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lunes, 7 de junio de 2021

Todos necesitamos un psiquiatra

 Todos necesitamos un psiquiatra. Najat el Hachmi. 4-jun 2021

En las representaciones mainstream es el especialista que siempre aparece como inquietante, cuando no es directamente el malo de la película. Al psiquiatra se le suele dibujar como un terrible manipulador capaz de controlar la mente de sus pacientes o bien como quien se ocupa de trastornos psíquicos graves. Pocas personas admiten visitar al psiquiatra, no sea que se les tome por locos, mientras que ir al psicólogo o al terapeuta parece denotar un malestar menos grave, incluso se puede concebir como un simple apoyo para la tarea de vivir. Nada que ver con perder la cabeza.

En realidad todo profesional de la salud mental, si es bueno, tiene el mismo objetivo que cualquier otro especialista: aliviar el sufrimiento de sus pacientes, conseguir que recuperen un estado de salud óptimo y, por lo tanto, que puedan vivir la mejor vida posible dentro de sus propias circunstancias. Casi todo el mundo que recela de los psiquiatras es por el hecho de que pueden prescribir medicamentos, como si fuera lo único que hacen. Algo, por otro lado, que no nos haría desconfiar de un cardiólogo, pongamos por caso. Por eso se conciben los psicofármacos y la psicoterapia como opciones opuestas y excluyentes. En realidad no es más grave tomar un antidepresivo que un medicamento para la tensión o la diabetes, pero hay un miedo general a la medicación destinada a restablecer el equilibrio de este órgano tan particular que es el cerebro. Miedo a la dependencia, a los efectos secundarios, a que cambie nuestra personalidad o a que nos anestesiemos con una alegría artificial. ¿Dónde queda mi identidad individual si una diminuta pastillita consigue que pase de ser una pesimista fatalista a una simpática optimista? Y es que el dolor, incluso el psíquico, cuando persiste en el tiempo acaba convirtiéndose en rasgo distintivo.

Hay dolencias imposibles de curar solamente con psicoterapia, hay momentos de crisis que afectan la química de nuestros tejidos porque, en efecto, la separación entre cuerpo y mente no existe, es una simple organización conceptual para pensarnos mejor. Incluso en situaciones de enorme sufrimiento nos resistimos a ser medicados, algo que nunca haríamos con una pierna rota o una infección. Por otro lado, no toda psicoterapia es necesariamente inocua. Pretender mitigar depresiones graves, ansiedad crónica o estrés severo con mindfulness, yoga o libros de autoayuda es tan peligroso como pretender extirparse el apéndice uno mismo o con la ayuda del curandero del pueblo.

domingo, 2 de mayo de 2021

El 73% de muertos en residencias de Madrid no fueron a hospitales

 

Una ambulancia en la residencia Monte Hermoso de Madrid el 17 de marzo de 2020.DAVID EXPÓSITO


Los datos de la Comunidad desmienten que la mayoría de los residentes fallecidos en la primera ola fueran hospitalizados, contra lo que asegura en campaña Ayuso

Siete de cada diez muertes de mayores de residencias de Madrid en la primera ola de coronavirus se produjeron dentro de esos centros, donde en muchos casos no había medios para curarles ni las condiciones dignas para que tuvieran una buena muerte. Son datos de la propia Comunidad de Madrid y contradicen la cifra que ha repetido durante la campaña del 4-M la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, según la cual siete de cada diez mayores de residencias murieron en hospitales. Realmente fue a la inversa. Murieron 11.389 mayores que vivían en residencias, de los cuales 8.338 (el 73%) no fueron trasladados a un hospital, según los datos de la propia Comunidad de Madrid.

El tapón a las residencias de mayores fue generalizado en los 26 hospitales de la red pública madrileña sobre los que existen datos, según el análisis de la epidemióloga especializada en tercera edad María Victoria Zunzunegui, que se apoya en las bases de datos oficiales disponibles y que ha compartido con EL PAÍS. El estudio comprende las muertes por cualquier causa entre el 8 de marzo y el 7 de julio de 2020, el período para el que existen cifras de fallecimientos centro por centro. Cada residencia tenía asignado un hospital de zona, desde el que un geriatra de enlace filtraba quién tenía derecho a cama y quién no, de acuerdo con los protocolos de triaje que elaboró la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Los documentos, que han sido denunciados por Amnistía Internacional como una grave violación de derechos humanos, buscaban evitar el colapso de los hospitales madrileños.
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viernes, 30 de abril de 2021

Pandemia en las residencias d ancianos


Tenemos un problema para comprender la realidad: Todos necesitamos creer en lo q se acerca a lo que queremos o querríamos q hubiera sucedido y por tanto solemos despreciar aquello que nos contradice, que nos pone frente a otra realidad que no era la que imaginábamos.

