democracia llegó por un monarca, o libreto de tal o cual líder, ni porque un partido político tuviera una hoja de ruta a seguir. La democracia española llegó como resultante de muchas y variadas fuerzas en lucha, con intereses contrapuestos. No avanzó más, por falta de fuerzas que superaran a sus opositores, pero ¡ojo! tampoco avanzó menos, porque a las fuerzas contrarias se opusieron las luchas de los que empujaban adelante.

Durante aquellos años no existió un partido político que tuviera gran hegemonía sobre el resto, ninguno fue capaz de imponer sus criterios, sus objetivos, al conjunto de la sociedad, de manera que durante un tiempo muchas posibilidades de salidas diferentes parecían estar abiertas. Había partidos con mayor implantación que otros, sin duda, pero en general las militancias que lideraban los procesos, las luchas, los enfrentamientos, no eran muy numerosas, y la permeabilidad entre ellas se producía fácilmente.
Los líderes, las minorías militantes, no deben confundirse con los grandes grupos sociales que a su vez impulsan, acompañan o apartan a líderes, siglas o corrientes ideológicas. En los ochenta, millones de españoles eligieron líderes y proyectos socialdemócratas, y no las corrientes más izquierdistas. Hasta que se gastan o agotan ambos colectivos, y su tiempo termina y entonces, ya que el vacío no existe en política, el espacio es ocupado por otras fuerzas antiguas o nuevas, como ocurrió en los noventa. Y empezamos el nuevo siglo con otros problemas.






lunes, 9 de junio de 2014

Para avanzar hay que mezclar, nuevos activistas y viejas organizaciones

Los resultados de las elecciones europeas no me obligan a cambiar las ideas anteriormente publicadas en esta serie, 'Agitemos las izquierdas', ni las que ya tenía escritas listas para publicar, en todo caso las potencian, más tras el éxito de Podemos, frenazo de IU y fracaso del PSOE cuyos militantes en su mayoría siguen ciegos y sordos, -ahora muchos de ellos considerando que los atacan se cierran aún más-. El 14 de mayo, antes de las elecciones, escribí: El agotamiento de socialistas y comunistas, en dicho artículo destacaba el papel de los activistas de nuevo cuño, miles de personas realizan gran actividad política y social fuera del marco de los partidos tradicionales, su labor influye positivamente en entornos sociales locales y además su oposición activa, empuja y despierta a los partidos, siempre fue útil.
‘Gatherestudios’ es una empresa de análisis y estudios estadísticos, de los que realizó sobre el 15-M, en mayo de 2011 ‘Primeros resultados de la encuesta “Análisis del movimiento 15M” entresaco conclusiones: 
1) El 55,70% de los encuestados participó en alguna de las convocatorias relacionadas con el movimiento 15M (manifestaciones, concentraciones, acampadas, etc).
2) La fuente principal de información de los encuestados han sido las redes sociales en Internet.


3) Más de dos tercios de los encuestados creen que es un movimiento apolítico. (Asombroso, salvo que tenga como explicación el apoliticismo considerarlo al margen de los partidos políticos)

4) El 76% no pertenece a ningún tipo de organización formal, aproximadamente el 63% de ellos se definen su ideología como de izquierda o centro izquierda. El 70% no supera los 34 años. Así mismo, aproximadamente el 70% de ellos han cursado estudios superiores. Solo el 17,7% de los encuestados son estudiantes y un 18% son parados. Entre los encuestados, más del 93% son usuarios de redes sociales.

Una parte de esa actividad podría dar mejores resultados, iterando con las organizaciones partidarias y entrando en el Parlamento para lograr normas legales que impulsaran y obligaran modificaciones a sectores ideológicos, económicos y empresariales. Tampoco los partidos parlamentarios consiguen mayores resultados porque les falta un fuerte empuje, como el suministrado por estos miles de indignados afincados por barrios y sectores, no iteran con ellos en muchos casos por considerarlos no suficientemente democráticos. Además de percibirlos en ocasiones como una competencia que los apartará a ellos de la primera línea.

