sábado, 18 de noviembre de 2017

Sin tocar educación no habrá sollución


Este artículo tiene por finalidad ofrecer a los ciudadanos un manual mínimo de referencias jurídicas para contraponer la verdad de las sentencias sobre derechos lingüísticos a las mentiras del catalanismo. Su ámbito se circunscribe al sistema escolar, aunque no se agotan en él. Hasta ahora todo se ha reducido a la normalización lingüística; ha llegado la hora de normalizar la verdad en Cataluña. 
La necesidad del catalanismo de alcanzar la hegemonía política y social en Cataluña le ha llevado a vaciar la historia de cualquier hecho que no encajara en su relato identitario y a imponer otros que lo reforzasen. La manipulación o la mentira han sido una constante, y el modo de hacerlas creíbles, el agravio victimista; su recurso más eficaz de excitar los sentimientos y crear rebaño; el escenario ideal para imponer las más absurdas teorías, si las teorías convienen a la identidad.

Hasta aquí, nada nuevo en los procesos de formación romántica de cualquier nacionalismo, pero a partir de finales de los setenta y sobre todo, a raíz de los Gobiernos de Jordi Pujol, los relatos son de usar, tirar y reciclar según conveniencia. Las palabras tendrán, a partir de la excitación catalanista, el significado que interese al nacionalismo en cada momento. Ya se trate de la reivindicación de la lengua materna, la interpretación de las sentencias judiciales, el éxito o el fracaso del sistema educativo, el respeto a las leyes, la solidaridad fiscal o la responsabilidad en las cifras del paro.

La desfachatez ha llegado tan lejos, que sólo los hechos, no sus palabras, pueden ayudar a diferenciar los datos, de la propaganda y las mentiras. Es preciso estar advertidos para poder exigir y ejercer los derechos que nos esquilman. Por ello, se hace imprescindible antes de explicar cómo exigirlos y ejercerlos, subrayar sus falsedades:

Tienes derecho a estudiar en la lengua de tu elección. Ningún tribunal español ha avalado la inmersión lingüística; por el contrario existen sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo que han avalado la “cooficialidad lingüística” (catalán y castellano son lenguas propias y oficiales), y “la conjunción lingüística” (catalán y castellano son lenguas vehiculares sin que ninguna sea exclusiva ni excluyente. Lo contrario de la inmersión).

Tienes derecho a elegir el idioma vehicular en educación infantil y primer ciclo de primaria y el Gobierno de la Generalidad está obligado a incluir las casillas de opción lingüística en las instancias de preinscripción de principio de curso. En ningún caso está justificada la “atención individualizada”, declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo.

Tienes derecho a rotular tu negocio en el idioma o idiomas de tu elección. Ningún tribunal ha avalado las multas lingüísticas; al contrario, el TC ha dejado expresamente sentenciado que ninguna empresa privada puede ser multada por rotular en castellano, ni la disponibilidad lingüística es universal.
Tienes derecho a la tercera hora de castellano. Ningún tribunal ha avalado que se reduzca a 2 horas la enseñanza de la asignatura de lengua española; al contrario, existen dos decretos del Gobierno nacional, que obligan expresamente al Gobierno de la Generalidad a dar la tercera hora de castellano.

Tienes derecho, aunque seas funcionario a utilizar también tu lengua materna, habitual o de preferencia. Ningún tribunal ha avalado que los funcionarios estén obligados a utilizar sólo la lengua catalana; al contrario, profesores y funcionarios, alumnos, padres y personal no docente, pueden utilizar ambas lenguas oficiales en todo lugar y momento. Y eso vale para los libros de texto o cualquier otro soporte educativo.

Todos estos derechos constitucionales y otros muchos que exceden el marco que quiere acotar este artículo, los ha incumplido y los sigue incumpliendo el Gobierno de la Generalidad. Y lo peor, las justificaciones para el desacato, están basadas en la manipulación o la simple mentira de lo que dicen las sentencias. El recurso al filibusterismo jurídico, sin embargo, no sólo se circunscribe a la legalidad, alcanza todo tipo de interpretaciones maliciosas de la vida social, política y cultural, como la cohesión social, la lengua propia, la segregación escolar, la ecología lingüística, la identidad nacional etc.

La utilización de “la lengua materna”, según conveniencia
Para evidenciar la mala fe y la manipulación del catalanismo, nada más evidente que el uso interesado del concepto de “lengua materna”, un derecho cuando se reivindicó para poder estudiar en lengua catalana, pero una agresión a Cataluña cuando se reivindica poder hacerlo también en lengua española.

Cualquiera que tenga edad para recordar los años sesenta y setenta y haya vivido en Cataluña, sin duda recordará la campaña del catalanismo para defender el derecho a estudiar en lengua materna. Ninguna otra campaña fue tan persistente y extensa en el espacio y el tiempo como la cruzada por estudiar en lengua materna. Es decir, en catalán; porque por entonces, sólo era lengua vehicular el castellano. Nadie fuimos ajenos a la defensa de ese derecho y los castellanohablantes asumimos esa campaña como si de nuestra lengua materna se tratase. No porque fuera el catalán específicamente, sino porque en ese momento era la lengua excluida y porque su exclusión conculcaba derechos fundamentales del ciudadano.

La defensa por parte del nacionalismo de ese derecho no dio cuartel. Desde el emotivismo más victimista, a la ciencia pedagógica más avanzada o la autoridad y legalidad internacional de la UNESCO, el catalanismo nos convenció que impedir estudiar en lengua materna era aberrante y muy perjudicial para la educación del niño. Nadie cuestionó el derecho, ni contradijo el perjuicio causado. El axioma de la UNESCO de 1953 fue utilizado por el catalanismo no sólo como criterio pedagógico indiscutible sino como fundamento humano inalienable:

“Es axiomático que el mejor medio para enseñar a un niño es la lengua materna”.
A caballo de esta máxima y de las conclusiones de la Conferencia Internacional de Bilingüismo de 1928 en Luxemburgo, que concluye que la lengua materna es el mejor método de aprendizaje para el niño, todos los prebostes del catalanismo de entonces -que son los mismos que nos gobiernan ahora-, defendieron la tesis de la lengua materna con uñas y dientes. El líder del PSUC, Josep Benet, en Combat per una Catalunya autónoma, recoge aquel espíritu con especial dramatismo:

“Se tortura a nuestros niños durante los primeros años de escuela aprendiendo en una lengua que no es la materna”. “Los resultados analizados (desde 1928) mostraron que estos alumnos a los que se aplicaba un programa de cambio de lengua “casa-escuela” presentaban en general peores resultados académicos y niveles más bajos de inteligencia que aquellos niños en los cuales la lengua de instrucción y la familiar coincidían. A partir de estos datos, la Oficina Internacional de Educación manifestó públicamente que la Primera Enseñanza en lengua materna había de ser condición sine qua non para un pleno desarrollo académico y psicológico de los niños.”

Trías Fargas, de CiU y portavoz de “la Minoría catalana”, insistía con el mismo argumento en 1978 en el Congreso de los Diputados:

“Creo que es justo decir también que el derecho a la lengua materna es un derecho del hombre, un requisito pedagógico de la máxima importancia. Cambiar de lengua en la niñez dificulta extraordinariamente la capacidad del niño. Nosotros nunca vamos a obligar a ningún niño de ambiente familiar castellano a estudiar en catalán”. (Ramon Trías Fargas, CiU, Comisión Constitucional, debate sobre el art. 3 CE, 1978).

No hubo ni un solo catalanista que se abstuviera de defender la lengua materna como lengua de enseñanza, ni día que no se recordase; sin embargo, una vez que el Gobierno de la Generalidad de Jordi Pujol dispuso de los traspasos de Educación, fue desplazando al castellano hasta dejarlo fuera del sistema educativo a través de la inmersión (de momento camuflada), sólo en catalán. A partir de ese momento, “la lengua materna” dejó de ser un derecho de los padres, y sus virtudes educativas pasaron a la “lengua de la tierra”. Un tocomocho desvergonzado y obsceno. De víctimas a verdugos, y con buena conciencia.

Quizás, de las razones más sucias argüidas por el catalanismo para despojar a la población castellanohablantes de sus derechos a estudiar en lengua materna, sean las del responsable de la inmersión en los 23 años de Pujol, Joaquim Arenas i Sampera que, empeñado en buscar razones para impedir la enseñanza en castellano, retuerce el axioma de la UNESCO de 1953 y de las conclusiones de la Conferencia Internacional de Bilingüisme, para hacerles decir lo contrario de lo que dicen:

“Los sabios allí reunidos – dice Joaquin Arenas de La Conferencia Internacional de Bilingüisme, de 1928- , no pocos catalanes, elaboraron unas conclusiones que llevaron a la condena del bilingüismo como aprendizaje simultáneo de dos lenguas y a proclamar en consecuencia la lengua materna como único vehículo para los aprendizajes escolares”. Hasta aquí, respeta la letra, pero como ahora ya no le interesa defender la lengua materna, se pregunta: “¿Correspondía, sin embargo el concepto de lengua materna a la idea de lengua mamada? Este era y es el quid de la cuestión “, para concluir cínicamente: “Los sabios allí reunidos se decantaron a favor de la enseñanza en lengua propia, que denominaban materna en un sentido más amplio, no etimológico, que puede ser interpretado como lengua madre de la tierra. Se deduce claramente que defendiendo la lengua materna tal como lo hacían apostaban por la lengua territorial”. Y después de hacer un sinfín de trampas más, concluye: “Se puede afirmar que tanto en la Conferencia de Bilingüismo de 1929 como en la de la UNESCO desde 1951 hasta la actualidad, cuando se nombra el concepto de lengua materna se traduce en el sentido de <>, es decir, de lengua territorial”. (La inmmersió lingüística. Escrits de divulgació. Joaquim Arenas i Sampera. Pags. 16 y 17. Barcelona, 1986. Sus fuentes parecen haber sido citadas a voleo, porque ni siquiera coinciden los años de dichos eventos con los reales).