Aquí publico datos sobre la Covid-19 comparativos de CCAA, en donde Madrid aparece, distinto a los publicados.

Los datos proceden de un buen artículo publicado en 'envejecimiento en red' por María Victoria Zunzunegui. Doctora en Epidemiología. Profesora honoraria. Escuela de Salud Pública Universidad de Montreal (maria.victoria.zunzunegui@umontreal.ca).


En el pasado 2020 la prensa ya decía cosas como las siguientes:

Un consejero de Ciudadanos califica de ilegal la orden del Gobierno de Ayuso de no trasladar a ancianos de residencias a hospitales. eldiario.es Madrid . 01/06/2020

"No es ético y posiblemente no sea legal", ha defendido el consejero de Políticas Sociales, Alberto Reyero, que ha manifestado estar "absolutamente a favor" de que se produzca una comisión de investigación sobre las muertes en las residencias

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Unos correos destapan el escándalo de lagestión de Ayuso en las residencias y desatan una tormenta en su Gobierno.Público.

Esta semana ha terminado por confirmarse sin duda alguna que el Gobierno madrileño dictó una orden para que no ingresaran en los hospitales todos los ancianos enfermos. Ahora dice que todo fue "un error". Y mientras tanto, los consejeros de PP y Ciudadanos mantienen una guerra abierta que amenaza con provocar un auténtico cisma.

Una tormenta política de consecuencias aún imprevisibles se cierne sobre el Gobierno de la Comunidad de Madrid a cuenta de la gestión de las residencias de ancianos en las primeras semanas de la pandemia del coronavirus, cuando las muertes en los geriátricos madrileños superaban el centenar cada día. 

En ese sentido, esta semana ha sido nefasta para la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso: ha terminado por confirmarse, si no lo estaba ya, lo que empezó siendo una sospecha, la de que desde su Gobierno se dio una orden para que no ingresaran en los hospitales todos los ancianos enfermos por coronavirus. Ahora esa sospecha se ha convertido en una certeza y el Gobierno de Ayuso se ha visto obligado a dar una versión que suena a excusa, la socorrida de que todo fue "un error".

Esta semana también ha quedado claro que esa decisión de no derivar a los ancianos enfermos provocó una guerra, soterrada en un principio, en el seno del Ejecutivo presidido por Isabel Díaz Ayuso entre los consejeros de Ciudadanos y los del PP. Una guerra que a día de hoy ya es abierta y amenaza con provocar un auténtico cisma. 



jueves, 29 de abril de 2021

El PP cerró 3.000 camas en hospitales en 10 años

 El PP ha cerrado 3.000 camas en hospitales públicos madrileños en diez años, que Ayuso no recupera pese a la pandemia

Los hospitales del Servicio Madrileño de Salud mantienen inoperativas el triple de camas que las que hay en el Isabel Zendal. En enero había menos camas disponibles en toda la región que hace una década en una situación de normalidad.

La Comunidad de Madrid tuvo durante el mes de enero de este año 12.670 camas operativas en los hospitales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). Casi 3.000 camas menos que hace una década pese a estar ahora en plena pandemia. Según estos datos, obtenidos a través de una petición de Público al Portal de Transparencia y cotejados con las últimas memorias del SERMAS, las camas actuales son exactamente 2.789 menos que en 2011, cuando había 15.459. Y son tan solo 105 camas más que hace dos años, en 2018, cuando había 12.565 operativas.

"Con esas casi 3.000 camas que se han perdido en una década hubiéramos afrontado esta pandemia en mejores condiciones y con una asistencia de mayor calidad", lamentan desde Comisiones Obreras (CCOO). Un descenso que supone un 18% menos en estos diez años. Aunque no es lo único que se ha perdido con los años, porque el sindicato denuncia el recorte también a las plantillas del SERMAS: "Durante la crisis y el ataque del Gobierno regional a la sanidad pública se perdieron 5.500 profesionales que nunca se han recuperado".


Sanidad en Madrid. Antes de las Municipales. 
(Publicado 'En mi Barrio' el 26-02-2011 es útil para comprender el asunto del Zendal)

El 9 de septiembre del 2009, en el blog, 'Ventanas del Falcón', publicaron un post que me parece importante para dar a comprender el entramado de negocio que supone la construcción de hospitales en Madrid. Comprendo que muchas veces cuando hablamos de privatización de la sanidad es difícil entender lo que está ocurriendo, cuando resulta que vamos al médico y nos siguen atendiendo, que es lo que importa. Pero claro eso tiene un coste y nos solemos olvidar de ello. Un coste que pagamos todos con nuestros impuestos, si el coste sube o pagamos más o nos dan menos servicio, así que los costes de la atención sanitaria son tan importantes para nosotros como la misma sanidad, forman parte del mismo problema y servicio.

