viernes, 28 de diciembre de 2018
viernes, 14 de diciembre de 2018
jueves, 13 de diciembre de 2018
Exitazo de l@s alumn@s de la Padre Soler d San Lorenzo Escorial en Alcorcón
Mas de 150 artistas, niños y niñas, y sus profesores, lograron llenar el Buero Vallejo, con familiares, amigos, aficionados. Grandes pequeños. Alumnos de enseñanzas elementales del Centro Integrado de Música Padre Antonio Soler de San Lorenzo del Escorial.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
miércoles, 21 de noviembre de 2018
miércoles, 7 de noviembre de 2018
martes, 30 de octubre de 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
jueves, 11 de octubre de 2018
Cambiemos el día de la fiesta nacional a 6-12

Llevo varios años escribiendo esto,
vuelvo a hacerlo.
La Fiesta Nacional. ¿Por qué no la cambiamos?
Dice la locutora de TVE que durante el desfile por primera vez en varios años no ha habido gritos ni insultos. ¿Se darán cuenta que esto señala un problema? Porque ello quiere decir que para los asistentes ‘verdaderos españoles’ España es azul, solo es de ellos, la bandera solo es suya, los ejércitos solo son suyos… el resto estamos de prestado.
Supongo que en la derecha hay personas inteligentes y racionales que entenderán que esto es un problema.
Tenemos muchos problemas sin resolver, al margen de la crisis. Uno de ellos podría ser el del día de la Fiesta Nacional de España. Para empezar no parece que fomente demasiada unión celebrarla con un acto principal que recuerda a muchos el desfile de la victoria, aquel con el que los franquistas conmemoraban la derrota de la mitad de los españoles. Difícilmente un desfile militar de estas características podría unir, es más, parece que facilita ‘salivar’ y viejas pasiones fascistoides y exclusivistas…
Nunca compartí la excesiva importancia que un gobierno cede a los militares, lo cual por otra parte solo oscurece al resto de españoles, médicas, maestras, arquitectos, mineros, pescadores, agricultores, barrenderos, poceros, electricistas, biólogas, etc. etc. al menos, tan necesarios e importantes como el que más.
La transición dejó cosas sin resolver, muchas podrían haber ido encontrando salidas poco a poco, pero se fueron pudriendo, a veces por olvido o por pocas fuerzas que se dedicaban a otras tareas. Ningún español asesinado debería estar en cunetas, cuevas y pozos –salvo que sus descendientes lo deseen como símbolo, lo cual es comprensible-, los emblemas fachas de calles, plazas, edificios, deberían haberse quitado hace mucho tiempo,… porque seamos serios, mantenerlos supone un insulto a la mitad de los españoles -‘¿recuerdan? que se jodan’ - que solo pretende degradar a los que perdieron y encabronar a medio país lo cual aleja a millones de personas del nuevo estado democrático.
Los días festivos deberían haberse alejado el máximo posible del aroma franquista, tanto en la elección de fechas como en la parafernalia que los acompañe. Los símbolos son importantes para la gente, de tal forma que si unos individuos se apropian de banderas, días, ejército, conceptos como patria, españolizar… otros muchos individuos los rechazaremos, porque no representarán nada agradable.
Este es el problema de la bandera, complejo sin duda, no era sencillo encontrar una bandera nueva con la correlación de fuerzas existente, pero, mantenerla casi igual para muchos representa el anterior régimen sanguinario que destrozó la España democrática de la República, por eso sigue viéndose por todas partes la bandera tricolor republicana, lo cual tampoco parece una salida que fuera aceptada mayoritariamente. Lo que está claro es que los símbolos para que hubieran unido más deberían haber sido nuevos, sin historias sangrientas entre mitades de población de las que este país tiene sobradas experiencias. –Esta es una de las ventajas de los nacionalismos periféricos, nacen vírgenes de maldad o con inventadas historias de sufrimiento compartido ante enemigos externos-
Por seguir con el día de la Fiesta Nacional, no sería tan raro celebrarlo con un carácter abiertamente civil, modificando también la fecha que tiene algún componente rancio, volcándolo al día de la Constitución, elemento nuevo, sin sangre, sin malos demonios detrás, de unión de mayorías… y suprimir tentaciones de aplausos militaristas y apropiaciones indebidas. Precisamente ahora que gobierna la derecha, es cuando mejor se pueden hacer estas cosas, incluidas las órdenes, o sugerencias para que la utilización de símbolos patrios fuera extremadamente cuidada en todo momento a fin de evitar sentimientos hostiles. Que se generan no les quepa duda, que no suman, sino restan.