Según este aprendiz de brujo, la “lengua materna” pasa a “lengua territorial” en cuanto son los niños de lengua materna castellana los excluidos de este derecho.

Independientemente de la grosería de hacer hablar a las piedras y convertir a tu madre y a tu padre en dos alcornoques, lo más insoportable es la manipulación y la indecencia ética y científica que les sigue. Porque no nos olvidemos que estamos hablando del promotor de la inmersión cuyas teorías fueron llevadas a la práctica con todos los Gobiernos de Pujol y aún hoy se siguen al pie de la letra; además de ser el santo que sacan a pasear cada vez que hay que hablar de ciencia pedagógica para defender la inmersión.

Como el impostor Joaquin Arenas, la actual Consejera de Educación, Irene Rigaupasó de defender la lengua materna a considerar que esta era la lengua territorial, es decir, la lengua propia, es decir, “su” lengua materna. Y si alguien no lo tiene claro, que le pregunten al actual presidente de la Generalidad, Artur Mas que no se anda con rodeos cuando alguna madre le pide enseñanza en lengua materna:

Que se monte un colegio privado en castellano para quien lo quiera pagar, exactamente igual que se montó uno de japonés en su momento.” (Entrevista en El Mundo, 18/02/2006).

Para todos los castellanohablantes que nos sumamos a la defensa de la enseñanza materna en catalán de buena fe, la manipulación fue y es imperdonable e inasumible.
La inmersión es inconstitucional

Pero la prostitución del lenguaje no se queda en la interpretación de la lengua materna en función de qué lengua materna se trate, sino en la traducción de las sentencias de los Tribunales de Justicia. Aquí mienten directamente y sostienen las mentiras con la complicidad de los medios de comunicación.

Cuando en 1992 La Generalidad saca el decreto de inmersión lingüística 75/1992 de 9 de marzo, y la Asociación por la Tolerancia, la Cervantina y las madres de CADECA se amotinan contra el abuso, el Gobierno de Jordi Pujol se parapetó en los medios para descalificar las protestas y a los ciudadanos que las ejercían; y cuando la sentencia del TC 337/1994 desautoriza la exclusión del castellano como lengua docente, recurren a la mentira a secas.

No es verdad que el Tribunal Constitucional haya avalado la inmersión en la sentencia 337/1994. Ni la ha avalado en esta sentencia, ni en ninguna otra, pero sí la ha desautorizado en cuantas sentencias lingüísticas se han dado. Mal podría avalar la inmersión lingüística la sentencia 337/1994 del TC, cuando la causa que dio lugar a dicha sentencia tuvo su origen en una demanda judicial presentada por el abogado Gómez Rovira en 1983 en defensa de la enseñanza en castellano para sus hijos contra dos decretos que desarrollaban la Ley de normalización Lingüística de 1983, cuando aún faltaban nueve años para que se publicara el Decreto de inmersión lingüística de 1992. Por supuesto, el Tribunal Constitucional nada dice al respecto del concepto de inmersión, y cuando en un voto particular se hace referencia a ese modelo pedagógico, es para remarcar su inconstitucionalidad. Sin embargo sí hace mención, y con todo detalle, al concepto de “conjunción lingüística” o de “bilingüismo integral”, introducidos por la defensa de la Generalidad a la demanda, cuyo modelo implica que catalán y castellano han de convivir como lenguas vehiculares y ninguna de ellas puede ser exclusiva ni excluyente. O sea, lo contrario de la inmersión. El Fundamento jurídico 10 de la STC 337/1994 de 23 de diciembre lo deja meridianamente claro:

“Este modelo de conjunción lingüística que inspira la Ley 7/1983, del Parlament de Cataluña es constitucionalmente legítimo en cuanto responde a un propósito de integración y cohesión social en la Comunidad Autónoma, cualquiera que sea la lengua habitual de cada ciudadano. Al igual que es legítimo que el catalán, en atención al objeto de la normalización lingüística en Cataluña, sea el centro de gravedad de este modelo de bilingüismo, siempre que ello no determine la exclusión del castellano como lengua docente de forma que quede garantizado su conocimiento y uso en el territorio de la Comunidad Autónoma”.

Guiados por la mala fe, todos los gobiernos de la Generalidad han utilizado la generosidad del juicio de relevancia que hace el TC del concepto de “normalización” como un modelo equitativo o equilibrador entre las dos lenguas oficiales, para identificar torticeramente “normalización” con “inmersión”. Es decir, allí donde los magistrados interpretan el concepto de normalización como una prima para recuperar al catalán de su postración histórica, los nacionalistas lo traducen como la exclusión del castellano como lengua docente. O sea, falsificaron la sentencia del TC. Lo vuelven a recordar las cinco sentencias firmes del Tribunal Supremo de diciembre de 2010 y 2011, basadas a su vez en la STC sobre el Estatuto de 28 de junio de 2010:

“el catalán y el castellano no sólo son materia objeto de estudio sino lengua docente en los distintos niveles educativos”.
“[…] no cabe olvidar que el deber constitucional de conocer el castellano (art. 3.1 C.E.) presupone la satisfacción del derecho de los ciudadanos a conocerlo a través de las enseñanzas recibidas en los estudios básicos” (STC 337/1994, F.10). “El catalán debe ser, por tanto, lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza, pero no la única que goce de tal condición, predicable con igual título del castellano en tanto que lengua asimismo oficial en Cataluña” (STS, 16/12/2010)

Aún así, no han tenido reparos, a pesar de la evidencia de la sentencia 337/1994 y siguientes, en seguir mintiendo. ¿Por qué? Por dos motivos claves, uno instrumental y otro final. Comienzo por este último.
El nacionalismo nunca ha tenido como fin normalizar la lengua catalana, sino imponerla como exclusiva; o dicho de otro modo, “normalizar” era el concepto para llegar al monolingüismo sin levantar sospechas. Pero como tal objetivo no era posible alcanzarlo de golpe, ni estaba amparado por la ley, el desarrollo de toda la normativa y su despliegue práctico ha simulado dicho fin monolingüista con declaraciones públicas de respeto a ambas lenguas, mientras en la práctica se actuaba como si la lengua española fuera extranjera. Astucia y malicia a partes iguales.

La garantía para poder mentir y simular con impunidad se la ha dado el poder político mayoritario que ha logrado mantener desde la instauración de la Generalidad, y el control de los medios de comunicación públicos y de todos los privados relevantes. Con ellos han podido mentir sin que nada ni nadie contradijera la manipulación. Ni siquiera los diferentes Gobiernos de España, que unas veces por la necesidad de su apoyo y siempre por el complejo histórico ante el victimismo catalán, han dejado hacer y han consentido la ilegalidad. Puede parecer increíble, pero en Cataluña tiene más credibilidad lo que dicen los medios y sus políticos (o al revés) que las propias sentencias. O dicho de otro modo, las sentencias acaban por decir, no lo que dicen, sino la versión que imponen los medios nacionalistas. No hay otra versión porque nadie tiene el suficiente poder mediático para remarcarla. En ausencia del Estado.., la ley del más fuerte.

La “atención individualizada” es inconstitucional

Por esto mismo, cuando en 1994, el TC resolvió la demanda del padre y letrado Gómez Rovira después de 11 años de dejación y retraso, el Gobierno de la Generalidad se sacó de la manga la “atención individualizada” para simular que cumplía la sentencia del TC y ningún poder público movió un dedo para restablecer la legalidad. ¿Cómo lo iban a hacer, si Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha declarado estar de acuerdo con la inmersión, cuando se aplicó el Decreto de la Inmersión 75/1992, era ministro de educación del Gobierno socialista de Felipe González?

La atención individualizada fue un truco más de trileros para desanimar a los padres y evitar el derecho de los niños a estudiar en lengua materna en la educación infantil y primer ciclo de primaria (hasta los 8 años) y a “la conjunción lingüística” en el resto de etapas, como la sentencia imponía. Con el truco de la atención individualizada, la Consejería de Educación de la Generalidad pretendía hacerles desistir de su empeño, segregando a los niños de la normalidad de la clase para señalarlos ante sus compañeros, como anticatalanes. La treta lo conseguía en clase, los medios en la calle. La atención individualizada, sin embargo, se definía en los medios sin ninguna crítica a los derechos conculcados del niño y con aparente neutralidad:

“El profesor podrá, llegado el caso, explicar la lección en catalán, pero atender en castellano el trabajo individual del alumno que lo requiera”(El País, 26/10/1993)

Con el fundamento jurídico 7 de las 5 Sentencias del TS (del 9, 12 y 16 de diciembre de 2010 y las dos de 2011) la trampa ya no es posible, pues advierte al Gobierno de la Generalidad que la forma de reintroducir el castellano como lengua vehicular no admite trucos ni triquiñuelas para evitar su cumplimiento, es decir, que
“no haga ilusoria o simplemente constituya un artificio de mera apariencia en la obligada utilización del castellano como lengua vehicular”.