Por tanto, los costes y la desviación de los mismos provocada por una gestión que promueva satisfacer intereses privados, que las grandes empresas hagan negocios con la sanidad, esos costes nos interesan porque los pagamos nosotros y al final repercutirán en que la sanidad gestionada de esta manera nos saldrá más cara y nos irá desapareciendo bajo nuestros pies poco a poco. Así que está bien que comprendamos que significa esa historia de la privatización de lo público, ahora que se acercan las elecciones, porque los políticos que son los que gestionan estos asuntos desde la CCAA de Madrid, tienen ideas diferentes. No todos piensan igual.

En los barrios y pueblos, la sanidad, al igual que otras muchas cuestiones se gestionan desde la administración autonómica, a quien habría que exigir responsabilidades y no al gobierno nacional. Escribe Ventanas del Falcón:


Durante la primera legislatura de Esperanza Aguirre (2003-2007) se han edificado 8 hospitales por 2 mecanismos:

a) por concesión de obra pública: el del Norte, Vallecas, Arganda, Coslada, Parla, Majadahonda y Aranjuez; y

b) como concesión administrativa: el de Valdemoro. Este mismo camino siguen los 4 que está previsto construir esta legislatura (2008-2010), Móstoles, Villalba, Torrejón y Carabanchel.

Tanto en los unos como en los otros, todo el personal no sanitario correrá a cargo de las empresas privadas concesionarias, un tercio aproximadamente de la plantilla, que podrá ser subcontratado. La diferencia es que, en los primeros, el personal sanitario lo pondrá la Administración, en los segundos, no.

Hospitales para Acciona, Sacyr-Vallehermoso, Hispánica, ACS, FCC,
En los nuevos hospitales no se ha contratado ni a un sólo médico más ni se ha puesto una cama más (se han trasladado de los existentes). ¿Por qué los construye entonces Esperanza Aguirre? Para dárselos a Acciona, Sacyr-Vallehermoso, Hispánica, ACS, FCC, a los que se les da la parte de servicios y de gestión, a pesar de que estas empresas, procedentes del sector inmobiliario, son empresas sin experiencia previa en la sanidad.

La motivación es inmobiliaria, no de cuidar la salud de los madrileños
El objetivo de la política de Esperanza Aguirre está más relacionado con el beneficio de las empresas constructoras que con la salud de los madrileños. Esperanza Aguirre deriva ingentes cantidades de los presupuestos públicos hacia las empresas privadas que, ante los síntomas de hundimientos de los sectores más especulativos, han tomado posiciones en la sanidad pública.

Más hospitales, pero menos trabajadores y camas. A pesar de la apertura de los 8 nuevos hospitales se ha producido un descenso real en el número de trabajadores. El personal sanitario que va a atender a los pacientes también lo va a contratar la empresa concesionaria. Eso quiere decir que el personal del sistema Nacional de la Salud que están trabajando actualmente en estas áreas hay que quitarlos de ahí. Se está enajenando patrimonio público de la seguridad social.’’

lunes, 22 de marzo de 2021

Gracias. A vosotras

 

Fotografía de archivo de personal sanitario del hospital vizcaíno de Cruces, agradeciendo a los vecinos los aplausos durante todo el confinamiento. LUIS TEJIDO / EFE

'' No hay crisis reputacional en nuestro Sistema Nacional de Salud, pero hay salarios bajos, contratos temporales que se suceden sin interrupción y problemas de presupuesto.

El Sistema Nacional de Salud como paradigma del dilema español

El sintagma “crisis reputacional” nació asociado a las prácticas irregulares, cuando no delictivas, de la banca y desde ahí fue extendiéndose, cual mancha de aceite, sobre gran parte de las instituciones en cuyo entramado descansa o se agita la vida social. Lo curioso es que los organismos que conservan su reputación progresan poco o mal. Se diría que la ausencia de honra constituye más un mérito que una rémora. ¿Quién siente aprecio por su compañía eléctrica, por su suministradora de gas o por su banco? Nadie, sin duda, y con razones más que fundadas para ello. Pero dependemos hasta tal punto de sus servicios que no podríamos mandarlos a freír espárragos. Se diría que crecen, que engordan y que se multiplican gracias a nuestro desafecto. …

