Mostrando entradas con la etiqueta agitideologización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agitideologización. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de agosto de 2013

¡Qué carajo! tenemos un serio problema, Banderas 2

Ahora lo reconoce el Alto Comisionado para la marca España, nombrado por el Gobierno del PP,  que tenemos un grave problema nacional y es que la extrema-derecha ha patrimonializado la bandera, un símbolo que debería ser de todos. Algo que sabíamos desde hace bastante tiempo muchos millones de españoles y cuyo problema, gran problema, los militantes y votantes azules no han querido resolver, y en gran parte provocan ellos mismos, para muestra los ejemplos de los últimos días.


  
El Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, afirmó en el Fórum Europa que:
'' Tenemos que limpiar los símbolos de nuestro país de connotaciones que no le han favorecido'' conminó, abogando así por quitar a la bandera española ''toda connotación política'' con el objeto de que ''sea percibida como patrimonio de todos''. ''La extrema derecha hizo mucho daño patrimonializandola'', lamentó.


Espinosa de los Monteros emitió este diagnóstico en la conferencia que pronunció en el evento informativo que organiza Nueva Economía Fórum, ante la atenta mirada del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, que promovió su nombramiento.


Se puede empeorar más si los defensores del símbolo que debería unir, a pesar de que todos recuerdan atrocidades cometidas en su nombre, esos defensores de la bandera, son al mismo tiempo los defensores de otros símbolos que incluso por ley deberían ser quitados de la faz pública, como nombres de golpistas en calles e iglesias, o cuando el pueblo ve que los defensores de la bandera no defienden a los españoles con familiares enterrados en cunetas. Incluso vemos que los defensores del símbolo son capaces de silbar actos con la bandera si estuvieran presididos por aquellos que no son de los suyos, sin ser expulsados por el resto de gente que los rodea. Porque el país es suyo, los gobiernos y presidentes son suyos y la bandera es suya.

Así, para mucha gente, los símbolos de la patria, son los españoles, las personas que viven sufren y trabajan, o quieren hacerlo, aquellos sin los cuales la sociedad dejaría de funcionar o simplemente no existiría. Los símbolos de la patria son los desahuciados por los banqueros, o los niños que necesitan comidas en colegios públicos para mantener dignamente la población, el símbolo patrio se percibe en el sistema sanitario español, uno de los mejores y más baratos del mundo, construido durante años por los españoles que estaban ajenos a banderas, los símbolos patrios por otra parte son aquellos evasores fiscales, empresarios, cantantes, personajes… que ‘adoran la patria’ pero tienen su dinero en el extranjero, o el nuevo símbolo de la corrupción imperante sin que asuman responsabilidades políticas y/o judiciales...

Solo he visto un momento en que las muchedumbres se abrazan a la bandera sin ideologización de vencedores y vencidos, y es cuando la Roja gana en el fútbol, porque tras la alegría de esa noche, no se esconde la identificación de un sector de la derecha española, sino la expresión contenida de querencia común ante un grupo de gente de múltiples rincones de España que trabaja en equipo para obtener una finalidad colectiva. Nadie ha hecho más por difundir el símbolo nacional que el fútbol de la Roja, y supongo que quedará para la historia estudiarlo.

¿Y todo esto tiene que ver con el pueblo? Pues parece claro que sí, todos tienen derecho a poner o reconocer símbolos legales, faltaría más, pero si de verdad queremos unir, incluir, o queremos intentar resolver el problema de la aceptación colectiva de los símbolos, debemos partir de las realidades citadas anteriormente. Si con actos públicos, gubernativos, seguimos obligando a que todos nos quieran, solo agravaremos la exclusión de los vecinos, si queremos imponer símbolos sin consensos, aumentamos la crispación de amplias mayorías contra el símbolo, aunque quizás aumente la satisfacción de algunos pocos. 

PD. La Comisión Europea avisa a España

lunes, 26 de agosto de 2013

Las banderas no hacen a un pueblo más participativo

Sigo desarrollando el BALANCE DE MEDIA LEGISLATURA. 2013, que comencé hace unos cuantos post.

El orgullo y respeto por los símbolos nacionales se consigue cuando se utiliza de forma conciliadora, cuando los símbolos son usados de manera inclusiva y respetuosa con los otros, incluidos los contrarios. El principal símbolo nacional debe serlo, si y solo si, es aceptado voluntariamente por el conjunto de la ciudadanía. El amor y respeto por los símbolos, se manifiesta practicando la defensa de su carácter genérico e integrador, por lo tanto combatiendo a los ultras que se los apropian y utilizan en provecho propio. Y de ninguna manera, poner una bandera, hace a un pueblo más participativo.