La Fiesta Nacional. ¿Por qué no la cambiamos?
Dice la locutora de TVE que durante el desfile por primera vez en varios años no ha habido gritos ni insultos. ¿Se darán cuenta que esto señala un problema? Porque ello quiere decir que para los asistentes ‘verdaderos españoles’ España es azul, solo es de ellos, la bandera solo es suya, los ejércitos solo son suyos… el resto estamos de prestado.
Supongo que en la derecha hay personas inteligentes y racionales que entenderán que esto es un problema.
Tenemos muchos problemas sin resolver, al margen de la crisis. Uno de ellos podría ser el del día de la Fiesta Nacional de España. Para empezar no parece que fomente demasiada unión celebrarla con un acto principal que recuerda a muchos el desfile de la victoria, aquel con el que los franquistas conmemoraban la derrota de la mitad de los españoles. Difícilmente un desfile militar de estas características podría unir, es más, parece que facilita ‘salivar’ y viejas pasiones fascistoides y exclusivistas…
Nunca compartí la excesiva importancia que un gobierno cede a los militares, lo cual por otra parte solo oscurece al resto de españoles, médicas, maestras, arquitectos, mineros, pescadores, agricultores, barrenderos, poceros, electricistas, biólogas, etc. etc. al menos, tan necesarios e importantes como el que más.
La transición dejó cosas sin resolver, muchas podrían haber ido encontrando salidas poco a poco, pero se fueron pudriendo, a veces por olvido o por pocas fuerzas que se dedicaban a otras tareas. Ningún español asesinado debería estar en cunetas, cuevas y pozos –salvo que sus descendientes lo deseen como símbolo, lo cual es comprensible-, los emblemas fachas de calles, plazas, edificios, deberían haberse quitado hace mucho tiempo,… porque seamos serios, mantenerlos supone un insulto a la mitad de los españoles -‘¿recuerdan? que se jodan’ - que solo pretende degradar a los que perdieron y encabronar a medio país lo cual aleja a millones de personas del nuevo estado democrático.
Los días festivos deberían haberse alejado el máximo posible del aroma franquista, tanto en la elección de fechas como en la parafernalia que los acompañe. Los símbolos son importantes para la gente, de tal forma que si unos individuos se apropian de banderas, días, ejército, conceptos como patria, españolizar… otros muchos individuos los rechazaremos, porque no representarán nada agradable.
Este es el problema de la bandera, complejo sin duda, no era sencillo encontrar una bandera nueva con la correlación de fuerzas existente, pero, mantenerla casi igual para muchos representa el anterior régimen sanguinario que destrozó la España democrática de la República, por eso sigue viéndose por todas partes la bandera tricolor republicana, lo cual tampoco parece una salida que fuera aceptada mayoritariamente. Lo que está claro es que los símbolos para que hubieran unido más deberían haber sido nuevos, sin historias sangrientas entre mitades de población de las que este país tiene sobradas experiencias. –Esta es una de las ventajas de los nacionalismos periféricos, nacen vírgenes de maldad o con inventadas historias de sufrimiento compartido ante enemigos externos-
Por seguir con el día de la Fiesta Nacional, no sería tan raro celebrarlo con un carácter abiertamente civil, modificando también la fecha que tiene algún componente rancio, volcándolo al día de la Constitución, elemento nuevo, sin sangre, sin malos demonios detrás, de unión de mayorías… y suprimir tentaciones de aplausos militaristas y apropiaciones indebidas. Precisamente ahora que gobierna la derecha, es cuando mejor se pueden hacer estas cosas, incluidas las órdenes, o sugerencias para que la utilización de símbolos patrios fuera extremadamente cuidada en todo momento a fin de evitar sentimientos hostiles. Que se generan no les quepa duda, que no suman, sino restan.
miércoles, 10 de octubre de 2018
Zona infantil, peligrosa. Proyecto fallido
Aquí tienen una zona de juegos infantiles con peligro. Provoca muchas caídas.
El bordillo que rodea la carreterita verde es un elemento de frecuentes tropezones entre los usuarios infantiles de este parque.
Las chinitas que inundan la parcela de juegos, pasan a todas horas de la parcela sobre el asfalto verde, provocando caídas constantes en los infantes que corren por esa especie de carretera verde.