Una organización, en cambio, como el Sistema Nacional de Salud, cuyos empleados se han jugado la vida a lo largo de este difícil año, y que goza de la admiración y el cariño de los contribuyentes, ha de sacar adelante su trabajo con enormes dificultades. Recuerden que empezaron defendiéndose del virus con bolsas de la basura y que enfermaron y murieron, sobre todo en la primera ola de la pandemia, cuidando de nuestros padres, nuestros hijos, nuestros vecinos o de nosotros mismos. No hay crisis reputacional ahí, pero hay salarios bajos, contratos temporales que se suceden sin interrupción, problemas de presupuesto, etcétera. Es un ejemplo que podríamos ampliar si dispusiéramos de más espacio, pero es un ejemplo que evidencia los beneficios de la mala reputación en este perro mundo en el que nos ha tocado vivir.''

PD. Recuerden: La sanidad depende de las Comunidades Autónomas. Las responsabilidades deben exigirse principalmente en cada autonomía.

sábado, 6 de febrero de 2021

Pandemia de sectaro-virus. Gil Calvo

Un extracto de: ‘Sectaro-virus’. Enrique Gil Calvo. 19-01-21

Si no quieres caldo, toma dos tazas. Nada más empezar el año de la vacuna, que venía a salvarnos de los desastres del anterior, se nos han venido encima nuevas catástrofes fatídicas, del autogolpe fallido de Trump (no hay mal que por bien no venga) a la tormenta perfecta Filomena (puntualmente anunciada por la Aemet) y el clamoroso fracaso de nuestras administraciones públicas para enfrentarse a ella con una mínima profesionalidad. ¿Qué está pasando?

…/…
Una pandemia de sectaria politización que lo contamina todo y que va a más porque no tiene cura ni tampoco vacuna. Es el sectaro-virus afín al coronavirus que se ha hecho endémico entre nosotros.

En efecto, el fracaso de la gestión de Filomena se debe al mismo mal que explica el fracaso en la contención de la pandemia, pues no sólo el sistema sanitario sino todos los demás servicios públicos están afectados por el spoil system que captura y coloniza todos los cargos gestores de las administraciones públicas. A diferencia del resto de Europa, donde los niveles directivos de los organismos públicos están ocupados por técnicos imparciales, aquí están okupados por cargos de confianza sometidos a la disciplina de un partido: es decir, por comisarios políticos que no piensan en cómo servir con eficacia al interés público sino al interés sectario de su partido.

En consecuencia, nuestros servicios públicos están corroídos por el virus de la politización tanto por abajo como por arriba. Por abajo porque los recortes presupuestarios y las privatizaciones los han diezmado y externalizado, y ya no quedan barrenderos, basureros y jardineros como tampoco quedan celadores, enfermeros ni médicas de familia. Y por arriba porque los responsables de gestionarlos y liderarlos los utilizan no para los fines que les son propios, que es resolver problemas sociales, sino con un triple objetivo partidista: constituir una reserva de cargos a distribuir como recompensa entre sus redes clientelares, usarlos de escaparte propagandístico en el marketing electoral (del efecto Guggenheim al efecto Hospital Zendal) y esgrimirlos como armas y escudos en la lucha política por el poder.

A todo esto, el contagio del endémico sectaro-virus se multiplica en lugar de reducirse, al pasar del anterior bipartidismo al emergente multipartidismo, y del antiguo gobierno monocolor al nuevo gobierno de coalición bipartito. Y como no existe ninguna vacuna contra el sectarismo, habrá que esperar a que emerja espontáneamente la inmunidad de rebaño cuando todos estemos ya infectados.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Salvar la Navidad. O Salvar vidas

La Navidad del epidemiólogo. Javier Sampedro. 25 novbre 2020

https://elpais.com/ciencia/2020-11-24/la-navidad-del-epidemiologo.html

La vida personal de los científicos no es noticia, pero a veces da pistas sobre el futuro inmediato... En ausencia de datos a prueba de agua, la vida privada de los investigadores puede ser una buena guía provisional.

El 80% de los expertos no va a celebrar la fiesta en absoluto

Pasemos al covid, como decía antes. No hay preceptos científicos de acero inoxidable que nos digan lo que debemos hacer en Navidad. Nadie puede decir “si los nietos ven a sus abuelos morirán 10.000 personas en enero”. No tenemos esa precisión de cálculo. … sin embargo, podemos meter el hocico en la vida privada de los epidemiólogos. Es lo que ha hecho The New York Times, que ha puesto tres redactores a enviar cuestionarios a 635 epidemiólogos de su país para saber qué piensan hacer el jueves, cuando se celebra allí Acción de Gracias. Esta fiesta es el verdadero equivalente a nuestra Navidad al otro lado del Atlántico, donde Trump tiene que indultar a un pavo de 18 kilos y los universitarios vuelven a casa desde otros lugares del país y del mundo.