Y en el fundamento jurídico sexto de la STS de 16/12/2010 explicita que la atención individualizada en modo alguno es lo mismo que estudiar en la lengua habitual o materna, que es en la que el TS defiende que se estudie en la primera enseñanza, remarcando que en la actualidad no se hace:

“en cuanto a la primera enseñanza que comprende la educación infantil y el primer ciclo de primaria la misma no se imparte en la lengua materna sino que se utiliza el sistema de atención individualizada en lengua castellana que es algo bien distinto del derecho a recibir esa educación en su lengua habitual” (…) “Como afirma el motivo y en contra de la doctrina del Tribunal Constitucional esa exclusión de hecho del castellano como lengua vehicular pervierte el modelo lingüístico establecido en la Constitución de conjunción lingüística o de bilingüismo integral de modo que se implanta un modelo de inmersión contrario al espíritu y a la letra de la Constitución”.

Volviendo al fundamento jurídico séptimo, el TS sentencia:
“En consecuencia la Generalidad deberá adoptar cuantas medidas sean precisas para adoptar su sistema de enseñanza a la nueva situación creada por la declaración de la sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional que considera también al castellano como lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña junto con el catalán”.

Es precisamente este mandato, el que ha recogido el Auto 28/07/2011 del TSJCinstando a la Generalidad a cumplir con la sentencia en el plazo de dos meses, plazo que sin embargo, se ha levantado en tanto el TSJC resuelva las alegaciones del Gobierno de la Generalidad; pero en cualquier caso, tales alegaciones, en ningún caso pueden modificar lo sentenciado en firme por el Tribunal Supremo; es decir, reintroducir el castellano como lengua vehicular en el sistema educativo catalán.

Son obligatorias las casillas de opción lingüística en las hojas de preinscripción
Como hemos visto, la aplicación de la conjunción lingüística sólo tiene una excepción, en la primera enseñanza, (educación infantil y primer ciclo de primaria, o sea, hasta los 8 años). En esta etapa, los niños tienen derecho a estudiar en la lengua de su elección. Así lo expone la Ley de política lingüística de 1998 en su artículo 21.2 y que la sentencia del 28/06/2010 del TC avala:

“los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea esta el catalán o el castellano. La Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique”.

Como en tantas otras ocasiones, el nacionalismo lo aprueba, pero impide ejercerlo. ¿Cómo? Veamos. Para poder ejercer ese derecho, los padres han de señalar la casilla correspondiente al idioma elegido como vehicular, en las instancias de preinscripción a principio de curso. Pero como, curiosamente, desaparecieron las casillas de elección del idioma al curso siguiente de aprobarse la ley de Política Lingüística de 1998 para evitar que ejercieran el derecho, se hubo de recurrir a los Tribunales nuevamente. A consecuencia de los recurso presentados, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha emitido cinco sentencias (1ª; 14/09/2004, S.Nº1062/2004 – 2ª, 17/02/2005, S.Nº 149/2005 – 3ª, 24/09/2005, S.Nº 884/2005, más dos del TS), instando al Gobierno de la Generalidad a que incluya las casillas en las instancias de preinscripción de principio de curso, más otra del Tribunal Supremo que las corrobora (14/05/2008. STS, Nº418 /2008). Por si no fuera suficiente, la sentencia de 16/12/2010 del Tribunal Supremo lo vuelve a explicitar en su fallo, después de instar a la Generalidad a reintroducir al castellano como lengua vehicular en la escuela junto al catalán,

“incluyendo el derecho de los niños en educación infantil a recibir la enseñanza en lengua peticionada por los padres y de igual modo declaramos que el modelo oficial de preinscripción en educación infantil ha de preguntar por la lengua habitual a los padres o tutores de los niños preinscritos en los cursos escolares en centros sostenidos con fondos públicos.

Aún estamos esperando a que se cumplan. En Cataluña jamás se ha cumplido una sentencia sobre derechos lingüísticos. Engaño, manipulación, mentiras, y desacato.
El catalán no puede ser la lengua única de las instituciones

Como la gran mentira de la inmersión constitucional, los nacionalistas han mentido y han legislado la exclusividad de la lengua catalana en diversas instituciones catalanas. Amparándose en la manipulación del concepto de “lengua propia”, en innumerables universidades, ayuntamientos y otras instituciones públicas, la han convertido en única. Como es el caso del ‘Reglament d’ús de la llengua catalana de l’Ajuntament de Barcelona’ en el que su artículo 3, apartado 1 impone: “Les actuacions internes de l’Ajuntament de Barcelona s’han de fer en català”. Nulo de pleno derecho según la STC 28/09/2010, que en su fundamento jurídico 14, además de sentenciarlo inconstitucional, lo explica:

‘La definición del catalán como “la lengua propia de Cataluña” no puede suponer un desequilibrio del régimen constitucional de la cooficialidad de ambas lenguas en perjuicio del castellano. Si con la expresión “lengua propia” quiere significarse, como alega el Abogado del Estado, que el catalán es lengua peculiar o privativa de Cataluña, por contraste con el castellano, lengua compartida con todas las Comunidades Autónomas, la dicción del art. 6.1 EAC es inobjetable. Si de ello, por el contrario, pretende deducirse que únicamente el catalán es lengua de uso normal y preferente del poder público, siquiera sea sólo del poder público autonómico, se estaría contradiciendo una de las características constitucionalmente definidoras de la oficialidad lingüística, cual es, según acabamos de recordar con la cita de la STC 82/1986, que las lenguas oficiales constituyen “medio normal de comunicación en y entre [los poderes públicos] y en su relación con los sujetos privados, con plena validez y efectos jurídicos”. Toda lengua oficial es, por tanto —también allí donde comparte esa cualidad con otra lengua española—, lengua de uso normal por y ante el poder público. 

También, en consecuencia, lo es el castellano por y ante las Administraciones públicas catalanas, que, como el poder público estatal en Cataluña, no pueden tener preferencia por ninguna de las dos lenguas oficiales” (…) “No admitiendo, por tanto, el inciso y “preferente” del art. 6.1. EAC una interpretación conforme con la Constitución, ha de ser declarado inconstitucional y nulo”‘

A la luz de la doctrina constitucional ninguna institución puede convertir a una de las dos lenguas en únicas, preferentes o exclusivas y cualquier funcionario de la administración puede utilizar ambas lenguas oralmente o por escrito sin más limitación que la disponibilidad lingüística (Serán los ciudadanos, en su elección personal quienes modulen en qué lengua desean comunicarse con la Administración)”.

Asimismo, las comunicaciones y los rótulos han de ser bilingües, nunca monolingües en ninguna de las dos lenguas oficiales, pues de ser así (como es en la actualidad) una lengua sería “preferente” sobre la otra, y la STC 28/09/2010 ha dejado claro que sería inconstitucional y nulo. A pesar de ello, el Ayuntamiento de Barcelona se niega a modificar el reglamento municipal que excluye el uso del castellano, a pesar de que los tribunales de Justicia han dictado una sentencia firme contra el Ayuntamiento de San Pol de Mar por idéntica exclusión de la lengua española.

Las multas lingüísticas no son constitucionales

Las actividades, empresas y comercios privados, en su modalidad de utilización de las lenguas oficiales no pueden ser sancionados. La sentencia 31/2010 del TC de 28 de junio de 2010 en su Fundamento jurídico 22 ampara la libertad de los particulares para rotular en catalán o en castellano, o en los dos y a no estar obligados por la disponibilidad lingüística:

“el deber de disponibilidad lingüística de las entidades privadas, empresas o establecimientos abiertos al público no puede significar la imposición a estas, a su titular o a su personal de obligaciones individuales de uso de cualquiera de las dos lenguas oficiales de modo general, inmediato y directo en las relaciones privadas, toda vez que el derecho a ser atendido en cualquiera de dichas lenguas sólo puede ser exigible en las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos”.

A pesar de la evidencia, siguen poniendo multas. En total, 811 multas y 900.250 €.
El incumplimiento de esta doctrina constitucional en la actualidad es manifiesto en múltiples instituciones, y la manera de justificar la prevaricación, desacato o desobediencia a los Tribunales sigue amparándose en la manipulación y la mentira.

La incoherencia entre la realidad (de la calle, de las sentencias etc.) y la imposición mediática de sus mentiras tienen su punto culminante en su carácter victimista. En lugar de valorar como un logro los avances en la paridad del catalán con el castellano a partir de la STC 337/1994, la falsifican por exceso y por defecto. Por exceso porque la utilizan para convertir la inmersión en constitucional y por defecto porque son incapaces de reconocer que en dicha sentencia elevaron al catalán a lengua vehicular, la impusieron como un deber para todos los escolares de Cataluña y generalizaron la disponibilidad lingüística para todos los funcionarios de las administraciones públicas respecto a los administrados. Tres conquistas que fueron expresamente rechazadas cuando se elaboró la Constitución a través del rechazo de la enmienda 106 presentada por Roca Junyent en la que pretendía que el catalán, además de un derecho, fuera un deber. Por decirlo en plata, la sentencia 337/1994 fue muy favorable a las tesis catalanistas, aunque no avalara la inmersión, y sin embargo consideran al TC como el enemigo público número uno de Cataluña. Una hipocresía infinita.