El asunto de las banderas es altamente delicado, encierra muchas de las disputas de este país y si no se trata con delicadeza, las emociones pueden encabronar la relación, crispar la convivencia hasta hacerla exclusiva para muchas personas. Pues, ¡que se jodan!, es lo que dicen unos, arremetiendo contra los otros. Su torpeza es tan brutal como la de aquellos que dicen ‘O me quiere a mí, o la mato’, la misma emoción en términos machistas, que provoca tanta violencia. Pero el amor no se impone, el cariño no se puede obligar y quien lo pretenda no debe engañarse, solo difunde odio y ánimo de exclusión.

El problema en España con la bandera, es que el símbolo que debería unir a la población no tiene una experiencia común aceptada mayoritariamente, elegida voluntariamente y querida por todos. Al margen de su historia antigua, la creación legal en la Transición del símbolo nacional, reconvirtiendo la bandera franquista quitando la reminiscencia fascista del ‘aguilucho’, es uno de los dos mayores puntos negros de la época, -no me atrevo a llamarlos errores, el otro es la ley electoral, que es la principal llave para resolver un buen montón de problemas políticos e institucionales- dejó la bandera demasiado cercana al símbolo bajo el cual combatieron los golpistas que iniciaron una guerra civil, y arropados con la rojigualda se dirigió una represión sangrienta contra el pueblo español durante muchos años.

A mucha gente le parecerá bien mantener el símbolo bajo el cual lucharon, -para eso ganamos la guerra, ¡que se jodan!, gritan- pero, precisamente por ello, por quererlo imponer a sangre y fuego, más de la otra mitad del país se aparta, no puede sentirla con placer. Por cierto justificar cualquier acción, poner una bandera, en que algunas personas felicitan por ello, es cuanto menos una insensatez, porque todas, cualquier bandera que se izara, tendría amantes. El problema es intentar conciliar sentimientos de los diferentes en una vida en común, la cuestión es potenciar o no la sociedad democrática.

Después de la guerra civil, y tras de la muerte de Franco, ya en aquellos lejanos días de la Transición hubo varios centenares de muertos, que cayeron por las balas de funcionarios protegidos por esa bandera, y por escuadrones de fachas escondidos tras ella. Muchas palizas fueron dadas arropados con ella, muchos insultos impartidos por quienes portaban la rojigualda. Tras el golpe de estado de Tejero del 23F, hemos visto por las calles, en los bares, comercios, en los campos de futbol… como los individuos que llevaban la parafernalia del golpista, portaban la rojigualda a su lado, de hecho los símbolos se vendían juntos, sin que el resto de conservadores les recriminara por ello. Era el símbolo de los que gritaban ‘Tarancón al paredón’, de aquellos que defendían una iglesia franquista y ultra, mientras la mayoría de los azules asentía o callaba.

Carrillo durante la transición, la aceptó,  para evitar líos mayores, e intentó con grandes esfuerzos que fuera aceptada por los comunistas, es la contribución que le reconocen desde muchas instancias conservadoras. Desde entonces pudo haberse intentado una mayor identificación popular reduciendo agravios si algunas minorías no se hubieran apoderado de ella sin que sus cercanos movieran un dedo para impedirlo o criticarlo. Desde aquellos días es utilizada con demasiada frecuencia por la  extrema-derecha para golpear al resto, con la pretensión de expulsar a la mayoría de los españoles de su propio país. La bandera fue utilizada para excluir y desde las posiciones conservadoras no lo evitaron saliendo al paso de los excluyentes, y ahora las mentes más preclaras de entre ellos reconocen el inmenso error.


Si quieren empezar a corregir el problema, deben pelear por desterrar la apropiación patrimonial de sus propias filas, visible en cada manifestación callejera azul, en cada reivindicación ultra sea religiosa o política, visible en la ostentación ante sus líderes o contra los del resto, siempre usada como arma excluyente. Todo el mundo sabe que tras una pulsera rojigualda, o pegatina en un coche, hay un individuo de extrema-derecha en un 70% de ocasiones, franquista en un 20%, y variados en el 10% restante. Todos sabemos que las manifestaciones de los derechistas los ultras se identifican con la rojigualda, que grupos o individuos violentos se amparan tras ella muchas veces.

PD. La foto es de agosto 2013.

viernes, 23 de agosto de 2013

Golpear con la ideología es malo para la sociedad

Cultura para todos, aquí realmente quiere decir oportunidades para unos y no para otros, las revistas y acciones culturales se facilitan, apoyan y permiten, ¿y subvencionan?, firmas de la antigüedad ideológica, impregnadas de  franquismo, religión y odio contra los diferentes, todos junto con las autoridades municipales, o a su lado, realizan juegos florales y cortinas de humo que dominan el panorama alcorconero abriendo una brecha entre realidad y escenario…

Artículos, revistas, funciones, eventos, conferencias que actúan como tapaderas de los problemas de la ciudadanía: del paro, los desahucios, la falta de comida, la pérdida de derechos de la mayoría y aumento de privilegios para unos pocos, no se habla de por qué esta crisis política, económica, institucional, de que pasa en Europa, en España, en el mundo, de cómo encontrar opciones de vida en un mundo nuevo, de la marginación de muchas personas y sectores por clase, raza, sexualidad o lugar de nacimiento… del aumento de la desigualdad, pérdidas de apoyos a los desfavorecidos, mantenimiento de ayudas y subvenciones a empresas amigas, exenciones fiscales a los ricos y grandes empresas, corrupción política, cobro de dinero pagado por empresas a cambio de favores, privatización de lo que es de todos para ponerlo en manos de unos pocos, donde luego van a trabajar quienes privatizan y un largo etc. de temas de los que sí se habla en los foros de la calle.