Los resultados se resumen en un momento. Algunos de estos expertos celebrarán el thanksgiving en un garaje con la puerta abierta, otros no recibirán a la familia y brindarán con sidra caliente con sus vecinos y alguno más montará una tienda de campaña en el jardín con sistemas de calefacción y renovación del aire. Pero el 80% no va a celebrar la fiesta en absoluto.

En la encuesta que recoge The New York Times, a la que hace referencia el Sr. Sampedro, el 64% de los epidemiólogos contesta a la pregunta donde celebrará Acción de Gracias, 'solo, en mi casa'. A la pregunta de a donde irá/estará en las vacaciones de invierno, el 69% responde, 'solo, en mi casa'.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Politizan la Navidad a cuenta de la covid

Salvar la Navidad. Javier Sampedro. 21 nov 2020
https://elpais.com/ciencia/2020-11-20/salvar-la-navidad.html

''Ya habrá tiempo de que las familias se encuentren y los restaurantes abran

‘’... En España empieza a observarse una politización de la Navidad. Los gobiernos autonómicos de derechas, como los de Madrid y Cataluña, están empeñados en salvar la Navidad, mientras los poderes de izquierdas, incluida Moncloa, se van convenciendo de que eso no parece una gran idea.

Los partidos más sensibles a los grupos de presión económicos se han agarrado como lapas a una idea conveniente pero errónea: que aprobar medidas estrictas ahora bajará las cifras de contagio y muerte lo bastante para que, justo el 20 de diciembre, podamos consumir a dos carrillos en las grandes superficies abarrotadas de carne humana, irnos a cenar con los estimados compañeros de trabajo y organizar unas celebraciones familiares hipercalóricas en las que llueven cuñados desde los cuatro puntos cardinales de la infección. No es la primera vez que se politizan las navidades. La anterior alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se llevó la del pulpo por hacer no sé qué cambios imperceptibles en la cabalgata de reyes. Un sector de la derecha cree sinceramente que la Navidad es suya, como la bandera, el himno y –ya en el colmo de la doblez— la Constitución que sus padres no votaron.

Pero el salvamento de la Navidad con el que sueñan los místicos no va a ocurrir. Sería un error garrafal, porque los movimientos y contactos de amigos, colegas, cuñados y clientes nos llevarían a una tercera ola poco después de Reyes. Una campaña navideña descafeinada perjudicará a las grandes superficies y a la hostelería, sin lugar a dudas. Pero una tercera ola las dañará todavía más, y el empeño en salvar la Navidad puede causar muchas muertes evitables. Para superar la segunda ola no basta doblegar la curva. Eso ya lo hicimos en verano, con los resultados que padecemos ahora. Cuando se levanten las medidas restrictivas, los sistemas sanitarios tienen que estar preparados con una receta repetida hasta la náusea –refuerzo de la atención primaria, rastreadores, pruebas, cuarentenas— que, curiosamente, es justo la que siguen ignorando los gestores sanitarios, ya centrales o autonómicos.

Lo peor que podríamos hacer es aprovechar el optimismo con que los expertos han recibido las vacunas para relajarnos en las medidas de restricción social. La población general no va a estar vacunada en muchos meses, el ciclo de picos de muerte arriba y abajo tendrá unos costes en vidas difícilmente soportables e imposibles de justificar ante cualquier electorado. Ya habrá tiempo de que las familias se encuentren y los restaurantes abran. Lo demás es politizar el papel higiénico.’’

PD: Javier Sampedro es uno de los grandes divulgadores científicos actuales

lunes, 16 de noviembre de 2020

Bravo Lidia. Coraje y Sensibilidad

 Permitan transcriba entero el artículo.



‘Una directora de residencia en Madrid relata que el hospital rechazó a sus enfermos durante 27 días’ Fernando Peinado. El País 13-11-2020

https://elpais.com/espana/madrid/2020-11-13/una-directora-de-residencia-en-madrid-relata-que-el-hospital-rechazo-a-sus-enfermos-durante-27-dias.html

Una directora de residencia ha contado este viernes en la Asamblea de Madrid cómo el hospital de Alcorcón negó durante 27 días el ingreso de sus mayores enfermos de covid-19. Lidia Sánchez ha relatado que, entre el 13 de marzo y el 9 de abril, el hospital rechazó derivaciones, un período durante el que murieron 30 residentes en su centro, Amavir Alcorcón. Sánchez ha contado a la comisión de investigación que, “sin lugar a dudas”, habrían sobrevivido algunas personas de no haberse producido el tapón hospitalario que sufrieron los geriátricos, ordenado por la Comunidad de Madrid para reducir la presión sobre los hospitales.