Un salto adelante es necesario para avanzar en resolver problemas, mezclar ambos componentes, lo nuevo y lo viejo, como se hizo en el pasado con tan buenos resultados para la modernización y progreso de la sociedad española, que fue posible y espoleada por la suma de fuerzas diversas. Mezclar, sumar nuevas realidades, no integrar individuos con el criterio de derrotar a los otros, si los partidos -son la institución peor valorada en las encuestas del CIS- no entienden que no sirven adecuadamente a las demandas de la ciudadanía, y tienen que abrirse a grandes modificaciones, si solo pretendieran captar a gente nueva para acallar contestación externa, si pretendieran asimilar a los que se mueven, o integrar en sus filas la savia nueva, sin adecuar sus estructuras y funcionamiento seguiríamos atascados y más temprano que tarde irían siendo apartados. El problema esencial no está en elaborar ahora un programa más izquierdista que el de al lado, tentación que abrazan socialistas y comunistas tras la irrupción de Podemos, el problema esencial tiene que ver con la poca democracia interna y participación, con reconocer errores que implique cambios en las formas de organización, deliberación y decisión. 



En el libro escrito por Santos Juliá ‘Camarada Javier Pradera’ recién publicado por Círculo de Lectores –precio bajo-, evidentemente sobre el gran Javier Pradera, recoge un pensamiento similar al de la primera parte del título, ‘no éramos demócratas’. A la cual añado la idea de que aquellas gentes, los rojos, fueron la punta de lanza que libró las batallas principales por instaurar la democracia en España. Juzgar el pasado con los parámetros del presente conduce a equívocos y errores de interpretación sobre lo que sucediera entonces. O uno se sumerge en aquella época que pretenda estudiar, o resultará difícil comprenderla.


No, los rojos no eran demócratas, pero sin ellos no existiría la democracia en España, sin sus luchas de resistencia en la postguerra, vaya usted a saber lo que hubiera sido esta España, porque, tampoco eran demócratas los franquistas, ni el aparato del estado, la policía, jueces, ni los fachas, ni la extrema derecha, ni los militares, ni la iglesia, ni el empresariado, ni tantos y tantos otros, millones de españoles que luego vivieron en democracia. Si lo hubieran sido, Franco no hubiera muerto en la cama investido de sus poderes. No se engañen, los pocos demócratas españoles que había en diferentes sectores sociales, incluso de los citados arriba, ni siquiera en los setenta luchaban por la democracia encuadrados en organizaciones en las primeras líneas, salvo excepciones.


Las organizaciones que lucharon contra la dictadura franquista, contra el capitalismo carpetovetónico, contra la intransigencia religiosa, contra los instrumentos represivos del estado, contra aquellas leyes, estructuras y normas tan carcas, tan rancias, fascistas, machistas, opresoras, represivas, explotadoras… las fuerzas luchadoras de choque, fueron fundamentalmente de izquierdas. En esas organizaciones clandestinas, fundamentalmente marxistas y anarquistas, luchaban hombres y mujeres rojos y posteriormente durante la transición se fueron constituyendo organizaciones cuyo carácter fundamental se iba desgajando del de clase, tales como feministas, ecologistas…

En la última etapa del franquismo, finales sesenta y setenta, varios miles de activistas políticos, los implicados hasta las cejas, integrados en los grupos organizados, luchaban por cambiar la sociedad, cada uno con su utopía, aunque para todos estaba claro que aquella sociedad no la querían. No hubo ningún plan elaborado por nadie que definiera la sociedad que luego conocimos, se fue construyendo sobre la marcha en función de las ideas que se reelaboraban a cada momento, condicionados todos, derechas e izquierdas, españolistas y nacionalistas, monárquicos y republicanos, revolucionarios y reformadores, todos eran obligados por la correlación de fuerzas que tenían los unos y otros, o por la que pensaban tendrían ellos y los otros, porque los cambios en las fuerzas se producían diariamente.

La Huelga General de finales 75/76, fue un acontecimiento enorme, en duración e intensidad, desde mediados de diciembre hasta primeros de febrero, hubo días con 400.000 obreros en huelga en Madrid. Una vez más sacaron un decreto de congelación de salarios, era habitual, y se fue incendiando la pradera. Se militarizó Correos y RENFE, montones de despedidos y sancionados, cuya eliminación de sanciones, se logró. 