La inmersión provoca el doble de fracaso escolar entre los castellanohablantes

Pero la mentira no se queda sólo en la falsificación de las sentencias, también han ocultado el fracaso escolar de los niños inmersionados en aquellos estudios que dependieron del Gobierno de la Generalidad, bien no haciéndolos, o no publicándolos cuando habiéndolos hecho no les interesaban los resultados, bien cribando las muestras para sesgar los resultados, o distorsionando su interpretación. Y cuando los estudios no han dependido de él, sino de las valoraciones externas, como es el caso de las pruebas internacionales PISA, se han limitado a desviar la atención con temas menores y a ocultar el gravísimo fracaso que sufren los alumnos castellanohablantes obligados a la inmersión.

Efectivamente, según el análisis estadístico de los datos proporcionados por PISA 2006, estudiado por la Fundación Jaume Bofill y elaborado por Convivencia Cívica Catalana, el fracaso escolar global en Cataluña en función del tanto por ciento de abandono escolar, llega al 31, 9%, uno de los más elevados de los países de OCDE; pero si lo desglosamos entre castellanohablantes y catalanohablantes el perjuicio de la inmersión no puede ser más evidente: los alumnos castellanohablantes abandonan la escuela en un 39,6%, mientras que entre los alumnos catalanohablantes se reduce a un 18,9 %, es decir, los niños castellanohablantes abandonan los estudios prematuramente en más del doble que los catalanohablantes. Como quiera que el diferencial se mantiene independientemente de su nivel social, deja en evidencia, que los niños inmersionados en una lengua que no es la materna y en la que pierden habilidades que tendrían con la propia, sacan peores resultados que quienes sí pueden hacerlo. No nos olvidemos, que la inmersión sólo se aplica a los niños castellanohablantes, los catalanohablantes no sufren la inmersión, ya que estudian en su lengua materna. Esa dificultad añadida acaba por bajar su rendimiento educativo. Es seguro que tendrán mayor nivel en lengua catalana, como evidente es que el rendimiento en el resto de asignaturas disminuye al no estudiar en la lengua que verdad dominan. El resultado es matemático e incontestable: 4 de cada 10 alumnos castellanohablantes abandonan los estudios.

Ante la evidencia, la maquinaria de manipulación del nacionalismo educativo se preocupó de cribar alumnos con resultados académicos peores en las siguientes pruebas PISA de 2009 para sesgar los resultados a favor de la inmersión y de un menor fracaso escolar general. La Fundación Bofill lo ha denunciado y Convivencia Cívica Catalana lo ha expresado en cifras. Hasta la subvencionada Fundación Bofill tiene vergüenza intelectual y ha denunciado que la Consejería de Educación excluyó a unos 150 alumnos del nivel más bajo (repetidores, alumnos de 3º de ESO, e hijos de inmigrantes) para conseguir mejorar los resultados finales. El porcentaje de alumnos inmigrantes examinados fue del 11,2% del total, cuando en realidad suponen el 17,5% del total de la ESO. Y se aumentó la proporción de alumnos de 4º de ESO, que suelen sacar mejor puntuación que los de 3º. Al final, de un total de 1.500 alumnos que recomienda PISA, sólo hicieron las pruebas, 1381.

La manipulación de la muestra llega al descaro cuando se comprueba cómo los alumnos castellanohablantes mejoran en las pruebas últimas de PISA 2006 respecto a las últimas de 2009, nada menos que 22 puntos, casi cuatro veces más que los catalanohablantes, que sólo lo hacen en 6 puntos. “Es difícil creer – barrunta CCC – que dos grupos de alumnos que están bajo el mismo sistema educativo y comparten el mismo pupitre tengan subidas de rendimientos tan diferentes”. Tan difícil como fácil deducir que el sesgo de la muestra evitando alumnos castellanohablantes poco aplicados, permite al Gobierno de la Generalidad asegurar con descaro que la inmersión no perjudica a los niños castellanohablantes. Efectivamente, segura CCC, “se disminuyó en un 10% el porcentaje de alumnos castellanohablantes en la muestra de 2009 respecto al 2006. Y ese 10% se corresponde en gran medida con los castellanohablantes de puntuaciones bajas, repetidores o con un historial de inmigración que fueron excluidos de la muestra de PISA 2009. Y a esta exclusión de alumnos de bajo rendimiento cabe atribuir esa subida inesperada de la puntuación de los alumnos castellanohablantes”.

Aún así, los resultados globales vuelven a remarcar niveles de mayor fracaso en niños castellanohablantes forzados a la inmersión que los alumnos catalanohablantes no inmersionados. Exactamente, 20 puntos más.
De la mentira a los ciudadanos, a la amenaza contra el Estado
La sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional ha dejado al descubierto el abuso continuado del catalanismo y sus verdaderas intenciones. Por eso, ya no les basta la simulación y el engaño. Desenmascarados, han pasado a la amenaza. A la amenaza contra el Estado:

“Si la inmersión lingüística quedase suprimida o rebajada [en aplicación de la sentencia del Tribunal Constitucional] se tendría que considerar un casus belli” (Jordi Pujol, agosto de 2010).

El actual presidente de la Generalidad, Artur Mas ya había adelantado la amenaza en mayo de 2008 ante la posibilidad de que el Congreso aprobara una modificación de la Ley electoral que redujera la sobrerepresentación de los partidos nacionalistas. Sería, amenazó: “Una declaración de guerra en toda regla”.

Actúan contra la ley con mentalidad de Estado, sin serlo; pero en todo caso, si lo fueran, tampoco respetarían las reglas democráticas en las que todo Estado de Derecho está fundamentado. España sí es un Estado democrático, garantista y con separación de poderes. Ni siquiera el presidente del Estado más poderoso de la tierra -me refiero a Nixon y a EEUU-, estuvo por encima de la ley. Estos catalibanes parece que sí.

En España, la Constitución nos ampara. Depende de cada uno de nosotros denunciar los abusos, hacernos respetar y defender los derechos de nuestros hijos a estudiar en la lengua común de todos los españoles. No son los profesores, ni los padres, ni los niños, ni los comerciantes, ni los funcionarios los que están fuera de la ley por utilizar la lengua española, sino el Gobierno de la Generalidad. Y es él el que ha de tener problemas con la justicia.

Convénzanse, el problema no es de reparaciones históricas ni de salvaguardar la cohesión social, ni de cualquiera de las múltiples gaitas que se sacan de la manga para justificar el abuso, el problema es la limpieza lingüística, cultural y política que necesitan para afianzar una identidad nacional capaz de abrir una brecha emocional y cultural con España que les asegure la independencia. Mientras no nos tomemos en serio lo evidente, nos tendrán entretenidos con pequeñas escaramuzas en las que siempre perderemos. Han de cumplir la ley…, cuanto antes. Mientras tanto, hagamos dentro de la legalidad lo mismo que hacen ellos desde fuera de ella: Hagamos como si no tuviéramos Gobierno alguno de la Generalidad mientras excluyan nuestros derechos lingüísticos. Y la forma más directa es hablar y utilizar el español allí donde lo excluyan. En la escuela, en los medios de comunicación públicos, en los Ayuntamientos, en el Parlamento.., siempre. Como Joan Manuel Serrat hizo en aquella lejana gala de Eurovisión de 1969 negándose a cantar en castellano al impedírsele cantar en catalán.

Mientras los lentos mecanismos de la ley trabajan para defender los derechos conculcados, los ciudadanos podemos hacernos respetar a diario.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Adoctrinamiento escolar en Cataluña

Tomado del periódico 'El español':

El adoctrinamiento de niños catalanes llega a Europa

Upyd denuncia la vulneración de derechos fundamentales de los menores en las aulas por la exclusión del castellano con el objetivo de "catalanizarlos".
8 noviembre, 2017 19:17   Ana Delgado @delgadobarragan

El adoctrinamiento nacionalista de menores en Cataluña ya ha llegado a Europa. UPyD ha denunciado ante la Agencia Europea de Derechos Fundamentales lo que entiende son estrategias de adoctrinamiento y ausencia de libertad en las aulas catalanas. Según la formación, en Cataluña se están vulnerando los derechos fundamentales de los niñosreconocidos en la Declaración Universal de Derechos del Hombre y en la Declaración de los Derechos del Niño de la UNESCO.

En el amplio informe enviado a este organismo europeo, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, UPyD denuncia la "catalanización" de toda la comunidad autónoma desde hace años, un objetivo que se ha visto intensificado con el devenir del procés en los últimos meses. "Se han podido documentar casos crueles de acoso a menores de familias no secesionistas, y especialmente a niños y niñas de familias de guardias civiles", dice el documento.

En las páginas se destaca "la permisividad de los equipos docentes para eludir las clases" al objeto de que los alumnos pudieran asistir "a actos políticos secesionistas, sin permiso de las familias". También se denuncia el hecho de que "se hayan usado los medios de comunicación públicos para adoctrinar "a los menores afectando sistémicamente a sus derechos fundamentales".