Probablemente la intención no fue tan mala como sus resultados. Quisieron vender un diseño nuevo de juegos infantiles y dedicaron mucha atención, y tiempo, y supongo dinero, para adecuar un espacio, que simplemente con la instalación de columpios y demás juegos, nivelando el suelo, pero dejándolo de tierra, hubiera quedado en muy buen estado de uso. En la situación actual es una fuente de riesgos absurdos que cabrean diariamente a madres y abuelos que siempre tienen que recoger a alguien caído.
Ese suelo de gravilla, miles de chinitas, debería ser sustituido por un suelo de tierra firma, similar al que existió siempre, tierra firme sobre la que pueden jugar, incluso raspar o hacer un gua para jugar a las canicas.
jueves, 27 de septiembre de 2018
Fotografío trabajadores. Y sí, tiene un fondo ético, político
Hago
fotos de trabajadores, hombres y mujeres, a ser posible, trabajando. Y sí, por supuesto pensé en
ello cuando me convencí de hacerlo y publicar algunas. Me molestaba mucho que
la gente solo visualizara a las divas, actrices, modelos… a los banqueros,
hombres de negocios, gobernantes… gente del hampa, gente de la farándula,
vendedores de secretillos familiares… o don nadies
apuntados a concursos.
Me
parecía brutal, sí brutal, que la imagen de un país, transmitida por los medios
de comunicación solo fuera a partir de individuos anormales que en él viven,
seleccionados por gente ¿??????, la
imagen social dejaba al margen millones de personas que lo construyen
diariamente, la gente normal, los trabajadores.
Así
que aquellas fotos que hacía, empecé a tomarlo con mayor seriedad, trataba de
tomar imágenes de personas normales en el ejercicio de sus tareas laborales cotidianas.
Imaginaba a los niños pequeños, mis nietas, corriendo por las calles tropezando
en bancos, o losetas sueltas de las aceras, jugando con árboles o columpios,…
sin saber quien había puesto allí esos objetos.
Imaginaba
niñas jugando en los colegios creyendo que los lapiceros, libros, sillitas, los
hubieran puesto ángeles. ¿Y el edificio en el que estaban?, ¿y su casa? ¿Quien
lo había hecho? Y la luz, ¿por dónde viene, quien la fabrica? ¿Y el agua? tocan
un grifo y sale, y ¿donde va cuando desaparece y por donde viene?
Las
preguntas son miles y debemos contestarlas, responder a todo el mundo que todo aquello
que nos rodea en casa y en los centros comerciales, lo hacen trabajadores, en talleres o en las fábricas y que distribuyen en los comercios, compran y venden carne,
pescado, fruta… que otros trabajadores previamente han elaborado.
Por
muchas razones que pretenden encumbrar un grupo de listillos, el trabajo ha
desaparecido de nuestra vista, se oculta, se menospreció por montones de
individuos situados en la llamada parte alta de la sociedad, pero al menos
quedaba protegida la dignidad en círculos de obreros y trabajadores, algunos de los que lo ejecutaban, presumían de ello.
No
crean que es sencillo hacer esto, había fotógrafos maravillosos como Sebastián
Salgado, que hicieron y hacen increíbles maravillas fotografiando gente
miserable en los peores trabajos del mundo, minas, desguaces… Yo no pretendía hacer
eso, -tampoco sabría-. La idea del
fotoperiodismo, podía ser válida, pero tampoco las guerras, migrantes,
desastres naturales… quedaban cerca de la realidad diaria.
En
mis intenciones encajaba más, la gente normal, la de mi barrio, aquella que
sale a la calle y encuentra todo colocado, parece que alguien ha puesto allí los jardines,
los comercios, los bancos, las isletas de basura, semáforos, pasos de peatones,
bordillos, quioscos, árboles, plantas, barandillas, polideportivos, autobuses, bares,
mercados, columnas de luz, garajes… Gente normal en la calle normal. En los
tiempos que corren me pareció importante destacar, visibilizar a quienes lo
hacen posible, los trabajadores.
PD.
De vez en cuando aparecen dificultades, encuentras un tipo que no quiere
fotografías, pinta el suelo de las isletas y te amenaza, te habla de derechos…
bla, bla, bla,l prefiere que su trabajo sea invisible, cree que eso es mejor para defender sus derechos.
lunes, 17 de septiembre de 2018
Trabajadores en mi barrio. Enlaces
Un buen montonazo de fotos de trabajadores,
en Alcorcón y trabajando,
pasadas en formato vídeo.
viernes, 14 de septiembre de 2018
lunes, 10 de septiembre de 2018
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