“Se nos está yendo la gente y no podemos hacer nada”, fue una de las súplicas que Sánchez le hizo por teléfono a un funcionario de la Comunidad de Madrid y que cayeron en saco roto.

El relato de Sánchez ante los diputados que investigan la tragedia en las residencias destaca por ser el primero que ha entrado en el detalle de los hechos en una residencia singular. Los empresarios y familiares que han pasado antes por la comisión que indaga los hechos han pintado un cuadro general que pone en cuestión la versión del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso sobre sus esfuerzos para salvar vidas en las residencias.

La directora del centro de 180 plazas en el sur de Madrid ha descrito la impotencia que sintió al ver morir ancianos cuando el virus se coló por las puertas de un centro desabastecido, sin tests, mascarillas o médicos externos. El bloqueo del hospital solo acabó después de un correo que ella envió indignada el 9 de abril, como reveló este periódico a partir del testimonio de los familiares. “Esto es sentenciar de muerte a la gente y no lo pienso permitir”, escribió en ese correo. Sánchez advirtió de que iba a organizar a los hijos para que recogieran a sus padres y los llevaran a las urgencias del hospital.

Cuando el hospital levantó por completo el bloqueo, la mortalidad descendió de golpe. Entre el 9 de abril y el 28 de mayo solo murieron siete mayores de su residencia. Durante los 27 días de tapón, el hospital de Alcorcón solo admitió siete derivaciones, todas ellas a partir del 1 de abril.

El testimonio de Sánchez refuerza las pruebas de abandono a las residencias durante el período más mortífero de la primera ola de la pandemia en Madrid, cuando murieron miles de mayores sin asistencia médica. La Comunidad de Madrid dio órdenes a los hospitales públicos para limitar los traslados de personas que vivieran en residencias de mayores. Esa y otras decisiones durante la primavera están siendo examinadas por la comisión de investigación, que este viernes celebró la tercera sesión con testigos de 21 programadas. Cuando a principios del año que viene acabe el turno de representantes del sector y familiares llegará la hora de oír a responsables políticos.

Sánchez relató emocionada cómo durante 65 días sin descansar sintió que estaba librando “una guerra”. Además de buscar como pudo material de protección y de dirigir a una plantilla menguante a causa de las bajas, tuvo que hacer tareas de cuidados y funerarias, trasladando cadáveres y envolviéndolos en sudarios. “Sobre todo mi principal función fue no perder la calma para que el resto no la perdiera y saliera corriendo”, ha narrado.

Su testimonio se suma a muchos otros que desmienten que la consejería de Sanidad prestara asistencia médica a las residencias de mayores, una supuesta intervención que el consejero Enrique Escudero llamó “medicalización” y que ha defendido sin pruebas una y otra vez. El plan de Escudero diseñado el 12 de marzo era sustituir el traslado al hospital de los mayores por la asistencia in situ en las residencias, pero el sector se ha defendido diciendo que en plena pandemia era imposible convertir hogares de anciano en centros idóneos para salvar vidas.

El Gobierno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso también ha usado como línea de defensa la acusación al Gobierno central por no haberles socorrido. Este viernes ha encontrado respaldo a su tesis en los hechos narrados por otra compareciente, Pilar Ramos, la presidenta de una patronal de 223 pymes en Madrid, Amade. Ramos ha contado cómo su organización matriz en España, Ceaps, hizo una compra de EPIs (equipos de protección individual) que fue requisada en aduanas.

Pero el relato de Ramos también ha sido dañino para la versión de la Comunidad. Ha dicho que el sistema sanitario madrileño dejó de lado a los mayores: “A nivel hospitalario teníamos claro que no éramos el público objetivo de los hospitales. Se nos dijo que estábamos en una situación de guerra”.

La directora del centro de Alcorcón ha contado que recibió el 21 de marzo un primer protocolo de la Comunidad informándole de las restricciones para hospitalizar a sus mayores. Confirmaba lo que ya sabía desde una semana antes, cuando llamaron al 061 para derivar a un enfermo y le respondieron que en adelante todos los traslados debían ser aprobados por un geriatra de enlace del hospital de Alcorcón. Era el nuevo filtro que la Comunidad acababa de implantar y que nunca antes habían sufrido.