Desde UPyD aseguran que en ocasiones anteriores ya han hecho llegar a la Comisión Europea la manipulación de los niños en las aulas catalanas, pero según explican, esa es una vía limitada que no ha dado resultado hasta ahora. Por ello, ahora denuncian ante la Agencia Europea de Derechos Fundamentale con la intención de "ir más allá y hacer más presión política" y se tomen medidas al respecto. Además, afirman que es el primer informe "que recapitula todo". El documento se acompaña de una carta de la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa-.

Catalinización en todo y para todos

El documento recoge cómo ha sido el proceso de "catalanización" que determinadas élites políticas y culturales catalanas han llevado a cabo desde, al menos, 1990. En las páginas se incluye un documento publicado en octubre de ese año en El Periódico de Cataluña "elaborado por el partido que durante más tiempo ha gobernado Cataluña (CIU, hoy llamado PDeCat)" en el que se daba cuenta de que "la estrategia de la 'recatalanización' consistía en una hoja de ruta integral para la construcción nacionalista".

Esta estrategia estaba conformaba por seis ejes: pensamiento, enseñanza, Universidad e investigación, medios de comunicación, entidades culturales y de ocio y, por último, mundo empresarial. En dicho artículo se incidía en la necesidad de realizar un "memorial de agravios: Cataluña es una nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico”. Y se insistía en la necesidad de “promover unas organizaciones patronales, económicas y sindicales catalanas” o "catalanizar las actividades deportivas y lúdicas". Es decir, promover una sociedad enfocada hacia una Cataluña independiente y fomentar el nacionalismo en todos los ámbitos de la sociedad.

Para UPyD es importante recalcar el funcionamiento de esa estrategia en los niños, los más vulnerables de la sociedad. En el citado artículo se explicaba la necesidad de "impulsar el sentimiento nacional de los profesores, padres y estudiantes" así como que todos los profesores tuvieran en cuenta los "intereses nacionales". Incluso incidía en la conveniencia de "reorganizar el cuerpo de inspectores para que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza".
En el ámbito universitario se destacaba el objetivo de potenciar a "personalidades de ideología nacionalista en los órganos rectores de las tres universidades catalanas", así como que se velase "por la composición de los tribunales de oposición". Una estrategia que se ha conseguido, según han denunciado diferentes universatios catalanes contrarios a la independencia.

Suspensos para los hispanohablantes
Es precisamente a través de esta estrategia -que parece haber llegado a buen puerto- cómo el sistema educativo catalán se ha convertido en uno de los catalizadores fundamentales de la independencia. De hecho, varios niños ya han tenido que cambiar de colegio por estos motivos.

Según el profesor Antonio Robles estamos ante la culminación de una "limpieza lingüística" que comenzó en el siglo pasado "con la llegada de Pujol al poder" en los años ochenta. UPyD recoge el testimonio de este profesor de Filosofía en institutos de Barcelona, expuesto en su libro Extranjeros en su país. Esa limpieza empezó con la expulsión de Cataluña de 14.000 profesores de primaria tras la aplicación de la ley de política lingüística y ha acabado con el monopolio nacionalista en todos los aspectos de la Educación.

Una de las imágenes que han sido trasladadas a la Agencia europea.

Asimismo, el informe realizado por UPyD denuncia la implantación de "prejuicios contra el castellano" en Cataluña "enmascarados bajo la supuesta normalización del catalán". De este modo, explican, "se da una inconstitucionalidad del sistema generalizada al abandonar el aprendizaje de la lectoescritura en lengua materna para los menores castellanoparlantes". Al hacerlo, se incumplen diferentes sentencias judiciales que garantizan el "mismo derecho a emplear el castellano como lengua vehicular que en el caso del catalán".

Este sistema ha tenido una consecuencia nefasta para los alumnos y es que, aseguran, "hay un mayor fracaso escolar en los castellanoparlantes"que entre los niños que hablan catalán. Aluden a los datos del informe PISA de 2015 recogidos por la asociación Convivencia Cívica Catalana donde se demuestra con datos que el fracaso es el doble para los hispanohablantes en Matemáticas "(20,3% frente al 10,1%), en Lectura (18,3% frente al 8,2%) y en Ciencias (18% frente al 8,1%). Por cada birrepetidor catalanoparlante hay nueve hispanoparlantes (89,6% frente al 10,4%)".

Las provincias no existen en Cataluña

El informe también recoge cómo se ha distorsionado el contenido de los libros de texto en beneficio del independentismo. De hecho, "el sindicato catalán de profesores Acció per a la Millora de l'Ensenyament Secundari (AMES) elaboró un informe, en abril de 2017, denunciando 'planteamientos ideológicos partidistas y tendenciosos' en los libros de Ciencias Sociales de 5º y 6º de Primaria de las siete principales editoriales que se distribuyen en Cataluña".

Un libros para niños de primaria.
En ese informe se recogían la "falta de referencias a las instituciones, entidades y normas compartidas como Monarquía, Constitución, Gobierno de España, estructuras del Estado, servicios educativos, sanitarios, de investigación, deportivos, de defensa, para favorecer que los alumnos catalanes no adquieran la identidad española, es decir que no se sientan españoles, sino sólo catalanes”. La falta de información en determinados colegios catalanes es tal que en muchas aulas de Geografía "no se cita el concepto de 'provincia'".

Respecto a los últimos acontecimientos, el informe incide en el "aumento de la presión en torno al 1-O". Una presión que se vio reflejada en la asistencia de menores de edad a manifestaciones pro independencia organizadas como si fueran excursiones en decenas de centros públicos. También se denuncia cómo en dichas concentraciones se le enseñaban eslóganes a los niños que diferían de la realidad, como que había que luchar "contra la represión franquista". Asimismo, alerta del aumento "exponencial" de las denuncias tras el referéndum y el requerimiento enviado por el Ministerio de Eduación a la Consejería catalana de Educación por "adoctrinamiento ideológico" en los centros.

A través de estos y más ejemplos -muchos de los cuales son públicos y han sido denunciados por la prensa y los colectivos de padres- UPyD pretende denunciar la "intencionalidad durante décadas de utilizar la escuela y a los niños para objetivos incompatibles con los valores de la Unión", así como que la UE tome medidas al respecto y proteja a los niños catalanes.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Secesionismo. Educación a debate. Teresa Freixes


Texto de mi intervención ante la Subcomisión del Pacto Social y Político por la Educación en el Congreso de los Diputados:

Señorías. Seguramente pensarán que voy a centrar mi intervención en lo que sucede con la educación en Cataluña. No va a ser exactamente así. Me referiré primero a unas cuestiones generales, para después concretar en nuestro caso y, finalmente, volver al ámbito general para concluir.

Desde que pudimos, trabajosamente, instaurar la democracia y aprobar la Constitución de 1978, la enseñanza ha constituido el caballo de batalla más ideologizado del debate social y político. Izquierda, derecha, nacionalistas… cada cual ha centrado sus intereses en el ámbito de la educación, sin tener en cuenta que el modelo educativo es el pilar fundamental no sólo para la formación de la persona, sino para la construcción de la ciudadanía. Según como se han ido formando las sucesivas generaciones se han ido construyendo o destruyendo sociedades, pueblos, naciones, estados e imperios. El problema que hemos sufrido es que, siendo conscientes de ello, los impulsores de las sucesivas reformas y contrarreformas han tenido más en cuenta sus intereses partidistas, intentando construir sociedades a su medida, que la formación de lo que Bobbio definía como ciudadanos participativos, libres y conscientes y Habermas reclamaba como democráticos sujetos de derechos constitucionales de los cuales se pudiera estar patrióticamente orgullosos.

¿Cuántas leyes de educación hemos tenido? ¿Bajo qué principios se han ido elaborando? ¿Qué se ha pretendido con ellas? Si nos leemos los preámbulos, tanto de las que han venido siendo aplicadas como de las que, aún habiendo sido aprobadas no entraron realmente en vigor, se pretendía dotarnos de una educación para la modernidad, superando estereotipos poco adecuados y heredados de la dictadura, que consiguieran elevar el nivel de preparación de la ciudadanía para que las nuevas generaciones pudieran ir haciendo frente a las exigencias de la, ahora, denominada globalización. Pero hemos visto, porque los análisis objetivos e independientes así lo demuestran, que esos objetivos no se han conseguido y que, lejos de ello, ahora tenemos la generación más titulada de nuestra Historia, aunque no la más ni la mejor preparada.

Seguramente, en otras comparecencias, ya se ha abordado el tema de la baja calidad a la que nos enfrentamos, a pesar de los esfuerzos que se realizan desde diversas instancias y, especialmente, desde buena parte del profesorado, y a la necesidad de mejorar resultados y preparar mejor a nuestros jóvenes. También, seguramente, acerca de la necesidad de mejorar la pedagogía del momento, demasiado centrada, a mi entender, y por mi experiencia, en “competencias y habilidades” y muy poco en conocimientos, al menos, en los conocimientos que se necesitan para “ir por la vida” y para ser “ciudadanos” en el sentido antes expuesto y tal como se realiza en los otros países democráticos del mundo. Desgraciadamente, mi experiencia me viene demostrando que los estudiantes que me llegan de fuera, de otros países, están prácticamente siempre mucho mejor preparados que los nuestros (y nos llegan muchos y somos muchos los que lo hemos apreciado). Sin conocimientos a los que se puedan aplican competencias y habilidades, o sin competencias y habilidades que no deriven en conocimientos, no lograremos reforzar las capacidades de las personas. Uniéndome a los reclamos que debe de haber en este sentido, voy a centrarme algo más en otras cuestiones generales que creo también importantes y que quizás no haya habido un eco general al respecto. He de decir que he contado con la generosa aportación de varias personas y organizaciones para ello.