No eran demócratas las organizaciones e individuos que lucharon contra el franquismo en primera línea durante la larga posguerra; ni siquiera en los setenta. Los individuos que querían hacer algo contra aquella horrible sociedad, represiva y explotadora, se integraban en organizaciones marxistas, porque eran las que existían con capacidad organizativa, entrega y espíritu de lucha y posibilidad de encuadrar, tenían estructura, líderes y estabilidad. Y sueños de un mundo más libre y justo. –Las teorías organizativas leninistas impregnaron el siglo XX hasta hoy, a todos los tipos de organización, de izquierdas o derechas, de obreros o empresariales. Tengan en cuenta que durante muchos años del siglo XX los autores más leídos, con mayor cantidad de libros editados en el mundo, fueron Lenin y la Biblia-

Nadie consiguió totalmente, -ni en un alto porcentaje- los objetivos utópicos que se había trazado, desde la extrema derecha, franquistas, reformadores, socialistas, comunistas, a la extrema izquierda; desde la patronal hasta la Iglesia, desde el mundo agrario al industrial,… Ni por supuesto todos tiraban en la misma dirección, cada grupo luchaba por unos ideales y empujaba hacia un lado, incluso aquellos dentro del mismo campo ideológico peleaban entre ellos, a derecha e izquierda. En las filas derechistas, fue uno de los pocos períodos de la historia de España en los que la derecha fue dominando a la derechona, aglutinando cada vez mayor fuerza política, que en suma recogía gran parte de la fuerza económica, la burguesía a cada momento que pasaba se sumaba con mayor fuerza a la apuesta democrática. Y las fuerzas de izquierdas también fueron poco a poco apostando por ella, el problema era determinar con qué grados de desarrollo.

Tras morir Franco, todos los poderes, económicos, políticos, militares, religiosos, los gobiernos y élites mundiales, tenían bastantes dudas de cual podría ser el resultado de la situación española a corto plazo, -el vecino Portugal ofrecía inquietantes ejemplos para ellos- cabían posibilidades con tintes rojos, o bien España podría derivar a una democracia burguesa, de corte sudamericano o de estilo europeo. Y no crean que con un solo puerto posible de llegada, aquella democracia teórica abría una horquilla bastante amplia de posibilidades concretas, porque dentro de esa democracia burguesa no era lo mismo unas cosas que otras, recuerden que al principio se postuló la ¡apertura franquista! como salida y evidentemente las diferencias con otras opciones democráticas eran enormes. Había que determinar en concreto cada día, cada año, el modelo de sociedad, con mucha disparidad entre los niveles de reparto de fuerzas.

Tampoco se puede pensar que absolutamente todo estaba en el aire, y por tanto carecieran de sentido los movimientos de las fuerzas políticas. Se construyó sobre los cimientos teóricos de muchas personas, en este caso sí puede considerarse, con aportaciones democráticas, por carentes de tintes dictatoriales de derecha o izquierda, cuyas líneas de organización del estado, separación de poderes, y participación popular, eran clásicas democráticas- sus aportaciones precisamente se limaban de extremismos para conseguir integrarse con mayor celeridad y profundidad en las diversas fuerzas y por ende en el pueblo que los apoyara. En ningún caso olviden que la mayoría de la población nunca luchó contra Franco mientras éste vivió. La guerra fue una derrota brutal que exterminó a varias decenas de miles de personas preparadas, conscientes, responsables, echó de España a cientos de miles y doblegó por la fuerza a unos cuantos millones.-

Así que los grupos modificaban sus fuerzas, por recibir mayores o menos apoyos, de las gentes, del pueblo, de los trabajadores, de las patronales, en función de las luchas que se producían en las calles, en los barrios, empresas, universidades… y por supuesto las fuerzas se movían por los apoyos del capital, cuyos diferentes sectores nacionales y/o internacionales apoyaban a unos u otros en función de sus diversos intereses. Los partidos poco a poco modificaron su capacidad, también por la solidaridad internacional, incluidas las internacionales, el apoyo del mundo diplomático, o sus maniobras - personificaba los poderes e intereses de otros gobiernos- y así fueron calando las propuestas de cada grupo director del proceso en grandes sectores de población, que cuando tuvieron que decidir, fueron votando a unos y dejando de votar a otros. Sí, hubo derecho a decidir en muchos frentes, no es un invento actual.

Ni de broma puede aceptarse que el resultado de la Transición fuera el que hemos vivido gracias a unos cuantos que tuvieran un plan, fueran el Rey o Suarez, Carrillo o Botín… que evidentemente eran figuras singulares que representaban opciones e influían, pero en ningún caso salió lo que ellos trazaron, que por otra parte modificaban a cada paso, cada semana, cada día.