“Obviamente nos ponemos a buscar el nombre de la geriatra, algo que no conseguíamos”, ha contado Sánchez. Finalmente consigo contactar con geriatría, serían las 10 de la noche aproximadamente, y se nos comunica que no, que no se puede derivar. Que en este caso este señor en este momento no tiene justificación".

La residencia de Sánchez vio la luz al final del túnel cuando pasó el pico de la primera ola. “La primera vez que vino un médico de forma presencial fue el 10 de abril, el día posterior al que yo mando un email. Al día siguiente la geriatra del hospital se presentó. Fue la primera vez que un médico que no fuera de nuestra empresa se presentara”, ha contado la directora. A partir de ahí la geriatra les visitó semanalmente y el centro de salud de su zona, que hasta entonces les había ignorado, comenzó a darles mayor respuesta.

“Somos una residencia, no somos un hospital y no tenemos los medios para curar, estamos para cuidar”, ha dicho Sánchez.

Sánchez, una mujer de 34 años que lleva 11 al frente de Amavir Alcorcón, recibió elogios por su coraje durante lo peor de la crisis, después de que EL PAÍS publicara su historia. Entonces no quiso hacer declaraciones y este viernes ha sido la primera vez que ha hablado en público sobre lo sucedido. Cuando ha salido de la sala, ha vuelto a hacer gala de su arrojo. No se ha cortado para reprocharles a los periodistas que la entrevistaban que los medios de comunicación fueron injustos con el sector durante los días críticos, cuando trabajaban desesperados por evitar más muertes. “Mi sector fue juzgado desde el primer segundo y no nos habéis dejado réplica porque importaba más realmente ir al blanco fácil”, dijo.

“No somos héroes, pero las gracias sí (aceptamos), porque la gente del sector de la tercera edad se ha dejado la piel. Los hospitales tenían pocos medios, pero es que yo no los tenía y mis trabajadores han trabajado sin medios, han ido cada día poniendo en riesgo su vida por salvar a personas mayores”.

lunes, 1 de junio de 2020

Madrid arrincona a sus sanitarios

Así trató la Comunidad de Madrid a los héroes de esta pandemia. 
Transcribo íntegro el artículo.


La auxiliar de enfermería Mamen Martín, de 51 años, lleva seis días durmiendo en un sótano de un hotel con unas condiciones “pésimas” por orden de Sanidad

Vio morir a tres pacientes en una noche. Agarró la mano de otros tantos antes del último adiós. Hizo jornadas maratonianas de hasta 17 horas. Trabajó sin apenas protección. Llevaba 50 días atendiendo a decenas de pacientes con coronavirus en dos hospitales de Madrid. 50 días sin ver a su marido, a sus tres hijos y a su nieto. La auxiliar de enfermería Mamen Martín, de 51 años, ha dado positivo por coronavirus y la Consejería de Sanidad la ha aislado en un sótano para que pase la enfermedad. “Me siento como una mierda, como si no valiese nada. El primer día sufrí un ataque de ansiedad”.

La habitación de este hotel, que tilda de “zulo”, tiene un baño, una cama de 90 centímetros, un pequeño escritorio y una ventana con 14 barrotes con vistas a un patio interior. Ocho metros cuadrados. La pueden observar decenas de vecinos desde sus ventanas. “No tengo ni intimidad. ¿De verdad nos merecemos esto?”. Dice que apenas descansa, que la luz le entra a las seis de la mañana, que no tiene persiana y ni cortinas. Los miembros del hotel le han ofrecido unas bolsas de basura de color verde y un esparadrapo para que las pegue en la ventana. “Así entra menos sol”.

Ahí deberá pasar las 24 horas al día hasta que el bicho se vaya. Mínimo 15 días. Claro que ha pedido el cambio, pero la respuesta siempre es la misma: “Es lo que hay”. También se lo ha dicho a la Consejería de Sanidad, pero el silencio que escucha ya va por el sexto día. “Con una habitación sencilla y con persiana me conformo, pero esto, ¿esto?”. Por no hablar de la comida y la cena que recibe. Las fotos que ella misma envía por WhatsApp hablan por sí solas: un cocido revuelto, una fideuá pasada “con trozos de ni se sabe”, unas espinacas revueltas “con vete a saber qué”. “Lo peor es que no nos dicen ni lo que es. Nos dejan los táperes en la puerta y listo”. Hay días que ni come.

A este hotel llegó el 3 de mayo. Pero antes de dar positivo por coronavirus dormía en otro alojamiento que está a dos minutos a pie de la Gran Vía. Ahí convivía junto a otros sanitarios que, por circunstancias familiares o porque venían con nuevos contratos de otras provincias, no tenían donde hospedarse. Sanidad puso a su disposición una serie de hoteles para todos ellos. Según sus datos, ahora mismo son cerca de 1.200. “Aquel hotel era perfecto. Teníamos de todo, pero claro, no estábamos contagiados”.