1.- Cuestiones de carácter general:
1.1- Para mejorar la educación el abordaje no se puede realizar únicamente desde el Ministerio o Consejería de Educación, pues es necesario implicar a todas las áreas que, directa o indirectamente, influyen en la formación y desarrollo de la persona, en todas las etapas de la vida. Me refiero a los servicios sociales, puesto que existen familias en riesgo de exclusión y pobreza, que reciben ayudas, a veces vitalicias, pero que no son finalistas y sobre las cuales no se evalúa su eficacia; los servicios están desbordados, las funciones duplicadas y triplicadas en las distintas administraciones y el resultado resulta poco eficaz, con pocos recursos para luchar eficazmente contra el absentismo y sin preparar a los escolares para la vida real que les espera. También a la sanidad, puesto que muchas disfunciones no se detectan en los servicios sanitarios ordinarios a los que se acude normalmente o por urgencias, observándose una falta de atención a la psiquiatría infantil y juvenil y grandes diferencias por Comunidades Autónomas (luego vuelvo sobre otras diferencias) en temas como logopedia o, incluso, detección de problemas oftalmológicos, cuestiones con gran repercusión en el rendimiento escolar. Justicia, puesto que existe un gran desconocimiento sobre la legislación de protección a menores y falta demasiadas veces el seguimiento personalizado de los hijos víctimas de violencia y otros maltratos. Otro ámbito a coordinar con educación es de la inmigración y trabajo: aparecen, en diversas etapas educativas escolares hijos de padres “sin papeles” que tampoco tienen una situación administrativa regularizada correctamente y que, una vez finalizada la etapa escolar se encuentran con que las empresas no pueden aceptarlos para realizar prácticas formativas laborales; en este ámbito la falta de intérpretes en la etapa primera de la adaptación escolar constituye una lacra tremenda pues, en la práctica, no es posible saber si un alumno tiene dificultades cognitivas o, simplemente, es que no entiende la lengua y cuando se averigua ya es demasiado tarde.

1.2.- En el ámbito estrictamente educativo no podemos continuar con 17 formas de entender programas y estructuras educativos, una por Comunidad Autónoma. No puede continuar el hecho de que a los padres les dé pánico cambiar de lugar de trabajo o desplazarse a otro lugar porque ello va a comportar la pérdida de curso, la no validez real de los conocimientos locales adquiridos y, en definitiva, que la adaptación suponga un retraso de uno o dos años en el currículum escolar. No puede ser que niños de Aragón no sepan dónde está Sierra Nevada o que en Andalucía no se les enseñe todo el recorrido del río Ebro. Yo misma, si no hubiera puesto todo mi interés en ello, incluso cambiando de lugar de vivir y de centro educativo, hubiera tenido hijos que su conocimiento geográfico, en la EGB, no hubiera salido del Vallés Occidental y no digamos del conocimiento histórico, literario, etc. que se concibe en forma tan limitada (después vendrá la explicación de las distorsiones) que constituye un lastre para el desarrollo profesional posterior de nuestros jóvenes. ¿En una Europa que exige el reconocimiento mutuo, entre todos los Estados miembros, de títulos y períodos educativos, que se construye alrededor del derecho a la libre circulación en el ámbito laboral y profesional, vamos a fragmentarnos ahora en pequeñitos trozos dentro de uno de los Estados miembros, por la estrechez de miras de las cúpulas dirigentes locales?

Señorías, no se valora suficientemente la formación profesional, cuando debería ser dignificada e  incentivada, porque constituye el futuro de todo el mundo desarrollado. Recuerdo, cuando en la campaña por la Constitución Europea, que la hice en Francia además de en España, se hizo tanta demagogia con la invasión del “fontanero polaco” que quitaría puestos de trabajo a los autóctonos, mi respuesta fue que “ojalá viniera el fontanero polaco, porque, al menos, tendríamos fontanero”. Mi experiencia como profesora en Polonia, desde hace más de 10 años, me ha reforzado en esta apreciación. Con una formación profesional bien estructurada, con entronques y pasarelas entre especialidades y, también, con las carreras universitarias técnicas, se mejorarían en gran manera las expectativas profesionales y se atenderían mucho mejor las necesidades sociales.

Otro problema generalizado ha sido el uso deficiente de los programas europeos, especialmente en lo que se denominan los “Planes educativos de entorno” que fueron generosamente subvencionados y que en muchas ocasiones se utilizaron para lo que podríamos denominar “retoques estéticos” de centros y programas. Muchos profesores se han quejado de ello y de que la evaluación, siempre positiva en los resultados oficiales, se podía hacer electrónicamente y en forma fácilmente manipulable. Esta queja, relativa a la manipulación de respuestas obtenidas por medios electrónicos, aparece también en lo que me han expresado varios profesores respecto de evaluaciones sobre los conocimientos de los estudiantes, pues afirman que se manipulan los resultados con el fin de cumplir con los requisitos fijados por la inspección y los directores de los centros.

Necesitamos que la educación constituya el eje vertebrador de la ciudadanía en la era global. Que los contenidos sean homologables. Que se evalúen los resultados a nivel español para garantizar que la igualdad de derechos entre todos los españoles sea real y efectiva. Fijémonos más en otros Estados europeos, algunos bien descentralizados, como Alemania, donde se ha tenido que intervenir para que la calidad de la educación esté garantizada por igual en todo el territorio. Autonomía, federalismo, no están reñidos con calidad igual para todos.

2.- La situación en Cataluña

En relación con la situación que vivimos en Cataluña, voy a exponer tanto experiencias personales como estudios que se han realizado y las informaciones que los medios de comunicación han puesto de relieve. Después, señalaré por qué, a mi entender, se ha podido llegar hasta el punto en que se ha llegado.

2.1.- Sobre los contenidos que se imparten en muchos centros (afortunadamente, no todos, pero si en una gran mayoría), ya deben conocer el estudio realizado por el sindicato AMES (que sea minoritario no quita validez alguna a lo que exponen, puesto que lo contrastan debidamente). A partir del análisis de los libros de Historia de 7 editoriales de gran difusión, se muestran las siguientes “afirmaciones”:

– No se cita a las provincias y sí sólo a las comarcas (las provincias son “malditas” en la tradición nacionalista)

– La ley más importante en Cataluña es el Estatuto de Autonomía (no se cita la Constitución, a la que el Estatuto está sometido)

– No se nombra a España (otro concepto “maldito”) sino al “estado”. Cataluña sí es nombrada por su nombre

– Se inserta la historia en la “Corona catalano-aragonesa”, entidad que nunca existió como tal.

– Se crea una nueva “entidad”, al referirse a los Reyes Católicos, que es Castilla más Cataluña-Aragón, para evitar mencionar a España.

– Se afirma que en Castilla el monarca había conseguido imponer el absolutismo pero no en Cataluña donde el rey (no se dice cual) compartía el poder con la Generalitat y las Cortes.

– La Guerra de Sucesión es presentada como una rebelión de los catalanes que no querían someterse a los borbones (no tiene en cuenta el contexto internacional ni las alianzas o disensiones internas).

– Cuando se explica la organización política de Cataluña se omite cualquier relación con la española. Vds., señorías, no existen como representantes de los catalanes.

– Se afirma que en Cataluña se aplican las leyes aprobadas por el Parlament, sin referencia a que también se aplican las españolas y europeas, cada una en su debido marco competencial.

– El tratamiento que se da a Cataluña es como si fuera un Estado, comparándola con otros estados europeos, no con otras regiones, länder, etc.

– Felipe V es presentado como un rey injusto que odiaba a Cataluña.

– Se presenta a Cataluña como una nación similar a los territorios americanos que obtuvieron la independencia.

– La Guerra Civil es presentada como una guerra de la oligarquía conservadora española contra Cataluña.

– Se pretende construir el imaginario de que estamos no en la España de las autonomías sino en un Estado español en el que se encuentran distintas naciones.

– Cuando se explican los derechos de los ciudadanos sólo se citan los del Estatut de 2006, sin referencia alguna a los derechos de la Constitución.

– En relación a los símbolos, se describen los catalanes y los europeos, sin referencia a los símbolos españoles.

– El Tribunal Constitucional aparece como institución opresora de las libertades de Cataluña.

Y otras muchas cosas, relacionadas página a página, libro a libro, editorial a editorial (se adjunta el informe publicado por AMES). Parecidas conclusiones se derivan del estudio realizado por el profesor Francisco Oya, de la Asociación de profesores por el bilingüismo, sobre los libros de Historia de la ESO en 2015 (se adjunta el estudio).

Muchos profesores, se las ven y las desean, para poder ofrecer contenidos correctos a sus estudiantes, porque cuesta lo indecible poder acudir a otras publicaciones y porque el uso de estos libros con contenidos manipuladores enfrenta al profesor con estudiantes, padres y otros colegas. La Administración, a través de la Alta Inspección, debería ejercer debidamente sus competencias para asegurar que los contenidos en la enseñanza son los que tienen que ser, conformes a los valores constitucionales y europeos, que son a los que todos estamos vinculados.