Aumentan los homenajes a personas y apoyos a entidades con vínculos religiosos, y ¿por qué no también laicos a los que se desprecia? ¿Por qué tanta defensa de lo privado, y no de lo público que es de donde cobran su salario? Aumentar la desigualdad entre poderosos y débiles, o entre los vecinos, es reducir espíritu ciudadano, reduce la actividad cívica, el sentimiento colectivo de pertenencia a una comunidad, a una sociedad, y reducir el sentimiento de participación colectiva limita la posibilidad de vivir con menores conflictos, es decir, agrava la seguridad y el vandalismo acercándose a modelos de sociedades con mayor violencia. Además, disminuye las capacidades del grupo social para encontrar soluciones válidas a los problemas, que solo podrán ser soluciones válidas, duraderas, estables, si fueran consensuadas, si contienen al conjunto de intereses. Y no olviden, que como mantiene Adela Cortina, vivir sin ética, resulta más caro.

Recordaremos que en España siempre hubo más papistas que el Papa, el actual Francisco en su periplo por Brasil defiende la laicidad del Estado, mientras aquí parece que volvemos a tiempos nacional católicos pasados, aumentan los regalos de suelo y subvenciones a colegios u órdenes religiosas, el privilegio de la iglesia con la inmatriculación es una canallada – miles de propiedades por toda España han sido puestas a su nombre, hasta la Mezquita de Córdoba, a la que han cambiado el nombre-. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Gobernar a golpe de ideología durante dos años

El balance que realizan ellos mismos de su labor, lo que el PP quiere destacar, supone que la mitad de las preocupaciones del equipo que ganó las elecciones por mayoría absoluta está absorbida y limitada por un objetivo que ha pretendido destrozar a los socialistas -y todo lo que sea distinto a ellos -, una obsesión que cuesta gran parte de las fuerzas azules. Tal gasto de energías, lo consideran su labor principal, lo cual deja fuera otras preocupaciones e ideas sobre el futuro del pueblo. Contra lo anterior y por Eurovegas, ahí queda limitado todo su capital. No había otras ideas o proyectos de sociedad cuando ganaron las elecciones ¡Ojo! salvo poner las gotas típicas de su ideología en cada cosa que tocan y cambiar las relaciones de poder.

Uno de los problemas que refleja el balance de media legislatura, es la falta de soluciones concretas a problemas ciudadanos, las que pueden unir vecinos diferentes, cuando faltan los proyectos para aplicar al pueblo, lo suplen con la ideologización que aplican a todo lo que tocan. Cuando un partido político no sabe qué hacer para mejorar la vida ciudadana, saca el recetario ideológico con el cual además de tapar sus fallos y carencias, tratan de esconder sus propias miserias, desviar la atención de la ciudadanía sobre sus problemas –que ya inunda toda la prensa- y además lo hacen con la pretensión de contentar a sus bases y votantes más ideologizados.

En definitiva están reduciendo la igualdad y la libertad de los ciudadanos de Alcorcón. No todo el mundo, individuos u opciones, tiene las mismas oportunidades, iguales derechos, similares apoyos, o zancadillas…. No creo en la libertad total, -ni en igualdad total, que no identifico solo con aspectos económicos, sino políticos- creo que socialmente se tendrá mayor o menor igualdad y libertad, partiendo de un momento y situación dados,  que en este caso son anteriores legislaturas y aquí el balance es negativo.
Los azules, en ocasiones, quieren imponer su camino particular a todos, respetable para unos, deja de serlo cuando se obliga para todos, a los que limitan la libertad de elegir, en otras ocasiones, simplemente se rompe el criterio de igualdad ciudadana y así, por ejemplo, la mayor llamada participación, en realidad quiere decir que sus opciones ideológicas tengan mayor representación que las del resto de españoles, sea en facilitar debates, locales, medios, publicidad o en las fiestas con las casetas, acción política que habrá que estudiar y debatir despacio porque pretende desplazar, expulsar a una parte de la ciudadanía.

Todos nos estremecimos cuando el terror se aplicó sobre Miguel Ángel Blanco; pero también lo hicimos cuando se aplicó con Isaías Carrasco, -no pretendo sacar la lista, pero desde luego no hay más de unos de que de otros- así, lo que podría haber supuesto un elemento común al nombrar un centro público, se convierte en algo ‘chungo’, al querer separar, por apropiarse de forma partidista de la lucha contra el terrorismo y sus víctimas.