Esta madrileña trabaja desde hace 15 años en la Fundación Jiménez Díaz por la mañana y en el Hospital de San Carlos por la tarde. Con estas jornadas maratonianas la cuenta a final de mes engorda hasta los 1.900 euros. Así hay alimentos para su marido, “un pintor de brocha gorda”, que está en el paro desde marzo. Y para sus hijos: Daniel, de 35, Sheila, de 34, Joana, 30, y su nieto adolescente Marcos, de 14. Todos la esperan en su casa de Méntrida, un pueblo de Toledo de 5.000 vecinos a 58 kilómetros de la Puerta del Sol. “Ya queda menos”.

Solicitó dormir en un hotel para no contagiar a ninguno de ellos. De su positivo, “que tarde o temprano iba a llegar”, le informaron el pasado domingo, aunque ella dice que ya tenía algún síntoma desde hace semanas. “Pero como no había test, pues seguíamos trabajando”. A media mañana sonó el teléfono de su habitación. Era una portavoz de la Consejería de Sanidad:

― Mira, como tienes la covid-19 no puedes estar en este hotel, ¿puedes irte a tu casa?

― ¿Cómo? Pero si estoy aquí es para no contagiar a mi familia.

― Eres sanitaria. Si lo haces bien no pasa nada, ya sabes.

― Me niego.

― Dame una hora, veré qué puedo hacer.

60 minutos después, recibió otra propuesta: “Vete a este otro hotel, que vas a estar muy bien, ya verás”. Este otro hotel es un hostal medicalizado. Un pequeño espacio para turistas a las afueras de la M-30 de Madrid convertido en una planta de enfermería para aquellos sanitarios que han sido contagiados. Mamen le comentó que tenía coche y que estaba aparcado en el parking del otro hotel: “Aquí también. No te preocupes por nada”.

A las 16.30 del domingo tiró del freno de mano en la puerta de su nuevo hogar. Un recepcionista salió a la puerta a recibirla. “Lo siento, pero no hay sitio”. Mamen llamó de nuevo a la portavoz de la consejería. “Lo siento mucho. Trata de aparcarlo por la calle”. Una hora después, encontró un hueco a 20 minutos. Ya de vuelta, regresó indignada. Harta del trato que estaba recibiendo. Y eso que lo peor estaba por llegar. Al abrir la puerta de su habitación se dio de bruces con 14 verjas, una ventana sin persianas y un plato de comida que acabó en la basura. Se le cayó el mundo encima.

“Después de todo lo que estamos pasando que te me metan aquí, aislada de todo, en un zulo, y que ni siquiera esté a gusto. Te sientes una mierda. Una basura”, cuenta por teléfono. “Si caes mala te das cuenta de que no vales nada”. Y tose. Dice que una vez al día recibe una llamada de una doctora. “De momento no tengo fiebre”. Y tose. “He perdido el gusto y el olfato”. Ha llamado a su compañía telefónica para pedir más datos porque el hotel no tiene Internet.

Este periódico se puso en contacto con la Consejería de Sanidad madrileña el viernes. Un portavoz aseguró que desconocía el caso. Respecto a la habitación del hotel aseguró que todos los hoteles cuentan con las garantías sanitarias. Que si no tenía persianas ni cortinas era, precisamente, por la seguridad de todos. Indignada, Mamen llamó a su familia y les dijo que no podía más. Que, aunque no tenía una habitación para ella sola en casa, se la fueran preparando. Que su marido o algunos de sus hijos tendrían que dormir en el salón. Dos horas después, un portavoz de Sanidad la llamó ofreciéndole otra habitación en otro hotel con mejores condiciones a partir de este lunes. “¿Tan difícil era?”.

A Mamen le encanta su trabajo. Echa de menos a sus compañeros. La electricidad de salvar vidas. Cuando flaquea, se acuerda de aquella señora que salió a aplaudirla cuando llegaba al otro hotel con ojeras. Encerrada en estas cuatro paredes, pregunta cada poco tiempo a sus auxiliares por los pacientes de neumología que ha dejado de atender. Se viene abajo. “Creo que no estoy preparada para otra pandemia. Psicológicamente ha sido muy fuerte todo lo que hemos pasado y ni siquiera recibimos atención”. El otro día, con el ataque de ansiedad, le dieron una pastilla de diazepam. “¿Esto es la solución?”.

― ¿Le han ofrecido algún psicólogo?

― Bueno, Sanidad me ha ofrecido a un cura para hablar.