2.2.- El tratamiento que se da a la lengua en la enseñanza, sin respetar la cooficialidad del español y catalán e incumpliendo las sentencias judiciales, tanto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, como del Tribunal Supremo. No es extraño eso, señorías, en un lugar donde se predica públicamente, por parte de los gobernantes, que la “ley no puede constreñir a la democracia”, enfrentando a los ciudadanos y pretendiendo que no se cumplan las leyes españolas. Casos concretos:

– Ha habido padres, por ejemplo, en Balaguer, que han tenido que escolarizar a sus hijos en Lleida por el estigma, la presión y el boicot a que han sido sometidos en su lugar de residencia.

– Tengo el testimonio de una persona, profesor numerario de Lengua y literatura española a quien, la inspección le hizo la pertinente visita cuando se incorporó a su instituto y lo único que le preocupó fue como hablaba catalán, distinguiendo los acentos y las distintas formas de pronunciación de las vocales, sin importarle el método de enseñanza o los contenidos de la misma.

– Se da el caso de familias que no se van a reunificar, queriéndolo, por el problema de la lengua, ya que no quieren exponer a sus hijos a “perder” curso por la adaptación lingüística.

– Se ha favorecido explícitamente la emigración de cualquier lugar que no fuera Latinoamérica, para poder escolarizar e “integrar” mejor lingüísticamente a los extranjeros, ya que los latinoamericanos hablan español y, por lo tanto, mantienen la lengua.

– He visto “notas” en las que el profesor dice a los padres, castellanohablantes con todo su derecho, que su hijo progresa bien en cuanto a conocimientos, pero que, en el patio, todavía habla en español, y les recomienda que en casa hablen catalán y vean la televisión en catalán para que así todos estén mejor “integrados”. ¿Se vigila en qué hablan los niños en el patio?

– Se insiste machaconamente en la idea de que la “lengua propia” de Cataluña es el catalán, escondiendo deliberadamente la co-oficialidad de las lenguas.

– Vemos cómo, yo lo he visto personalmente, niños de 4 a 6 años pintan en sus cuadernos “l’autobús de 1714 que ens portarà a la independencia”…..

– La bandera “estelada”, símbolo de la independencia, se ha impuesto en los materiales escolares, en vez de la bandera oficial no ya española, sino catalana.

– Se han hecho representaciones teatrales en las escuelas, reproduciendo el sitio de Barcelona en 1714, en las que se insta a los escolares a “eliminar” españoles.

Muchas de estas cosas están documentadas en vídeos.

¿Pueden Vds. imaginar qué dominio lingüístico del español tienen los estudiantes catalanoparlantes, que en su casa hablan catalán, que prácticamente sólo ven TV en catalán y cuyo conocimiento del castellano se limita a 2 horas semanales? ¿No son constitucionalmente co-oficiales ambas lenguas? ¿Estamos preparando así a nuestros estudiantes para que puedan ejercer una profesión en cualquier lugar de España y, también, de América, no sólo latina, puesto que en muchos lugares de Estados Unidos el español es también lengua de trabajo? ¿Queremos someterlos a un reduccionismo lingüístico que les condicione también mentalmente?

Este sistema, señorías, no sólo perjudica a los castellano parlantes, también a aquellos cuya lengua materna es la catalana.

Señorías, en Cataluña se ha querido hacer de la lengua un instrumento de dominación política para una pretendida “construcción nacional”. Y no les cuento lo que sucede en el ámbito cultural, no estrictamente educativo, especialmente en el adoctrinamiento de menores. Los que somos bilingües y ejercemos públicamente el bilingüismo, como es nuestro derecho constitucional, somos considerados (esto también aparece en materiales educativos) “colonos”, aunque tengamos, como es mi caso, no ocho, sino más de 16 apellidos catalanes. No digamos, pues, lo que les ocurre, a los ciudadanos que llegaron a Cataluña desde otros lugares de España.

3.- ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

No es “inocente” la situación. Ha habido una planificación sistemática y efectivamente realizada por aquellos que, durante la transición ya cantaban: “Ahora paciencia, mañana independencia”. Lo documentaré sobre dos vertientes:

3.1. El documento elaborado por Convergencia y Unió en 1990 (se adjunta) creando una “estrategia de la recatalanización” a todos los niveles de la sociedad catalana, desde la pretensión de “garantizar la sustitución biológica” de catalanes no mezclados con otras personas provenientes de otros lugares de España (si se proviene del extranjero no pasa nada) a la creación de códigos de comunicación, consolidación de grupos culturales especialmente en ámbitos suburbiales (donde se concentra la población llegada de otras partes de España, a los que el catalanismo oficial ha considerado siempre “emigrantes”), catalanizar el “ocio”, etc. etc. Concretamente, en la enseñanza se pretende, según el documento (cito textualmente):

– Impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes.

– Exigir el perfecto conocimiento de la lengua, la historia y geografía de Cataluña y de los Paísos Catalans a todos los profesores, maestros y alumnos. Elaborar las herramientas didácticas y obligar a los inspectores a su cumplimiento.

– Elaborar un plan de formación permanente y de reciclaje del profesorado que tenga en cuenta los intereses nacionales [catalanes, por supuesto].

– Catalanización de los programas de enseñanza. Análisis previo y aprobación del contenido por parte de personas responsables y de confianza.

– Reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la elección de este personal.

– Incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas.

– Refuerzo del papel de los cuadros directivos de los centros, de la autoridad y del orden, con nuevas normativas e incentivando y prestigiando las funciones directivas.
Suma y sigue…. No hace falta realizar muchos comentarios. El plan ha sido seguido a rajatabla. Inspectores, directores, jefes de estudios de los centros ejercen un control ideológico total. Sé de centros en los que no se puede acceder, en las salas de informática o en los ordenadores de las salas de profesores, a prensa española; concretamente están vetados ABC y La Razón. Por otra parte, Ara, el Punt-Avui, El Nacional, El Món y toda la prensa independentista son de acceso libre.

3.2.- En los años 70 el movimiento de enseñantes demócratas, que era extenso en Cataluña (no tantos como algunos creían pero sí más de lo que otros deseaban) se aglutinó en torno a dos grandes corrientes. Por una parte, María Rubies, fundadora de l’Escola Espiga, escuela privada de cierto nivel, una de las primeras que impartió enseñanza en catalán; miembro del Omnium Cultural de aquellos tiempos, militante de Convergencia Democrática de Cataluña enseguida, promovía la enseñanza primaria en lengua materna, la catalana, seguramente porque era la mayoritaria en aquellos años. Como oponente pedagógica se situaba Marta Mata, fundadora del movimiento Rosa Sensat, inserto en el catalanismo socialista, defensora de la escuela pública laica y de la renovación pedagógica. Las dos pedagogas tuvieron también una importante carrera política, en Convergencia María Rubies y en el PSC Marta Mata. Ambas corrientes coexistieron durante algunos años, en los que el aprendizaje en lengua materna era indiscutido y defendido tanto por el grupo de Rubies como por el de Mata, si bien los primeros hacían más hincapié en la catalanidad y los segundos en el carácter social de la educación. Con ello se pretendía que, partiendo de la lengua materna, se fuera introduciendo la otra lengua progresivamente a lo largo de la educación primaria, para que al llegar a la secundaria se dominaran ambas por igual.

Pero no se pudo terminar el ciclo porque, de la noche a la mañana, el principio de la educación primaria en lengua materna dejó de existir, para ser sustituido por la llamada inmersión lingüística en catalán, adoptada desde las cúpulas educativas sin que en las bases hubiera existido ni tan siquiera un debate o discusión serio al respecto. El instrumento que se utilizó para ello fue la subvención condicionada para la escuela privada concertada y la simple y llana imposición para la escuela pública. Ello se inició en el “cinturón rojo”, concretamente en Santa Coloma de Gramenet, porque era zona castellanohablante, al estar su población formada mayoritariamente por personas venidas de otros lugares de España. Prácticamente de la noche a la mañana, los niños de toda Cataluña pasaron a tener el catalán como lengua vehicular en la enseñanza.

Siempre me preguntaba cómo había podido suceder tal cosa y cómo no había habido “resistencia” eficaz por parte de los docentes. Asistí perpleja al hecho de que fuera considerada “natural” tal inmersión; los padres parecían querer que sus hijos siguieran las enseñanzas en catalán porque así se integrarían mejor en Cataluña. Los partidos políticos estaban todos de acuerdo con el modelo, socialistas y comunistas (que eran los mayoritarios en el cinturón industrial) incluidos. La propaganda oficial afirmaba que el catalán estaba en peligro de desaparición y que era necesario consolidarlo mediante la inmersión. Con ello, el Govern de la Generalitat, ya al servicio de Jordi Pujol, comenzó a preparar sus planes de consolidación del modelo educacional para la “construcción nacional”, utilizando la lengua como instrumento político hasta nuestros días.

Ese acomodo “sin problemas” tuvo, sin embargo, uno. Quienes se opusieron, que hubo unos cuantos, fueron sentenciados a la muerte civil profesional y social. Los partidarios del bilingüismo, asimilados a “los colonizadores de siempre” por la prensa pujolista y los entonces prebostes del régimen (acompañaban a Pujol, Millet, Montull, Prenafeta, Alavedra….hoy en día procesados y algunos condenados por lo que todos sabemos), especialmente tras el denominado “Manifiesto de los 2.300”, que se hizo público el 25 de enero de 1981, movilizaron a todas sus fuerzas (legales e ilegales, que de todo había) hasta que consiguieron que los profesores castellanoparlantes abandonaran Cataluña. 

Inhabilitaciones, presiones, telegramas personales a miles de maestros… El texto que los telegramas contenían era el siguiente: “No habiendo Vd. superado la prueba de catalán, tiene Vd. cinco días naturales para pedir plaza fuera de Cataluña, porque sino se la pedirán de oficio”. En el curso 1984/85 ya habían abandonado Cataluña catorce mil maestros y profesores. Muchos de ellos se habían batido el cobre en las coordinadoras antifranquistas, habían formado parte de movimientos vecinales y la práctica totalidad estaban perfectamente integrados en esa Cataluña plural que teníamos entonces. El muy documentado libro de Antonio Robles “Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña (1979-2006)”, publicado por Crónica Global, contiene información espeluznante al respecto. No me lo creí hasta que conocí directamente varios casos de familiares de personas muy próximas a mí. Todavía ahora, cuando se les habla de aquello, sienten una punzada y te miran con ojos de extrañeza, como diciendo ¿qué hicimos mal para que nos hicieran esto? No hicisteis nada mal, les digo. Simplemente, os aplicaron lo que hoy se denomina “hoja de ruta” para la construcción nacional, en donde erais un estorbo.

Y, como no siempre han tenido, los grandes partidos, mayoría absoluta en el Congreso, los votos de las minorías nacionalistas han sido obtenidos dejándoles que siguieran, consciente o inconscientemente, con su “construcción nacional” y con la lengua como instrumento hegemónico, pero no sólo con ella.

A partir de todo ello, fraguaron una inspección y un modo de organización de los centros docentes no universitarios que ha constituido una férrea ganzúa sobre padres, alumnos y profesores, tal como se describía en el documento de 1990, la hoja de ruta a la que he hecho referencia.

4.- ¿Qué se puede hacer ahora al respecto?

Señorías, están Vds. aquí porque pretenden adoptar un Pacto de Estado Social y Político por la Educación. Algunos temen que, otra vez más, esta voluntariosa idea acabe en fiasco debido a las necesidades y acuerdos políticos contingentes. Incluso me han escrito colectivos diciéndome “hay que estar en contra del Pacto” porque sólo podemos salir perdiendo.

Yo creo que no. Vds. saben perfectamente que tienen competencia para llegar a acuerdos que se sitúen en los parámetros constitucionales, que no continúen, a cambio de votos coyunturales, con la dejación de competencias en los nacionalismos.
Vds. señorías, tienen competencias para ello. Vaya si la tienen! La tienen desde que se aprobó la Constitución de 1978, aunque muchas veces parece que se han olvidado de ello. 
Recordemos:

Art.149.1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:
La regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.

Regulación de las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos y profesionales y normas básicas para el desarrollo del art. 27 de la Constitución, a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de los poderes públicos en esta materia.

Además, las facultades de Alta Inspección sobre el cumplimiento de las leyes, que se prevé en el art. 27 de la Constitución, a partir de la jurisprudencia del Tribunal 

Constitucional (desde 1982), corresponden al Estado.

Recapitulando:

Condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos
Normas básicas para el desarrollo del art. 27 CE
Alta Inspección.

Son facultades suyas, Señorías. Ejérzanlas con sentido de Estado, como el Pacto que quieren obtener promueve. Pero no lo hagan sólo “por arriba”, sólo para conseguir acuerdos políticos que les permitan cerrar coyunturalmente otros temas.

Piensen en los destinatarios, en toda la comunidad educativa. Hablen con ellos. Hablen con los que se encuentran día a día con los problemas que les he transmitido. Tienen propuestas que hacerles ellos también, que conocen el terreno que pisan. Es la hora de la ciudadanía, Señorías. Ustedes les representan, y al representarlos han de tener en cuenta los derechos e intereses legítimos que constitucionalmente tienen reconocidos.

Bienvenidos los pactos, siempre que con ellos se consiga profundizar en los valores constitucionales y europeos, porque son los valores de que nos hemos dotado democráticamente y nos sometemos a ellos precisamente por esto.

Madrid, Congreso de los Diputados, a 27 de junio de 2017. Teresa Freixes.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Catalanismo y adoctrinamiento en la escuela

Todo lo que se imaginen sobre el adoctrinamiento nacionalista catalán en las escuelas, seguro que se les quedará corto, en este caso un colegio religioso primado por la Generalitat, de los muchos que actúan como punta de lanza del secesionismo, no solo adoctrinando, también enviando a sus alumnos a las movilizaciones, escondiendo urnas y papeletas, escribiendo agitación y propaganda al Papa y jerarquías católicas nacionales e internacionales, etc. etc., ya saben, una de las bases del secesionismo es una parte importante de la iglesia catalana, ya desde el carlismo.  Lo que sigue está tomado de ‘’dolcacatalunya’’ buena y vieja página que combate el nacionalismo secesionista.

Así adoctrina a sus alumnos en el nacionalismo “el mejor colegio de España”.Viernes 13 de Octubre de 2017.

‘’Niños: que se ponga de pie el que no fue a votar. ‘’

Sucedía a principios de semana: alguns nens de Primària del Col.legi Montserrat arribaven a casa tristos, a voltes plorant, explicant lo que havia passat a classe. La profe les había hecho ver que sus papás eran malos. O al menos así nos lo cuentan varios padres.

Sus hijos, de tan sólo 10 años, fueron públicamente señalados cuando su profesora de 5º de Primaria pidió que se levantaran aquellos cuyos padres no habían ido a votar en el butifarrèndum del pasado 1 de octubre. Después sucedió lo mismo con la manifestación por la unidad de España del pasado 8 de octubre: “Qui hi va anar, nens?”. La profesora, que quizás ya había confeccionado su lista mental y señalado a los niños, soltó su sesión de adoctrinamiento: vuestros padres están equivocados, butivotar és lo millor del món. Así lo explican los padres. Así de repugnante.

No se trata de un hecho aislado. El pasado 2 de octubre el colegio obligó a sus alumnos a realizar un minuto de silencio por los “900 heridos por la policía el 1 de octubre”; ara expliquen que va ser “en nombre de la paz”. Nos preguntamos si lo hicieron también por los heridos causados por las cargas de los Mossos del 15-M de hace unos años, o por las víctimas causadas por los amiguitos de Otegui, o por las decenas de policías heridos, o por las familias rotas por el nacionalismo, o por…Va home va!

Todo esto ocurre en el considerado “mejor colegio de España” según el diario El Mundo; es curioso que para mostrar el ranking sí les guste ser españoles. El colegio -concertado con la Generalitat- es obra de una monja inquieta y atrevida, apasionada por la educación; avui sabem que el nacionalisme també forma part del seu programa educatiu.

Ante la avalancha de quejas, la dirección del Colegio Montserrat respondió con una carta donde desmiente lo que dicen los niños (ai, que en sou de mentiders, nens) y justifica el minuto de silencio. Llegeixi, llegeixi:

“Queridas familias:

Ante la delicada situación que estamos viviendo los últimos días en nuestra sociedad, os queremos transmitir que nuestra escuela ha sido siempre, y es, un espacio de convivencia y de respeto a la pluralidad. Por esta razón y no otras, consideramos oportuno hacer un minuto de silencio el pasado día 2 de octubre en nombre de la paz y en los cursos superiores de Primaria y Secundaria, sin ningún ánimo de ofender ni herir ninguna sensibilidad.

Coherentes con el Carácter Propio del Colegio Montserrat y los valores que como comunidad educativa tenemos, creemos necesario desmentir afirmaciones que se han divulgado sobre actuaciones de algún docente pidiendo a los alumnos información sobre las opiniones de sus padres.

Esta escuela continuará siendo un lugar ejemplar para el encuentro entre los diferentes pensamientos y culturas que conforman nuestra sociedad. Queremos que cada día nuestros alumnos acudan a la escuela felices del aprendizaje que consiguen, pero sobre todo formados para un mundo plural, tolerante y satisfecho de convivir en concordia.

Contamos como siempre y especialmente ahora, con vuestro buen hacer y capacidad de construir juntos para el bien de todos los que formamos el Colegio Montserrat. (…)

Encomendémonos al Dios de la paz y que el deseo de ser fraternos nos guíe a todos

Atentamente, LA DIRECCIÓN COL.LEGI MONTSERRAT”

Doncs el col.legi desmenteix lo que diuen els nens als seus pares. A ver, señora monja Núria Miró: ¿quien dice la verdad, usted o los padres? ¿Para defender la “convivencia” no se le ocurre otra cosa que hacer un minuto de silencio en condena a los policías que cumplieron la ley? ¿De verdad en su colegio nadie se da cuenta del nocivo efecto sobre la “convivencia” que está teniendo el prusés? ¿Cree que el nacionalismo ayuda a lograr “un mundo plural” y a “ser fraternos”? ¿Señalar a los niños -según cuentan ellos mismos- construye “un mundo tolerante”? ¿Guardar un “minuto de silencio” sólo por quien me gusta a mí es “encomendarse al Dios de la paz”? Quina barra, Déu meu, en el “mejor colegio de España”.

Hola Rajoy, ¿permites de una vez que los padres nos libremos del adoctrinamiento nacionalista en Cataluña? Hola Fiscalia, hi ha algú?



Dolça i adoctrinada Catalunya…